Wednesday 07 de December de 2016
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Mi delito... ser una gran mujer

Ivonne Nava García      23 Nov 2013 20:00:03

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En la actualidad las familias conformadas por un solo progenitor están ganando cada vez más terreno. El índice de divorcios aumenta y con ello, las valientes mujeres que día a día luchan para solas sacar a sus hijos adelante. Esta historia es de una mujer que, a pesar de circunstancias adversas, no solo logró salir adelante ella, sino que a sus cuatro hijos les da lo mejor.

Matrimonio
“Me casé con él cuándo tenía 17 años. Yo vivía con mi abuelita porque soy hija de madre soltera. Mi mamá se fue a trabajar al otro lado desde que yo nací. Ella nos mandaba lo que necesitábamos. Nunca me faltó nada.
“A él lo conocí en una fiesta, me llevaba 10 años. Ya no me dejó estudiar, me pidió y nos casamos. Yo nunca había trabajado, pero él gana bien, tiene un buen trabajo en gobierno federal. Tuvimos cuatro hijos seguiditos.
“Era muy difícil para mí. Apenas y me daba abasto para atenderlos a todos. Él solo se dedicaba a trabajar y a tomar, yo me he encargado por completo de los hijos. No me imaginé que tuviera un problema tan grave con la bebida. Eso fue lo que nos arruinó la vida”.

¿Lagunas?
“Él nunca se acordaba de lo que hacía estando borracho. Yo creo que sus amigos nomás le seguían la corriente porque él era el que pagaba todo. Su vicio aparte era meterse a la zona de tolerancia. Cuando llegaba me ofendía, me golpeaba y me decía que venía de con las güilas. Se ponía a decirme literalmente todo lo que hacía con ellas.
“Eran unas vulgaridades que no puedo ni repetir. Le fui perdiendo el amor, la verdad me daba asco él como hombre y más porque él me obligaba a cumplirle como su mujer. Muchas veces fueron a fuerzas, yo no gritaba ni nada por mis hijos. Después le reclamaba todo lo que me decía y él juraba que yo estaba inventando todo, que él nunca haría ni diría nada de esas cosas.
“Se transformaba en otra persona. Inventaba cosas que según él yo hacía y decía. Era como vivir con dos o tres personas diferentes. A veces duraba días sin asistir a la casa. De repente llegaba como si nada pasara. Otras veces llegaba en la madrugada, yo ni lo sentía”.

Alcoholismo
“El día que decidí dejarlo fue porque mi hijo el mayor encontró a su padre en el baño. Mi hijo se levantó a medianoche y su padre estaba dormido en el piso. Mi hijo pensó que estaba muerto porque su padre no solo estaba orinado, sino que estaba dormido en su vómito. Mi niño tenía solo 6 años.
“No era la primera vez que eso sucedía, para mí no era novedad, pero que mis hijos lo vieran y que se asustaran tanto me hizo reaccionar. Cuando escuché los gritos de mi hijo, me levanté corriendo y estaba ahí paradito llorando y me decía que su papi estaba muerto. Esa escena ya la había visto en otras ocasiones, pero sin mi niño. Su alcoholismo era demasiado. No podía permitir que mis hijos crecieran viendo eso”.

Infierno
“Los verdaderos problemas empezaron cuando lo dejé. Todo esto se ha convertido en un infierno para mí. Me dijo que si lo quería dejar me las arreglara como fuera. Desde entonces eso hago. No me ha querido dar el divorcio, tampoco nos pasa pensión y tampoco viene a ver a sus hijos.
“Cambia constantemente su número de celular y duramos meses sin saber de él. Cuando yo no lo llamo, él nos busca. Pero si lo localizo en su trabajo, se vuelve otra vez escurridizo, se esconde, no sabemos nada de él, nos apaga el celular, no nos contesta. Ni siquiera sabemos dónde vive. Se cambia a cada rato de casa. La verdad yo no sé qué le pasa.

