Monday 05 de December de 2016

Manual de Estilo del Arte Contemporáneo

Eric Nava Muñoz.      30 Jan 2014 22:30:06

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La segunda edición del libro fue publicada en 2013. (Cortesía)
La segunda edición del libro fue publicada en 2013. (Cortesía)
En 2005 se publicó por primera vez el Manual de Estilo del Arte Contemporáneo, de Pablo Helguera (México, 1971). A pesar de que el texto de la contraportada permite advertir que el título es una ironía, muchos lectores tomaron el texto en sentido literal.

La portada con un diseño que evoca los libros de autoayuda, ofrece consejos para tener una “etiqueta impecable en la alta sociedad del arte”, a partir de información recabada de primera mano de las personalidades que dominan la escena internacional.

En el prólogo a la segunda edición, publicada el año pasado, Helguera explica que escribió el libro como una suerte de terapia, después de haberse expuesto a la sobre-profesionalización del arte en Nueva York y al boom del neo-conceptualismo en la ciudad de México. 

El manual propone un ajedrez del mundo del arte. Los directores de museos son los reyes, la pieza más importante, y al mismo tiempo, una de las más débiles. Los coleccionistas y consejeros de museos son la reina, y en algunos casos también los funcionarios culturales: la pieza más poderosa del tablero, tiene recursos y movilidad social.

Los curadores son las torres; los alfiles, críticos, y los peones, la pieza más débil y populosa, representan a los artistas, que, dice Helguera, son producidos en masa por las escuelas de arte.

Aun cuando es una parodia, el manual fue bien recibido, quizá porque como dice Helguera, el mundo del arte es socialmente muy acartonado y protocolario. Lo que facilitó representarlo en el reducido espacio de un ajedrez.

Si el arte requiere de un contexto que le dé significado, y frente al conceptualismo los objetos materiales del arte perdieron su valor, lo único que sobrevive del modernismo es el ambiente social que rodea a la producción y exhibición de arte.

Para quienes no les gusta la producción contemporánea, el texto de Helguera venía a demostrar, como una confesión, que está fundada en espejismos y convenciones sociales y económicas. Sin embargo, el propio autor advierte, el mundo social y profesional del arte y el arte mismo son dos cosas distintas

Tener en mente esta diferencia, resulta muy pertinente frente a eventos como las ferias de arte. La próxima semana en la Ciudad de México se realizará Zona Maco –en la que participarán Museograbado y Muno con apoyo del Instituto Zacatecano de Cultura–. No faltará una lluvia de críticas hacia la “superficialidad” de la feria, o al “desfile de modas” de coleccionistas.

Una feria es un espacio del mercado, en la que todo ocurre con gran velocidad. El manual recomienda que el galerista despliegue una estrategia de omnipresencia espacial, domine el arte de la conversación inocua y se comporte como si ya hubiera vendido todas las obras.

Más allá de la parodia, la crítica a este sistema social está basada en situaciones reales y Helguera tiene la pretensión de que los actores del mundo del arte modifiquen las estructuras sociales, para crear un entorno en el que la producción artística pueda independizarse del mercado.




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