Saturday 10 de December de 2016

Morir de amor Antonio Sánchez González

Antonio Sánchez González      20 Feb 2014 21:30:07

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La ciencia médica estudia con frecuencia el comportamiento del cerebro de las personas enamoradas, pero rara vez se atreve a investigar qué pasa con las rupturas románticas. El ya-no-te-quiero es una noticia que puede llegar a afectar la salud física, en especial si la persona que la recibe no está preparada para enfrentar la situación. Entonces, el aumento en el número de divorcios tiene implicaciones clínicas.

El desamor está cada vez más frecuentemente en el origen de las consultas médicas. Algunos estudios han encontrado que la mitad de las personas que fueron dejadas en una relación amorosa ameritan tratamiento con medicamentos o psicoterapia porque desarrollaron depresión severa o distimia, una forma de trastorno del ánimo de bajo grado de intensidad pero de larga duración, y que el estrés secundario puede llevar a infartos del corazón en personas con otros factores de riesgo cardiovascular.

Si consideramos que el peligro de morir por ataques cardíacos ronda el 50% en la primera hora, literalmente se puede decir que es posible morir de amor.

Si bien, no todas las personas son igual de vulnerables frente al desamor, es científicamente claro que los afectos paternales en la infancia son esenciales en el momento de enfrentarlo y pueden servir de vacuna dado el caso.

La gente que tiene pérdidas emocionales enfrenta dolor basado en la perspectiva de tener que desafiar la vida en soledad; consecuentemente se deprime el sistema inmunológico, se está en riesgo aumentado de accidentes, farmacodependencia y malnutrición.

Las bases fisiológicas del desamor como una enfermedad se han podido demostrar a través de un método llamado resonancia magnética funcional, que expone que las regiones cerebrales activadas en las personas que perdieron relaciones amorosas son las mismas de quienes tienen adicciones a cocaína y al tabaco, pero también de los que sufren dolor corporal y estrés intenso: se trata de dolor físico y adhesión profunda.

Las áreas del cerebro implicadas en la toma de decisiones, el juicio y la evaluación emocional también se vieron afectadas. En palabras de los autores de este protocolo de estudio médico, “el amor romántico es una cosa maravillosa cuando va bien, pero horrible cuando va mal”.

Afortunadamente, parece haber bases científicas para el dicho popular que reza “el tiempo lo cura todo”, ya que después de unas semanas, en la mayoría de las personas disminuyó la activación de las áreas cerebrales asociadas al vínculo amoroso. Así, si bien parece que la decepción amorosa se cura, vale la pena tomar en cuenta que el duelo por la pérdida afectiva puede durar hasta unos 18 meses y que hay síntomas, como pérdida de peso, el sentimiento de que la vida no tiene sentido o el insomnio prolongado, que deben motivar la visita al médico.

Tanto que se habla de la complejidad del cerebro y resulta que las emociones lo vuelven graciosamente simple.
 




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