Monday 05 de December de 2016

Los ganaderos, del auge a las vacas flacas

J. Luis Medina Lizalde      21 May 2014 22:00:12

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Si en Zacatecas se realizó la asamblea nacional ganadera fue gracias a los buenos oficios del secretario del Campo y el titular de Turismo, mismos que desde hace dos años gestionaron exitosamente la realización del evento estelar por instrucciones, desde luego, del gobernador; tal aseveración se la escuchamos a Enrique Flores Mendoza en enlace telefónico con Francisco Esparza el pasado lunes.

Como lo pudo notar el público de los medios, la Unión Ganadera Regional de Zacatecas no ha asumido en la comunicación su rol de anfitrión, subrayando el tutelaje que, más allá de lo institucional, ejerce el Gobierno del Estado mediante la Secretaría del Campo y por conducto de la Sagarpa, el gobierno federal.

Desde los tiempos del virreinato, Zacatecas ha tenido en la cúspide económica y social a dos oligarquías en ocasiones entremezcladas: la minera y la ganadera, ambas alternando ciclos de auge y depresión y aportando nutrientes culturales a la región.

La ausencia de compromiso con el campo mexicano que caracteriza a la tecnocracia neoliberal que se hace del control de los resortes del poder a partir de Miguel de la Madrid, ha perjudicado la actividad ganadera en grado superlativo, afectando la economía de Zacatecas debido a la contundente vocación de su suelo y a su rica tradición productiva. No en balde, a la ganadería Zacatecas destina casi 5 millones de sus hectáreas mientras que poco más de 2 millones de las mismas se destinan a la agricultura y superficie con riqueza maderable.

La renovación de las élites
La lucha armada liquidó a la oligarquía ganadera porfirista, los hacendados emigraron y nada pudieron hacer para impedir el reparto de sus tierras y la pérdida de sus hatos ganaderos que no fueron devorados en el maremágnum revolucionario; aparece el ejido en coexistencia recelosa, pero esencialmente pacífica con la pequeña propiedad.

Después de medio siglo de inestabilidad, aparece una nueva oligarquía ganadera sin nexo alguno con sus antecesores, ya plenamente integrados a la vida cosmopolita. Los nuevos grandes propietarios de la tierra son allegados a los políticos triunfantes, Leobardo Reynoso se convierte en el centro del nuevo poder y las casas de los nuevos hacendados se engalanan para hospedar al Presidente de la República durante su estancia en la entidad.

Los nuevos ricos ganaderos, a pesar de la ventajosa convivencia de muchos de ellos con políticos de lenguaje agrarista, encarnan valores más afines a los antiguos hacendados que al ideario de la Revolución, sin la cual ellos jamás accederían a la condición elitista que por un tiempo ostentaron.
Durante cinco sexenios consecutivos, que equivalen a tres décadas (1944-1974), los ganaderos influyeron en los asuntos públicos de manera determinante.

La historia registra que el gobierno de Miguel Alemán asume la política de apoyo prioritario a la producción agropecuaria de exportación y que es al gobernador José Minero Roque a quien le toca conocer la nefasta decisión para Zacatecas de no incluirnos en los estados de potencial exportador, asignándonos el papel de productores de granos básicos para el mercado nacional.

De esa circunstancia deriva la prevalencia del carácter extensivo de nuestra ganadería, al margen de la tecnificación y demás procesos modernizadores que el régimen auspicia en el sector exportador.

De un extremo a otro
Es con José Isabel Rodríguez Elías cuando el sector ganadero conoce la cúspide de su poder, cuando la Unión Ganadera Regional recibe una enorme superficie de terreno que al paso del tiempo adquiere una gran plusvalía al formar parte del crecimiento de dos ciudades: Zacatecas y Guadalupe. Y es a partir de los años 90 del siglo pasado cuando la organización le entra al negocio inmobiliario mediante la venta de lotes sin servicios, al tiempo que la organización inicia una etapa de grave conflictividad interna que la atrofia para el cumplimiento de sus fines.

A partir del gigantesco negocio inmobiliario, que ahora cobra un nuevo impulso a partir del incremento de su plusvalía por el parque ambiental de próxima inauguración, podemos ubicar el antes y el después del rol político del sector ganadero. Antes ponían gobernadores y no se diga presidentes municipales, ahora los alcaldes les imponen dirigentes en sus respectivos dominios y el gobernador hace lo mismo en el plano estatal.

Zacatecas no necesita caciques mangoneando alcaldes como antes sucedía, necesita un sector ganadero pujante, generador de riqueza y empleos, válido interlocutor del régimen y de los demás sectores, con voz propia y no como ahora, que los burócratas del campo, estatal y federal, fungen como sus voceros.

Se fueron de extremo a extremo.

Nos encontramos el lunes en El recreo.




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