Saturday 10 de December de 2016

Entre miedos y cabellos contados

Sigifredo Noriega Barceló      24 Jun 2014 22:00:13

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El miedo y los miedos rondan por todas partes. Pareciera que en una sociedad que presume y publicita tantas seguridades los miedos desaparecerían o serían mínimos.

Compramos seguros de vida y de muerte y los miedos no desaparecen. Ciertamente los seguros nos ayudan a sentir protección y al mismo tiempo, prevenimos situaciones de riesgo. Nos sentimos protegidos en ciertas áreas de la vida, pero saltan zozobras en otras.

Podemos afirmar que el miedo reina en todas partes a pesar de tantos satisfactores y seguridades que proporcionan los adelantos científicos y tecnológicos.

El miedo existe desde que el ser humano es ser humano. Cada uno de nosotros lleva dentro miedo y sus miedos. Unos vienen de fuera, otros nacen de dentro. No respeta edades, ni condición social.

Miedo al mañana, al fracaso en la vida, a…, a… Las soluciones buscadas y encontradas a través del razonamiento y sus herramientas pueden variar. Pero el miedo (y sus miedos) que brota del hecho mismo de existir y los entornos de la existencia están ahí.

A veces intentamos evadirlos y lo logramos… Otras veces nos paralizan… El caso es que el miedo convive con nosotros como aviso ante el peligro, memoria, invitación a…

El Evangelio de este domingo repite varias veces: “No tengan miedo”. Debe haber razones para vencer el miedo y sus acompañantes.

Jesús las dice con clara seguridad: la verdad triunfa siempre al final. Y va más allá: te pueden quitar todo y quitarte de en medio, pero no te pueden quitar tu adentro, tu verdadera vida, tus convicciones, tu verdad, tu Dios, aquel en quien has puesto todo tu ser.

Es más, si alguien intenta quitarte a tu Dios, tu Dios dará la cara por ti. Dios no nos dejará en desamparo… Lo que da sentido a la vida, lo que nos da razones para vivir, nadie nos lo puede quitar.

Estamos en buenas manos, las manos de Dios.

Dios es el mejor seguro contra toda inseguridad. Asegurarse en Dios es tener la vida asegurada para siempre. Las imágenes que usa Jesús son bella y extremadamente tiernas: “…Hasta los cabellos de su cabeza están contados, ustedes valen más que todos los pájaros del mundo…”

El discípulo está tentado por la duda: “¿quién me dice a mí que todo esto es verdad?” Qué bueno que no creemos a la primera, que buscamos las razones de la fe, que no nos abaratamos… La osadía, la audacia del creyente brota de su confianza ilimitada en el Señor. Creemos que las manos de Dios no fallan y siempre son buenas manos… La fe en Dios es un reto, un riesgo, un abandono, un compromiso.

El “no tengan miedo” se convierte en un “tengan fe”. Es lo maravilloso de la fe en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Los frutos: la serenidad, la confianza, la paz, la alegría.
Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.




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