Saturday 03 de December de 2016

Los que jamás claudicaron

Carlos López Gámez      13 Jun 2014 23:08:37

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Decidimos, aunque por algunos instantes, alejarnos de la euforia colectiva inducida por los pregoneros oficialistas en torno a la multipublicitada Toma de Zacatecas para retomar lo que la historia local nos ha legado, en esta caso con directa alusión a funcionarios públicos que por sus acciones, nos dejan saber que jamás se dejaron seducir con el canto de sienas que pululan alrededor del poder absoluto.

Recordamos y compartiremos con usted, amable y generoso lector, los hechos que marcaron la existencia, como mecánico, líder minero y presidente municipal de un personaje que conforme avanzan los años, su legado crece continuamente y pasa a ocupar un envidiable lugar donde se destacan aciertos y probidad toda prueba, que ya quisiera los discurseros demagogos y altaneros de nuestros tiempos.

Hablaremos, aunque sea en unas cuantas líneas, de don Pedro Casas Torres.

Lo decimos abiertamente: Él nunca se engolosinó con el poder. Fue un ciudadano ejemplar, originario de Aguascalientes.

Su primera aparición en Fresnillo fue en el año de 1918. Trabajaba como ayudante de mecánico en la empresa minera hasta 1919. Estuvo en Zacatecas por varios años para luego regresar a El Mineral en 1927. De  ayudante de mecánico en la compañía minera, ascendió en el escalafón hasta llegar a desempeñarse como jefe del taller de mecánicos que eran integrado por la fundición, fragua, paileras y soldadura. Deja de prestar sus servicios en la empresa minera hasta el 28 de diciembre de 1968.

Como líder del gremio minero destacó acciones encaminadas a la formalización de lo que viniera as ser el Sindicato Minero Sección 62 a partir de 1934. 8El primer sindicato minero data de 1923 y se llamaba Primero de Mayo). Ocupó el cargo de Secretario de Trabajo de la primera directiva de la 62. En 1937 es elegido como Secretario General de esa agrupación, Entre otras funciones se desempeña como presidente de la fundación de la Clínica 20 de Noviembre. También contribuyó para la construcción de la Cooperativa La Azteca.

Como presidente municipal interino, en sustitución del alcalde capitán Manuel Ramírez Septién, asume su cargo el 2 de diciembre de 1944 para terminar el 31 de diciembre de 1946. Durante ese corto ejercicio, hizo posible obras que trascendieron en su tiempo, incluso en estos días, se siguen considerando como ejemplares y de auténtico beneficio comunal. Entre ellas: Construcción de la Escuela Morelos, Panteón de la Cruz y Hemiciclo Hidalgo. De paso reconstruyó el Jardín Madero, reparación de 9 escuelas rurales, etcétera.

Lo sobresaliente de estas obras es que se realizaron con aportaciones de la sociedad dado que las arcas municipales no disponían de abundantes recursos como en la actualidad. Algo para destacar, en su mayoría aún permanecen de pie. Don Pedro Casas Torres como gestor de acciones de esa naturaleza jamás emprendidas, mereció el reconocimiento de toda la sociedad- a la fecha se les considera como un presidente cabal y honesto.

En las elecciones para elegir presidente municipal, ejercicio 1950-1952, tomando en cuenta lo hecho por don Pedro como alcalde interino y a su ejemplar conducta en cuestiones sindicales y laborales, evidentemente sociales, se le designa como candidato. Obtiene el triunfo en las urnas de manera contundente e inobjetable. La decisión popular se manifestó en las votaciones, sin necesidad de la vergonzosa compra de votos muy de moda en tiempos modernos.

Como alcalde electo formaliza las gestiones para dotar de agua potable a la ciudad, amplia la cobertura de servicios de ampliación de la red del drenaje residual, donde jamás habían existido. En materia de comunicaciones la pavimentación de la carretera Plateros, continua además con el proyecto restaurador de escuelas, la construcción de aulas, etcétera. Los remarco: todo se realizaba con los modestos recursos municipales y aportaciones de la comunidad. Del estado y federación llegaban miserias.

En la segunda aparición como gestor de las inquietudes y aspiraciones de los ciudadanos fresnillenses, don Pedro Casas Torres dota a la comunidad de un moderno y espacioso Estadio Municipal que llevara el nombre de Cuauhtémoc. Tuvo un costo de 150 mil 460 pesos. El gobierno del estado (no tiene nada de raro, no aportó centavo alguno), la compañía minera aportó materiales, cancelería y puertas de acero. Las obras empezaron en febrero de 1951 y se terminaba el 14 de diciembre de 1952.

El estadio fue demolido por órdenes de J. Isabel Rodríguez Elías para construir en ese espacio la Escuela Secundaria Benito Juárez. No había necesidad de ello porque los terrenos baldíos abundaban en la periferia citadina. Se prometía por el gobernador que el estadio se construiría en terreno de la Lagunilla. Fue una de tantas mentiras oficiales del sistema.

La obra de PCT es aparte de nuestra historia.




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