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Mi delito... equivocarme

Ivonne Nava García      10 May 2014 21:10:04

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La familia es la base de la sociedad; sin embargo, al interior se gestan los principales problemas sociales. El maltrato y el abandono son unos de ellos. En esta historia una madre de cuatro niños sobrelleva la crianza de tres de sus hijos lejos de ella. Trata de rehacer su vida, pero solo encuentra violencia y humillaciones.

Primera pareja
“Me junté con él cuando tenía 19 años. Somos de Jerez, mi marido se iba al otro lado a trabajar y me mandaba para ir haciendo nuestro patrimonio. Más o menos salimos adelante. Con él tuve a mis tres primeros hijos. Pasaron ocho años así. Luego empecé a notar cambios porque me mandaba menos dinero y a veces no estaba cuando le llamaba o cosas que uno nota como mujer.

“Cuando todo terminó me acuerdo que fue un 28 de diciembre. Lo esperábamos para las navidades, pero no llegó. Unas vecinas me dijeron que lo habían mirado en la casa de su mamá, pero no les creí. Ese día me llamó. Me dijo que si estaba en la casa, que iba para allá. Me desconcerté mucho porque no entendía ni su voz ni nada.

“Llegó y se mostraba como distante con nosotros, como si no fuéramos su gente. Me dijo que tenía que decirme algo importante. Comenzó a decirme que él se iba a hacer cargo de los niños, pero que se los quería llevar para el otro lado. Le dije que yo también me iba. Me dijo que no.

“Empezó a decirme que ya tenía a otra mujer, que habían tenido un niño y que ya no pensaba regresar, que por eso quería llevarse a mis hijos. Lo corrí de mi casa y le dije que a mis hijos nadie me los quitaba. Me dijo que no volvería a saber nada de él ni mandaría para mis hijos”.

Cambio radical
“Pensé en ponerme a trabajar; de qué otra manera iba a sacar adelante a mis hijos. Iba a cumplir 29 años. Conseguí trabajo con un amigo de mi papá. Pero él tenía unas bodegas en Aguascalientes. Mi papá me dijo que me fuera, que ellos me cuidaban a los niños y el trabajo era de lunes a viernes. Dejé a mis hijos con mis papás y así estuve yendo y viniendo a Aguascalientes.

“El amigo de mi papá ya es un señor mayor, para ese entonces tendría unos 58 años. Yo me sentía muy sola y abrumada por dejar a mis hijos. Ese hombre era viudo. Me empezó a cortejar. Era muy atento y amable conmigo.

“Al año de trabajar con él empezamos a tener una relación. Al principio se mostraba muy cariñoso y comprensivo de todo conmigo. Me dejaba igual venir a ver a mis hijos. Así duramos seis meses como si fuéramos novios. A ese tiempo me propuso que me fuera a vivir a su casa para que ya no gastara en renta y acepté”.

Muchos celos
“Todo estaba bien, pero yo notaba molestia porque venía a Jerez. Él no me acompañaba porque tenía que salir a los ranchos a tratar lo de las pasturas y eso para las bodegas. Al cabo de unos meses se empezaba a molestar porque venía a verlos. Me decía que él quería pasar más tiempo conmigo. Me decían que él como amigo era una cosa, pero que ya de pareja era muy diferente.

“Cada vez se volvió más y más posesivo conmigo. Yo notaba como que estaba obsesionado. Por un lado, me sentía segura porque me cuidaba mucho, pero a veces ya sentía que se pasaba. Empecé a quedarme un fin de semana sí y otro no. El fin de semana que me quedaba yo lo esperaba en la casa y en la noche que llegaba ya venía tomado.

“Muchas veces quería que le siguiéramos. A veces sí me tomaba unas cubas, pero yo veía que para él era como transformarse en un hombre pervertido y quería que hiciéramos cosas que yo consideraba muy sucias. Las primeras veces no hubo problema, pero después casi me obligaba. Terminaba sintiéndome muy mal”.

El embarazo
“Fuera de esas veces él se portaba muy bien conmigo. Yo hablaba con él cuando ya estaba sobrio y me pedía perdón, me decía que no volvería a pasar, que estaba borracho y que no sabía lo que hacía. Un día resulté embarazada. Él ya tenía hijos grandes. Hasta tenía un nieto.

“Yo estaba muy triste porque ya no quería tener hijos. Él me dijo que quería que nos casáramos para que el niño estuviera bien. Como yo nunca me había casado, no hubo problema. También quería decirle que me quería llevar a mis otros hijos para allá para tenerlos a todos juntos. Él no se opuso. Cuando me los llevé para allá ya había nacido su hermanito.

“No sé qué fue lo que sucedió con este hombre. Se volvió muy frío y distante. Casi no me hablaba, se fue a otra recámara y me mandaba llamar en las noches para que cumpliera como esposa. Me trataba muy mal, siempre lo hacía borracho y ya sabrá que siempre salía con sus cosas muy sucias.

“Si le decía que no quería, me pegaba en la cara y me sometía de los cabellos. Como yo no quería que mis hijos se dieran cuenta, mejor me aguantaba. A mis hijos casi ni les hablaba. Se estaba volviendo una situación muy insoportable. Yo me sentía infeliz, pero dependía totalmente de él”.

Grave violencia
“Ese día mandé a los niños a dormir. Me mandó hablar. Fue lo más horrible que he vivido. Solo puedo decir que me violó, que estar así sometida con alguien que se supone me ama es la cosa más horrible que existe. Desde ahí me empezó a tratar como una cualquiera. Me hablaba muy feo y cada fin de semana era lo mismo.

“Bajé como 18 kilos de peso. Me sentía hundida en algo de lo que no podía salir. Le tenía mucho miedo y no sabía para dónde irme. Sentía que si les decía a mis papás no me apoyarían o dirían que era mi culpa, porque ellos no estaban de acuerdo que yo me hubiera casado con él.

“Un día a mi hija la más grande le pegó porque me defendió. Llegó insultándome como era su costumbre y mi hija se levantó y le dijo que no me anduviera hablando así. Me la abofeteó. Eso me hizo reaccionar. En la tarde que se salió, agarré a mis hijos y algunas de sus cosas y nos fuimos a la central.

“Me regresé a Jerez, lo abandoné. No podía permitir que empezara a maltratar a mis hijos. Me puso una demanda por abandono de hogar y me quiere quitar al niño más chiquito. Mis hijos los más grandes han sufrido mucho. Primero, porque su padre los abandonó; luego, porque este hombre nos tenía en un ambiente muy tenso y de violencia.

“Yo sé que me equivoqué mucho, pero aquí estoy saliendo adelante por ellos. A fin de cuentas, soy su mamá”.




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