“De repente se acuerda de sus hijos y les llama. Habla menos de 5 minutos con ellos. Les dice que me pasen el teléfono y es para estarme ofendiendo y diciendo un montón de groserías. Si le cuelgo, luego manda mensajes ofensivos y me dice que por mi orgullo mis hijos no lo ven. Pero él no los busca.
“Promoví un juicio de alimentos para mis hijos. Se presentó a la audiencia llorando porque le descontarían. Solo quiso dar el 10% de lo que gana. Son 900 pesos a la quincena para cuatro niños. Él promovió un juicio para sacarnos de la casa.
“Dijo que el terreno era de un tío y que tenía problemas por eso. Nos desalojaron. Nos lo hemos topado en la calle y nos desconoce. Y luego tiene el descaro de llamar para reclamar que por qué ando en la calle”.

Fuerza de voluntad
“Ha sido muy difícil para mí. Cuando estaba con él, soportar todo eso que vivíamos. Y después, sin casa y sin dinero me fui a vivir a la casa de mi abuelita. Ella me ha ayudado para salir adelante. Me puse a trabajar de empleada. El sueldo era muy poquito. A veces ni siquiera me alcanzaba para pagar los camiones para llevar a mis hijos a la escuela y yo irme al trabajo.
“Como nada más había terminado la secundaria no me daban mejores trabajos. Me puse a estudiar la prepa y luego me puse a estudiar belleza. Como pude, he ido saliendo adelante. Puse mi estética con ayuda de mi madre que me mandó poquito dinero para los muebles. De ahí estoy manteniendo a mis hijos y a mi abuelita. Nos ayudamos también con algo que nos manda mi mamá. Ella en el otro lado es cocinera.
“Este hombre terminó por quedarse sin trabajo. Lo corrieron por sus constantes borracheras. El descaro completo fue cuando vino a pedir dinero. Me daban ganas de patearlo. Me dio tanta lástima. Qué bueno que mis hijos no estaban para que no lo vieran en ese estado. Tengo a mis hijos y a mi abuelita en el seguro, yo me pago también mi seguro social. La casa de la que nos sacó la renta y de eso vive. Él vive en casa de sus papás”.

Pidió pensión alimenticia para él
“Me denunció por violencia familiar, dijo que porque maltrataba y les pegaba a mis hijos. Quería que le dieran a los niños y que yo le pasara pensión. Y todo su problema era que yo no le quise dar dinero. Hasta eso hizo por medio del juzgado. Decir que estaba enfermo del hígado y que como aún estábamos casados yo le tenía que dar dinero.
“No puedo entender cómo son las cosas. Tuve que comprobar cada centavo que me ganaba y en qué me lo gastaba para que vieran que yo no le podía pasar dinero y aun así lo tuve que dar de alta en el seguro social para que se atienda.
“Qué decirles a los hijos cuando preguntan por su padre. Quiero que me respondan, porque ese hombre me demandó que porque no lo dejo ver a sus hijos, cuando él no los busca, no llama, siempre está esperando a que nosotros lo busquemos. Si no sé dónde está, qué les digo a mis hijos.
“Yo les miento para que no sufran. Les digo que su padre está trabajando fuera de la ciudad. Siempre les digo eso. Los más grandes saben que no es verdad, pero no dicen nada. Si les digo la verdad dirá que estoy hablando mal de él y que los estoy poniendo en su contra para que no lo quieran.
“Eso también fue a hacer al juzgado porque mis hijos los dos más grandes no lo quieren ver. Luego los mandaron llamar para que los revisara un psicólogo para que él dijera si yo los manipulaba para que no quisieran a su padre. Nada más me faltaba que dijera que sí y me quitaran a mis hijos.
“No sé cómo quitármelo de encima. Después de todo el daño que nos ha hecho, él queda como una víctima. El divorcio necesario me lo negaron. De plano ya no le moví porque era gastar tiempo y dinero, que me es más indispensable para la manutención de mis niños.




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