Saturday 10 de December de 2016

Nuevas parvadas de rebeldes sociales

J. Luis Medina Lizalde      12 Nov 2014 21:29:13

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Ayotzinapa hizo el milagro de despertar a la juventud estudiosa de Zacatecas, que en asombrosa conjugación de esfuerzos ha mantenido la iniciativa en la sostenida demanda de justicia para los normalistas desaparecidos mediante actos continuos bien concebidos y mejor ejecutados y dejan constancia de que en todo están.

Hoy su prioridad es la aparición de los normalistas, pero no parecen ser aves de paso en la lucha social. Cuando la dolorosa coyuntura que los incorporó a la protesta social pierda su dramática actualidad, estos jóvenes no serán los mismos. Su aprendizaje crítico los hará revisar con mirada cuestionante su realidad circundante y tendrán que tratar con ellos los que los conocieron pasivos.

El 10 de enero de 1977 estalló un conflicto en la universidad, de seis meses de duración, que polarizó a la sociedad zacatecana del lado de los que asaltaron la rectoría para desterrar el activismo de izquierda.

Se alistaron los entonces muy poderosos ganaderos, los más acaudalados comerciantes y los profesionistas que les prestaban servicios como notarios, abogados, médicos, etc. También una porción del clero, porque otra se la jugó con los universitarios progresistas.

Del lado de la defensa de la “universidad pública, científica, democrática y popular” que reivindicaban los universitarios, se definieron, además de una parte del clero como ya lo dijimos, porciones de profesionistas, habitantes de colonias populares, trabajadores sindicalizados y, sobre todo, campesinos.

En 1977 los universitarios cosecharon lo que sembraron con sus generosas acciones de respaldo a los que no recibían salario mínimo ni seguridad social, a pesar de lo dispuesto por las leyes; a los que vivían en zonas urbanas sin servicios públicos y a los peticionarios de un lote para vivienda o una parcela para sembrar.

Tras la victoria de 1977 obtenida con el apoyo popular, los estudiantes dejaron de serlo y mutaron su circunstancia. Llegaron las obligaciones laborales, la pareja y los hijos. Las luchas estudiantiles perdieron centralidad.

Desfilaron por las aulas varias generaciones sumergidas en la trivia fiestera de las coronaciones y bienvenidas, con fugaces líderes inventados por directores y rectores y con un sistema asistencial administrado con criterios de clientela en tránsito.

Nuevas condiciones, mismas luchas
Ayotzinapa caló hondo porque desde todos los rincones del país se escucha el doloroso ulular por los desaparecidos forzados y se sabe de fosas clandestinas, de policías y funcionarios al servicio de los criminales y del no menos criminal ocultamiento oficial de la magnitud de la catástrofe de los derechos humanos.

El estudiantado de la UAZ emerge con sorprendente convocatoria y se muestra sensible, noble, combativo e informado; pinta su raya en defensa de la autonomía del movimiento y se asume heredero de la tradición de la lucha por los demás.


En los años 60 las universidad públicas, y no todas, eran los únicos espacios de libertad. Ya no es así, con todo y la brutalidad de nuestra realidad, algo ha cambiado. Los estudiantes en lucha proceden de instituciones públicas y privadas, autónomas y no autónomas.

Ocasionas hay en que rectores de instituciones privadas se suman solidarios a la justa ira de sus alumnados. En ese tenor, es digno de registrar la digna posición del director de la Escuela Normal Manuel Ávila Camacho, Ramiro Torres Bañuelos, quien antes de que se desatara la avalancha solidaria manifestó su indignación y su postura solidaria con los normalistas de Ayotzinapa.

En el imprevisto diálogo entre los preparatorianos y el gobernador de hace ocho días, los volantes, los discursos, las mantas y las cartulinas en cada acto juvenil en demanda de justicia para Ayotzinapa se advierte una juventud sorprendentemente informada lo mismo respecto a las reformas estructurales que a la corrupción y la inseguridad, lo mismo desde una perspectiva nacional que desde el ámbito local. ¿Tendrá sentido seguir despilfarrando dinero en negar lo evidente?

Ignorarlos no podrán
Los jóvenes movilizados lucharán por el derecho de los pobres a la educación gratuita y de calidad. Viven la edad de los ideales, del pensar en los demás antes que en ellos. Con sus acciones cosecharán simpatía social y solidaridad activa, como sus antecesores en 1977.

La UAZ, en lo inmediato, recibirá apoyo financiero. El Gobierno Federal tiene claro que no es momento de infiernitos. La solución duradera seguirá pospuesta y ya no se logrará mediante construcciones cupulares y juegos palaciegos.

Emergió un nuevo actor colectivo de la vida universitaria al que no podrán ignorar porque tomó conciencia de que su fuerza no reside en el ensimismamiento; sabe luchar junto a otros sin perder independencia. Nuevas parvadas de rebeldes sociales con causa hacían falta.

Nos encontramos el lunes en El recreo.

twitter: @ luismedinalizal




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