Wednesday 07 de December de 2016

Rituales Funerarios

Carlos López Gámez      27 Jun 2014 21:45:17

A- A A+

Compartir:
En un legajo de amarillentos manuscritos y recurriendo a nuestros modestos conocimientos de paleografía, nos encontramos con algunos bandos emitidos por las autoridades virreinales, para su aplicación y cumplimiento, en todos aquellos lugares bajo la tutela de la corona españolas. Es El Bando sobre Lutos.

El escrito se refiere a las ordenanzas que tienen relación con los rituales funerarios cuando fallecían personas. Aplicaba tanto a la nobleza como a la plebe.

Aquí, en Fresnillo, se divulgó en el año de 1754, de acuerdo a las referencias fielmente asentadas por escríbanos de aquellos lejanos días. Indudablemente que la fuente de la cual abrevamos es el archivo parroquial.

En esta cédula real aparece el nombre y firma de don Pedro de Garibay, mariscal de campo, de los Reales Ejércitos, virrey gobernador y capital general de la Nueva España. Y, en caso de que no fueran suficientes los anteriores blasones, se le agregaba: presidente de la Real Audiencia, superintendente general, subdelegado de la real hacienda, minas y azogues y ramo de tabaco, juez conservador de este, presidente de su real junta y subdelegados de correos.

Todos los habitantes del reino deberían de sujetarse a las medidas difundidas en el bando. Se hacía la recomendación y muy conveniente que los vasallos de los dominios, moderaran el exceso que ha habido en el uso de los lutos, para que mediante esta providencia se excusen los crecidos gastos que en todas las clases de personas ocasionaba la inmoderación que en esto se practicaba con menoscano de sus caudales y otros perjuicios.

En otros términos, se recomendaba a todo mundo que en caso del fallecimiento, en este caso de algún noble, los familiares más cercanos deberían de vestir de cierta manera. La servidumbre se apegaría a lo dispuesto. Por ejemplo: Por muerte de personas reales, los varones deberán portar capas largas de color negro: las damas vestidos o faldas caídas hasta los pies. 

Inclusive se ordenaba hasta el tipo de tela siempre y cuando esta no fuera de seda.

Enseguida se escribía: Las familias de los vasallos de cualquier estado, grado o condición que sean sus amos, no les den ni les permitan traer lutos por muerte de personas reales. Y, se agrega: Pues bastante se manifiesta el dolor y la tristeza de tan universal perdida con el luto de los amos.

En otras líneas del manuscrito se cita: Los lutos que se pusieran por muerte de cualquiera de mis vasallos, aunque sean de la primera nobleza, sean solamente capas largas, calzones y ropilla de bayeta y paño, así como sombreros sin forro y solo pueden traer luto las personas parientes del difunto en los grados próximos de consanguinidad, o afinidad que son por padre o madre, hermano o hermana, abuelo o abuela, u oteo ascendiente, incluso suegro y suegra, o heredero sea pariente del difunto.

En otro de los párrafos se trata de los ataúdes. Se recomienda que no lleven telas de colores sobresalientes, mucho menos de seda. Deben de llevar telas de paño o bien de holandeta negra o de morado. Ya que era inapropiado que el ataúd donde está el origen de la mayor tristeza, llevara telas de colores. 

Los ataúdes para niños deberían de ajustarse a otras recomendaciones. Además de indicaba que hasta las paredes de la iglesia no se vistieran de luto cuando se celebraban misas de ángeles.

En otro párrafo del mencionada Bando de Lutos, se hacen infinidad de recomendaciones para que no se lleven carruajes de lujo, ni mucho menos que se fabriquen para ese efecto.

Se resaltaba que en años anteriores a la publicación de esta cédula, se tenía conocimiento en abusos lastimosos, especialmente en ataúdes o cajas que llevaban los cadáveres, pues se les forraba con ricos terciopelos y exquisitos galones de oro y plata y sábanas de un delgado cambray guarnecidas de encajes muy finos, llegándose a pagar entre veinte y veinticinco pesos, incluso hasta 800 y mil pesos.
 
Se consideraba como jactancioso y vanidoso por los grandes perjuicios originados a los altos costos que dejaban endeudados a familiares y deudos.

Se pedía que hasta las misas no fueran tan pomposas. Además se sugería que al salir de los oficios funerarios en las iglesias y rumbo al camposanto, no se hicieran largos recorridos. El documento contiene más observaciones y castigos a quienes no se ajustaran a él.

Como se podrá apreciar, desde lejanos tiempos todo lo que tenía injerencia con los rituales funerarios cuando fallecía alguna persona, se desarrollaban de acuerdo a criterios, gustos y hasta caprichos. 

Para los estudiosos, era cuestión de culturas. Es obvio, los poderosos eran y serán a través de los siglos, los que impondrán estilos, sin descuidar en lo absoluto las ganancias, ostentaciones y hasta llegar a un separatismo elitista.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Muere al instante una mujer tras accidente en motocicleta
Descubrió a su pareja violando a su hija y lo hiere a machetazos
En los XV de Rubí habrá ¡Sergio el bailador en vivo!; Bronco confirma
Tren se descarrilla; transportaba maíz transgénico
Es atropellado mientras viajaba en bicicleta; murió instantáneamente
Estiman costo del muro de Trump en 20 mil mdd
Rechazan dar servicio de guardería a los padres
Walmart invertirá mil 300 mdd en México, anuncia Peña Nieto
Lanzan su globo; desean un juguete
Senado abre negociación por marihuana medicinal; Cáñamo, el centro de la disputa
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.31
Venta 20.81
€uro
Compra 21.85
Venta 22.35

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad