Friday 09 de December de 2016

Mi delito... andar de parranda

Ivonne Nava García      20 Sep 2014 19:30:11

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Somos seres sociales, necesitamos la compañía de otros para poder desarrollarnos y desenvolvernos.

Desgraciadamente, no siempre las compañías que elegimos resultan ser las mejores.

En las borracheras pueden ocurrir situaciones tan complejas que llevan a los amigos a terminar su relación, en un hospital o presos, a veces sin recordar lo que sucedió.

Una borrachera
Dos amigas de alrededor de 50 años salen a dar la vuelta y a tomar algunas copas. Una de ellas, lastimada por las sospechas de ser engañada por su pareja, pretende “ahogar” su pena con alcohol.
Después de varias copas deciden poner final a la aventura del infiel, pero terminan hospitalizadas; el carro, deshecho, al igual que su amistad.

La demanda
“Me quería meter a la cárcel, todo salió mal. Solo quería ayudarla porque la vi muy desesperada y sentí que estaba sufriendo mucho por saber que su pareja la engañaba.

“Ese día compramos una botella de vino, era whisky. Empezamos a tomar ya para anochecer. Estábamos en su casa platicando muy a gusto. Esto lo hacíamos muy seguido porque nos conocemos desde jóvenes.

“Trabajábamos juntas, ese día me empezó a platicar que estaba muy desesperada porque su viejo le había contagiado una enfermedad de esas feas y que ella estaba segura de que era porque le estaba poniendo ‘el cuerno’. Ella quería saber quién era la mujer y quería confrontarlos”.

La salida
“Como a eso de las 10 de la noche nos salimos a dar la vuelta. También nos acompañó su hijo de 25 años. De ahí fuimos por dos amigos de su hijo y andábamos en el centro.

“Yo iba manejando porque ella no sabía manejar. Nunca quiso aprender porque decía que así era mejor para tener al viejo más controlado.

“A ella le encantaba hacerse la débil. Es manipuladora y muy celosa con su viejo. Andábamos en mi carro. Era de modelo 2008, pero no quedó nada él de ese día. Todo el rato nos decía que ella había sacrificado su vida por ese hombre, que no merecía que la dejara por una más joven y menos que abandonara a sus hijos que lo necesitaban tanto.

“Nada más le andaba calentando la cabeza a su hijo con tantas cosas que platicaba. Unas cosas eran muy propias de una pareja y se me hacía muy fuerte que se las dijera a su hijo y sus amigos. Mejor los amigos de su hijo dijeron que los bajáramos en la Alameda.

“Le dijeron al hijo de mi amiga que se fuera con ellos, pero él les dijo que estaba preocupado de que su mamá fuera a hacer una tontería.

“Los otros hijos de mi amiga estaban en la casa y estaban haciendo una fiesta con sus amigos de la escuela”.

La búsqueda
“Al hijo de mi amiga se le ocurrió ir a buscar a su papá. Mi amiga tenía referencias de que andaba con una mujer que vivía cerca de la Alameda.

“Dimos con la casa, pero no estaba ahí. Para esa hora ya andaban muy tomados mi amiga y su hijo y les dije que mejor los iba a llevar a su casa.

“Ella se molestó mucho y me empezó a gritar de cosas. Me dijo que nada más le hiciera el ‘paro’ de llevarla a otro lado y que ya nos regresábamos.

“Fuimos a Morelos y ahí sí lo encontramos en una fiesta con muchas mujeres y con amigos. Fue muy feo y me sentí muy mal de haberlos llevado porque las cosas se pusieron muy violentas.

“Cuando vi al muchacho pelear con su papá y golpearse como desconocidos sentí muy gacho. Los aparataron, pero hasta a mi amiga le tocaron unos golpes. Traía la nariz sangrando y así me los llevé”.

El accidente
“Cuando íbamos de regreso, mi amiga iba muy mal. Se empinó la botella que había agarrado de la fiesta y decía que su viejo sí tomaba puro bueno con sus amigas.

“Le daba a su hijo que le tomara así de la botella. Yo tenía mucho pendiente de les fuera a dar una congestión o algo así.

“Les venía diciendo que ya se calmaran, pero esta mujer estaba incontrolable.

“Me empezó a acusar de que yo estaba en contubernio con su marido y que a lo mejor hasta yo había sido también su amante. Me decía que me regresara a donde estaba el viejo, le decía que no. En una de esas me jaló del volante del carro.

“Se colgó con las dos manos y le dio el volantazo. Nos fuimos a una barranca ahí por La Pimienta. Yo nada más sentí que el carro topó con una piedra o algo grande y de ahí dio vueltas. Me desmayé.

Cuando desperté estaba en una ambulancia, pero ya estaba amaneciendo.

“Pasaron como 2 horas yo creo que para que alguien viera que estábamos accidentados. Pregunté por mi amiga y me dijeron que ya se la habían llevado al hospital; también a su hijo”.

Fue detenida
“Me querían llevar detenida porque no sabían si mi amiga estaba grave y para deslindar responsabilidades. Como yo iba manejando y encontraron las botellas en mi carro, me querían responsabilizar de todo.

“Mi amiga puso una denuncia y quería que yo pagara todos los gastos del hospital de los dos, que le pagara la rehabilitación de las piernas y hasta una cirugía plástica quería porque su cara quedó cortada con los vidrios de la botella.

“Cuando me dijeron que tenía que pagar como 400 mil pesos me asusté muchísimo. El muchacho, por suerte, solo tenía fracturas en un brazo y una pierna. Yo también tenía fractura de fémur, mi carro fue pérdida total. Las multas fueron casi de 50 milpesos.

“Yo sé que ella fue la responsable de ese accidente porque me jaló el volante, pero eso nunca se lo pude comprobar.

“Ella se hizo la víctima de todo. Hasta su marido fue como testigo en mi favor, pero ni así podía comprobar lo que ella hizo. Sé que yo fui irresponsable por andar siguiéndole el juego.

“Salí más menos librada de eso porque mi nivel de alcohol en la sangre era mucho más bajo que el de ellos. También se comprobó que ella se atendió en el seguro y que muchos recibos de gastos médicos fueron falsos. Aun así, les tuve que pagar como 150 mil pesos más las multas y los gastos de mi abogado.

“Ya no nos dirigimos ni la mirada. Sus hijos me gritan de cosas cuando los veo en la calle. Se enojaron más porque llevé de testigo al viejo de ella.

“Solo quería que se esclareciera la verdad. De la fractura de fémur me tuvieron que poner placas y clavos. Ya no puedo caminar igual. Me cuesta mucho trabajo subir escaleras porque me duele mucho.

Evitar la muerte
Al manejar ebrio, las posibilidades de chocar o atropellar a alguien aumentan un 80 por ciento. Un par de cervezas de más pueden ponerte tras las rejas, dejarte imposibilitado de por vida, convertirte en un asesino o aun matarte.

La Cruz Roja Internacional pronostica que para 2020 los accidentes automovilísticos por abuso etílico alcanzarán el tercer lugar en la tabla de muerte, por encima del sida y las guerras.

Zacatecas es el primer lugar nacional de muertes por causa de accidentes automovilísticos.




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