Sunday 11 de December de 2016

Mayoría ciudadana versus mayoría legislativa

J. Luis Medina Lizalde      1 Dec 2013 21:00:06

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¿Qué entiende por mayoría Peña Nieto cuando dice en Ojinaga que la mayoría es la que impone las decisiones, refiriéndose al abandono del PRD del Pacto “Por México”?

Como lo que está en el fondo de sus palabras es la inminente aprobación de la reforma constitucional para facilitar la inversión privada en la explotación del petróleo y la energía eléctrica, con toda certeza el Presidente otorga un certificado de legitimación anticipada de la decisión, toda vez que como quedó claro desde el principio, la alianza histórica del PAN-PRI, vigente desde 1988, garantiza el número suficiente de votos en ambas cámaras.

Conforme a estrechos criterios de legalidad no hay nada que refutar, pero desde el punto de vista de la legitimidad de una decisión que afecta a los mexicanos contemporáneos y sobre todo a las generaciones futuras, la reforma en cuestión es una imposición profundamente autoritaria debido a que se ha acreditado mediante los modernos instrumentos de medición de la voluntad colectiva, que más de las dos terceras partes de los mexicanos rechazamos tajantemente la participación de capitales privados en la materia.

El rechazo mayoritario es de extraordinaria significación porque se manifiesta en una sociedad sometida a intensa propaganda a favor de las privatizaciones desde hace 30 años, depués de una millonaria inversión absolutamente fallida.

El simple hecho de que la ciudadanía representada de manera mayoritaria se manifieste en un sentido debiera ser suficiente para que un Presidente se abstenga de impulsar una política en sentido opuesto, hasta que sus argumentos modifiquen la opinión mayoritaria, algo que debiera resultar fácil a un gobierno que ejerce un abrumador control sobre lo que se dice en los más grandes medios de comunicación del país.

Sabedor del repudio creciente a la reforma energética, Peña Nieto busca repetir la traicionera estrategia que hace 12 años le salvó su riqueza privada a los banqueros a costa de los contribuyentes mexicanos que, desde entonces, han pagado 10 veces la deuda tan solo con el pago de intereses, sin que la misma disminuya; aprovechar el período decembrino para imponerse es reconocimiento implícito de que ya no pudieron convencer a los mexicanos de su propuesta.

De ser así será apenas el comienzo de una lucha por la recuperación de la soberanía perdida y porque la auténtica mayoría decida el rumbo, pues esa mayoría en la que se escuda Peña Nieto, la de los votos en las cámaras, vive hundida en el cotidiano lodo de la ilegitimidad.

La tuta le entra al debate
Los senadores cargan con el deshonor de sus antecesores inmediatos de una sede fastuosa mandada construir en momentos de caída libre del nivel de vida de los mexicanos y con evidentes signos de corrupción y “vicios ocultos”.


Y aunado a lo anerior, la senadora María Luisa Calderón denuncia que la organización delictiva Los Templarios fue recibida por una comisión del Senado el pasado 17 de octubre, iniciando un nutrido intercambio de lodo al que gozoso se suma La Tuta, el líder narco que durante muchos años se mantuvo en la nómina de la SEP, cuando ya era una leyenda del crimen organizado y que señala, valiéndose de un video que recorre las redes, que la senadora Calderón le pidió ayuda para ganar las elecciones.

¿Puede la ciudadanía mexicana confiar en que los votos de los senadores en lo concerniente a la reforma energética no obedecerán a estímulos inconfesables y se basará en el genuino compromiso con México?

Si no les llueve, les llovizna
La tradicionalmente maltratada figura del diputado no se recupera de su más reciente vapuleada al ventilarse lo que desde hace tiempo es un secreto a voces, que muchos legisladores encontraron su minita de oro en su ardua gestión de “bajar recursos” al cobrar un porcentaje de los mismos a presidentes municipales, gobernadores y hasta rectores de universidades.

Un porcentaje de “lo bajado” y reservándose en ocasiones la atribución de escoger la empresa a contratar para realizar una obra o proveer un servicio, ante la complaciente mirada de una Secretaría de Hacienda, promotora principal de la corrupción de la clase política que ya destina una partida para asignarle a los diputados en lo individual algunos millones que se gastan conforme a su criterio. ¿Habrá confianza ciudadana en el voto que estos “representantes populares” habrán de emitir en torno a la reforma energética?

Hay, aunque no predominen, legisladores honorables que rechazan estímulos inconfesables o sumisiones abyectas y que no tienen inconveniente en reconocer que la mayoría ciudadana es la que debe imponerse en un tema tan crucial como el de la riqueza petrolera y no la manipulable mayoría de Peña Nieto en las cámaras.

Nos encontramos el jueves en El recreo.
 




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