Sunday 11 de December de 2016

Malas noticias 

Mara Muñoz Galván      29 Jul 2014 21:00:01

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Los niños y niñas vuelven a ser tristes protagonistas de las noticias de esta última semana. Desde Medio Oriente se reporta la muerte de decenas de menores de edad, mientras que en el continente Americano se declara una crisis humanitaria por la migración de miles de niños centroamericanos a los Estados Unidos.

México no se queda atrás en “dar la nota”; se descubren graves violaciones a los derechos humanos de cientos de infantes en el albergue La Gran Familia.

En México cada nuevo escándalo erosiona la memoria de catástrofes pasadas en el tiempo, pero vigentes por sus consecuencias. Durante seis años fuimos testigos de una guerra declarada al narcotráfico o al crimen organizado o vaya usted a saber a quién.

Miles de hombres y mujeres murieron en condiciones violentas, en su momento, no fueron pocas las voces que cuestionaron ¿qué pasaría con los niños y niñas huérfanos de la violencia?

Pero el discurso de este nuevo gobierno federal cambió: ya no hay más guerra sino una estrategia de inteligencia para capturar delincuentes. El cambio discursivo apagó la demanda de una estrategia que diera respuesta a la situación de los niños y las niñas que perdieron su familia o a alguno de sus padres.

No obstante los focos rojos siguen encendidos en varias regiones del país, basta mencionar Tamaulipas, Michoacán y Guerrero; aunque ya no sepamos a diario el número de muertos.

¿En qué consiste la estrategia de los tres órdenes de gobierno de cara a esta generación de menores de edad marcados por la violencia? Empezaríamos por hacer un diagnóstico público de cuantos niños y niñas fueron privados de sus familias. No existe.

Otra medida fundamental es llevar a cabo una campaña nacional de adopciones para hacer más eficientes los trámites y reducir la estancia de niños y niñas en las casas hogar o albergues. No existe.

Esperaríamos una reforma integral a los servicios de asistencia social para huérfanos en que la atención sicológica sea clave para superar el trauma y estigma de la perdida violenta de su familia. Tampoco existe.

Bien podríamos hablar de muchas estrategias más inexistentes.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia DIF surgió como una política pública de asistencia a los menores de edad y las familias. No obstante, su nacimiento fue acompañado con la particularidad de que sería la primera dama quien se encargaría de su funcionamiento.

Vale la pena hacer un alto en el camino y cuestionarse si este importante sistema de asistencia social urge de una reestructuración y revalorización de sus funciones e importancia para pasar a ser una política de Estado que rinda cuentas de su labor.

Los niños y las niñas no deben ser utilizados para “dar la nota” a los medios de comunicación. Los niños y las niñas, huérfanos de una guerra sin cuartel en México, deben ser el centro de una política pública de largo aliento que los coloque como actores principales de la política pública.

Aún no vemos las consecuencias sociales de esta guerra sin cuartel, los huérfanos aún son pequeños, pero cabe preguntarse ¿qué pasará con ellos cuando sean hombres y mujeres? ¿Se les condenará a seguir dando malas noticias?




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