Wednesday 07 de December de 2016

Mi delito... excederme 

Ivonne Nava García      2 Aug 2014 20:27:05

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Durante el noviazgo, las personas idealizan a la pareja y creen que para demostrar su amor deben tolerar conductas arrebatadas, maltratos y ofensas. La violencia disfrazada de amor es difícil de reconocer porque los signos del maltrato durante el noviazgo son desconocidos para los jóvenes.

La falta de atención familiar, la soledad y la perspectiva de un mundo demasiado pequeño mantienen a una joven en una relación violenta y posesiva durante tres años. Termina sin una tragedia, gracias a la oportuna intervención de la policía.

Fiesta del estudiante
“Lo conocí en la secundaria. Me mandaba cartas y me regalaba peluches. Cuando iba a ser Día del Estudiante, teníamos que elegir a la reina. A mí me eligieron candidata. A mi novio no le gustó la idea y me decía que me saliera.

“Yo sí quería porque era mi sueño, así que me quedé a participar y gané. Mi novio me dijo que no me iba a acompañar y que mejor termináramos. Ese día yo estaba triste, pero yo no podía quedar mal. Cuando llegué a la fiesta, ahí estaba.

“Me volvió a hablar y regresamos ese día. En ese entonces se me hizo muy tierno que me dijera que no le gustaba que todos esos muchachos me vieran. Les reclamaba y eso me divertía”.

Celos y pleitos
“Como ya íbamos a salir de la secundaria, él estaba muy nervioso de que yo iba a conocer a más muchachos en la prepa. Diario me reclamaba por eso. Le propuse que mejor se metiera a mi escuela.

“En los dos primeros semestres lo intentó, pero no se pudo. Mejor se cambió y me dijo que iría por mí diario, pero sus celos eran muy complicados.

“Se molestaba por todo, no me dejaba tener amigos hombres. Decía que no había amistad entre hombre y mujer. A veces se enojaba hasta por la ropa que me ponía y me mandaba a cambiarme.

“Si no le hacía caso, me decía que yo no lo quería y me amenazaba con terminar. Yo le hacía caso y me cambiaba. Pensaba que solo eran pleitos de enamorados”.

Los jaloneos
“Los pleitos cada vez se hacían más fuertes. Me empezó a gritar por todo. Me decía que me esperara a que se fueran mis papás a trabajar y que luego me saliera.

“Como él ya sabía a qué horas se iban, llegaba a la casa. A veces después de pelearnos me decía que ya no quería salir y que nos quedáramos en mi casa viendo películas. La primera vez que me tironeó fue porque yo tenía que ir a hacer un trabajo en equipo a la casa de unas amigas.

“Le dije que me llevaría mi mamá y él no quería. Investigó dónde vivía mi amiga y llegó a la casa. Cuando vio que estaban dos compañeros, me empezó a jalonear para sacarme de ahí. Mis compañeros intervinieron y él les contestó a puñetazos.

“A uno sí lo dejó muy morado de la cara y los papás de mi compañero le pusieron una denuncia por lesiones. La mamá de mi amigo me decía que yo también lo denunciara porque me había dejado los brazos morados. No lo hice y mis papás nunca se enteraron”.

Termina la relación
“Mis amigas me decían que lo terminara porque me iba a traer muchos problemas, pero yo lo quería mucho. Me sentía sola porque mis papás casi nunca estaban y él me hacía compañía. Había cosas que no me gustaban.


“Algo en fondo me decía que debía terminar con él, pero no podía. Un día nos peleamos horrible. Ese día me metí a bañar y dejé el celular afuera del baño. Entonces me marcó. Como no contesté, estuvo marcando y marcando. Cuando salí de bañar, mi celular hasta se quedó sin pila de tantas llamadas. Marcó 56 veces.

“Me dejó muchos mensajes hasta que me dejó uno que me dio miedo porque me decía que si lo estaba engañando nos mataría a los dos y que no sería de nadie más. Apenas estaba terminando de vestirme, cuando llegó a mi casa. Estaba descontrolado.

“Abrí la puerta y entró de un empujón. Buscaba en todos lados. Me dijo que si ya tenía otro. Me empujó al sillón y me arrebató el celular. Me gritó muchas cosas y aventó mi celular a la calle y se hizo pedazos. Se regresó y yo estoy segura de que me iba a golpear o algo, pero en eso llegó mi papá.

“Cuando lo vio y a mí llorando se enojó mucho, lo sacó de la casa. Traía mi celular y me preguntó si él lo había roto. Le dije que sí. Me prohibieron verlo. Ya no me compraron otro celular y a la escuela iba un primo por mí”.

El acoso
“Me mandaba muchos correos pidiéndome perdón y diciéndome que me extrañaba. Le dije que me tenían prohibido verlo. Él pensaba que mi primo era mi novio. Yo le expliqué que iba para cuidarme. Pero yo pensaba que si no andaba con él, mi mundo se acabaría.

“Lo veía diario que se paraba cerca de la escuela o de mi casa y me veía. Eso se me hacía como una prueba de amor.

“Le dije que sí regresaríamos, pero que nos comunicaríamos por correo. No le gustó la idea y me dijo que ya no quería que fuera mi primo por mí. Yo le dije a mi primo que ya no fuera, pero mi papá le pagaba 100 pesos a la semana y mi primo no aceptó".

La golpiza
“Ya habían pasado 15 días desde que había regresado con él. Me mandó un correo que si volvía a ver a mi primo, nos atuviéramos a las consecuencias. Estaba muy nerviosa. Salí de la escuela y mi primo y yo empezamos a caminar cuando sentí el jalón.

“De ahí nada más vi cómo se agarraban a golpes. Mi novio traía un puño de fierro envuelto con una venda, pero mi primo sabe defensa y kickboxing. Aun así, mi novio le fracturó la nariz y a mí también me pegó cuando me metí a separarlos. Ya se iba a armar más feo la bola, pero llegó una patrulla de la policía y se llevó a los dos.

“A mi novio lo dejaron encerrado y mi primo le tuvo que poner una denuncia. Desde ese día no lo he vuelto a ver. Ya no voy a volver con él porque es capaz de matarme o matar a alguien”.

Violencia en el noviazgo
Una de las principales causas de esta confusión sentimental se debe a que las conductas violentas no son percibidas como tales por las víctimas ni por los agresores, pues generalmente se confunden maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja; se cree que se debe “aguantar” todo por amor.

Las fases evolutivas del noviazgo van de la mera simpatía o atracción a una relación de mayor conocimiento, de comprensión y respeto; pero muchas veces la percepción del noviazgo origina que algunas personas lo vivan como un juego, sin cercanía ni profundidad emocional.

Muchos adolescentes confunden amistad y amor, sin saborear la auténtica amistad y no permiten que esta dé frutos. Suponen que al llevarse bien como amigos, forzosamente tienen que ser novios, pero con el tiempo origina resentimientos y hostilidad que se descargan en la pareja.




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