Friday 02 de December de 2016

Orígenes de la Alameda

Carlos López Gámez      16 May 2014 22:37:39

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Como fresnillenses creyentes, orgullosos y aferrados a nuestros orígenes y raíces, adquirimos una enorme responsabilidad para proteger y conservar nuestras más arraigadas tradiciones, así como para defender nuestro patrimonio histórico y cultural de todo tipo de agresiones que le provoquen daños irreversibles o su desaparición.

Reconocemos que pretender conservar lo poco que aún queda del patrimonio comunal no es tarea nada fácil. Los poderosos e intocables intereses políticos y económicos continúan adueñados de él.

 La sociedad nada hace para evitarlo. Consecuentemente, los advenedizos y lenguaraces oportunistas con su voraz e insaciable hambruna de poder y dinero están borrando de tajo todo aquello que nos une a la tierra.

Para nuestra desgracia, abundan testimonios que nos restriegan en el rostro nuestra indolencia o indiferencia de lo que ha ocurrido. 

Nuestro silencio, apatía y cobardía nos convierte en cómplices de los depredadores. Con impotencia vemos cómo ha estado desapareciendo gradual e  irremediablemente el legado de nuestros ancestros.
El lugar al cual nos referiremos en esta ocasión hace 68 años tenía una gran variedad de arbolíferas y otras atracciones para el disfrute de las familias. 

Hablamos de la Alameda, de la cual solamente abundan recuerdos; a la vista poco o nada existe físicamente.

Nuestra investigación nos lleva hasta el año 1941, cuando era alcalde Carlos Poncio. En un informe que relata diversas acciones emprendidas por su administración, destacó la creación de la Alameda. 

El espacio comprendía un polígono desde lo que ahora es la calle frente a la Escuela Josefa Ortiz de Domínguez (Libertadores) hasta la calle de Guadalupe o de Ocampo (Luis Moya).

Los andadores circundantes se pavimentaron con cemento, luego se construyeron y colocaron bancas de cinchos. 

Surgieron áreas verdes y se plantaron árboles. En el centro de la Alameda se construyó un edificio para la Biblioteca Municipal Infantil, espacio que con el tiempo se le llamaría La Pérgola, en cuyo interior semicircular acudían bandas de música a amenizar las tardeadas los jueves de cada semana. 

En el documento se menciona que se dotó a la Alameda de juego para niños y la necesaria iluminación pública.

Con estas obras se rescató un céntrico espacio que permanecía desaprovechado durante años y se dotó a la población de tangibles opciones para la recreación de familias y niños, principalmente. Podemos decir, sin temor a incurrir en erráticas apreciaciones, que fueron contados los años que la Alameda cumplió el objetivo de un emprendedor alcalde. 

Él, como dato adicional, fue promotor de una serie de festejos populares para que la población los disfrutara, una especie de feria (En mi libro Páginas Sueltas de la Historia se publicó la crónica completa de esos eventos).

Cinco años después de haber nacido la Alameda, otro alcalde, Pedro Casas Torres, impuso su autoridad y al fondo del espacio arboleado, al oriente, construyó la escuela primaria para niños José María Morelos. 

Plantel que en el aspecto educativo vino a cubrir enormes vacios existenciales en materia de la enseñanza elemental. Sin embargo, abrió otras expectativas que vinieron a provocar la pérdida de la Alameda al construirse años más adelante, frente a la primaria, el jardín de niños Gustavo Ruiz de Chávez, el primero de ese nivel en Fresnillo.

La decisión impositiva nos ilustra que aquí hacemos lo que no debemos, habiendo otros espacios adecuados por todos rumbos.

Para tener una panorámica un poco más amplia del sector de referencia y ubicar dónde se acondicionó La Alameda, consultamos volúmenes que registran propiedades de las diversas cofradías existentes en El Mineral, en los documentos se describe con mayor precisión. 

Nos enteramos de que la mayoría de las fincas existentes en las inmediaciones de esa área y arterias circundantes, a mediados del siglo 19, colindaban con el arroyo. Por ejemplo, una de ellas era la casona donde pernoctó Benito Juárez, ahora irónicamente casa curial, entre las calles Ignacio Hierro-Álamo y que reseña “colindaba al sur con el arroyo”.

En 1833, siendo gobernador Francisco García Salinas, construyó en Fresnillo una red de cañerías que daría salida a las demasías de la Lagunilla y se utilizarían para dirigir las caudalosas avenidas del agua pluvial hacía el arroyo central. 

Estas cañerías, en el tramo de las calles 20 de Noviembre- Reforma, pasan por debajo de viviendas, el Mercado Hidalgo y la escuela Josefa Ortiz de Domínguez (Libertadores) para desaguar en la parte posterior de la Escuela Morelos (desagüe conocido antiguamente como El Caimán).

La información anterior nos hace suponer que en 1833 no existían las fincas frente al templo parroquial ni otras más, incluyendo la manzana entre la Alameda y la calle Álamo. 

También suponemos que no había fincas en la manzana entre Hidalgo, Reforma, Rosas Moreno y 20 de Noviembre. Las casas colindaban con el arroyo (Alameda) datan de 1841.




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