Thursday 08 de December de 2016
» Enfrentan carencias 

María de Jesús cuida de su hermana Esperanza

Alejandra Alonzo      27 Jul 2014 22:00:04

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  • Las hermanas Tobanche Soto: María de Jesús y Esperanza.   (Alejandra Alonzo) Las hermanas Tobanche Soto: María de Jesús y Esperanza. (Alejandra Alonzo)
  • Requiere de cuidados especiales. (Alejandra Alonzo) Requiere de cuidados especiales. (Alejandra Alonzo)
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CAÑITAS DE FELIPE PESCADOR.- Esperanza yace en una vieja cama, siempre al cuidado de su hermana María de Jesús Tobanche Soto.

Esperanza tuvo tres hijos, pero no se le festeja el Día de la Madre y si no fuera por su hermana, además de dos perros y un gato, sus fieles acompañantes, estaría en total abandono.

La mujer de 67 años de edad pasa sus días acostada. El gato es la mascota de la casa, es quien la entretiene, saltando de una cama a otra en esa habitación que ni si quiera cuenta con un piso firme.

Es una casa prestada, explica María de Jesús, quien recuerda que su hermana Esperanza se casó muy joven, a los 16 años y desde entonces le dan ataques de epilepsia.

“Su marido vino y me la entregó cuando tuvo su primer hijo, luego se controló poquito y se la volvió a llevar, total que tuvo tres, cuando nació la tercera fue que dejó de hablar”, menciona María.

Esperanza vivió algunos años en El Porvenir con su marido, “quien la dejó de forma definitiva cuando se quemó al estar torteando; el niño más grande de ella recuerda como a su madre se le fue el cuerpo, hasta que la cara le topó en el comal, y a mí me la trajeron así, sin haberla llevado al doctor”, dice su hermana.

Con lágrimas de desesperación, explica lo difícil que ha sido para ella ver a su hermana así, sobre todo porque no puede darle todo lo que necesita, pues hay días que no tiene para comprar los pañales, ya que su esposo Alejandro Camarillo no cuenta con un empleo fijo y “trabaja en lo que le sale, y así es difícil mantenerse”.

Los hijos de Esperanza no se preocupan por ella, “el más grande a veces viene y le deja 150 pesos, el mediano que es Juan Pablo, trabaja aquí en una frutería y la más chica vive en Veracruz, también ella de vez en cuando manda 150”, platica María de Jesús.

Lamenta que ella no completa para una bolsa de pañales, así que junto con su marido Alejandro “hacen la lucha, vendiendo hielitos” para poder subsistir.

Sin apoyo
María de Jesús dice que antes su esposo Alejandro trabajaba en el ferrocarril, “de ahí juntaba maíz, sorgo, que quedaba en los carros del tren, y los vendía, pero ahora hay mucha vigilancia y ya no le dan chance”, le iba un poco mejor, pero luego perdió su trabajo.

Actualmente, este hombre se ocupa en lo que sale, situación que ha complicado la vida no solo de María, que tiene que dar de comer a su hermana Esperanza, sino la de él mismo, pues su madre tiene casi 100 años, y requiere cuidados especiales, es decir, mantiene dos casas.

María y Alejandro no quieren que el gobierno les regale, lo único que solicitan es un empleo para poder sacar adelante a la madre de su marido y a su hermana Esperanza, que “gracias a Dios ya no requiere medicamentos, pero sí pañales y comida”.




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