Saturday 03 de December de 2016
»Desde los 17 años se dedica a crear fórmulas farmacéuticas de forma tradicional 

Romo Bañuelos, 60 años curando a Zacatecas 

Melina González      13 Sep 2014 21:30:09

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  • José Luis Romo Bañuelos comenzó a trabajar en la botica de Carmelita López de Lara, su mentora. (César Chacón) José Luis Romo Bañuelos comenzó a trabajar en la botica de Carmelita López de Lara, su mentora. (César Chacón)
  • Los mostradores de la Farmacia de La Luz están llenos de una extensa variedad de medicamentos. (César Chacón) Los mostradores de la Farmacia de La Luz están llenos de una extensa variedad de medicamentos. (César Chacón)
  • Productos de gran calidad ofrece la farmacia de Romo Bañuelos. (César Chacón) Productos de gran calidad ofrece la farmacia de Romo Bañuelos. (César Chacón)
  • Los fármacos son elaborados a la vieja usanza. (César Chacón) Los fármacos son elaborados a la vieja usanza. (César Chacón)
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En una época en la que predominan las grandes compañías de fármacos, con grandes campañas diseñadas por la mercadotecnia, aún existen personas para quienes la medicina es un asunto del corazón.

Es el caso de José Luis quien tiene más de 60 años dedicado a la creación de fórmulas farmacéuticas y a la venta de medicamentos en la capital zacatecana.

Por más de dos décadas el galeno ha atendido personalmente a la clientela de su ya tradicional Farmacia de La Luz. Inició a los 17 años en el mundo de las llamadas boticas, para el cual afirma que nació para pertenecer a él.

Primer empleo
Siendo un joven, a petición de su madre y por interés propio, comenzó a buscar trabajo. Tras varias oportunidades, un día, “el menos esperado”, lo contactó doña Carmelita López de Lara, quien tenía una botica y se convertiría en su mentora y la persona que más influiría en él para permanecer en el mundo de los fármacos.

Romo Bañuelos recuerda que una vez acordado el horario de trabajo y el salario que percibiría, comenzó a trabajar en la botica. Fue la primera vez que tuvo un acercamiento en el mundo de las fórmulas y en ese momento se dio cuenta de que esa era la profesión que quería ejercer para toda su vida.

“Con Carmelita yo aprendí todo, ella fue mi maestra, ella me enseñó desde la preparación de las fórmulas hasta cómo venderlas; me mostró cómo tratar a los clientes y cómo ser el mejor en el mundo de las pastillas”, expresa con los ojos vueltos hacia el pasado.

Después de laborar ocho años en la botica, por cuestiones monetarias cambió de trabajo y emigró a una farmacia en el estado de Aguascalientes, donde terminó de confirmar su amor por dicha profesión y aprendió nuevos fórmulas del mundo de los fármacos.

Tras un par de años en aquella entidad, se le presentó la oportunidad de trabajar como promotor de los productos que las grandes farmacias de ese entonces lanzarían al mercado. Su labor consistía en visitar semanalmente diversas comunidades de ese estado para dar a conocer los productos; sin embargo, desistió al cabo de un par de meses, ya que “lo mío, lo mío, era estar preparando mis fórmulas”.

Se abren las puertas
Con una enorme sonrisa, Romo Bañuelos recuerda que regresó a Zacatecas y por un mes trabajó como agente de ventas en la agencia Ford, sitio en el permaneció un mes, ya que para ese entonces estaba seguro de que quería trabajar en las farmacias.

La oportunidad se presentaría poco después, cuando volvió a la botica de Carmelita López de Lara, quien tenía que realizar un viaje a Europa, ya que su hermano se recibiría como sacerdote. Tras cumplir el periodo pactado, continuó su búsqueda de trabajar en farmacias y solicitó empleo en la botica La Perla, en San Luis Potosí.

“En la botica La Perla, terminé de aprender la preparación de fórmulas y el uso de diversos aceites y demás productos para la preparación de medicamentos de gran calidad”, explica al afirmar que era tanta la demanda de esta farmacia que los dueños decidieron ampliarse a Zacatecas y lo nombraron como encargado abrir la sucursal.


José Luis Romo recuerda que la farmacia tuvo un éxito impresionante en Zacatecas; no había día en el que no se registrara un aumento de ventas. La sucursal, que estaba en la avenida Hidalgo, rápidamente creció, por lo que se construyó otra sucursal en la esquina de la calle de Correos.

Iniciativa propia
Antes de cumplir 30 años de edad, Romo Bañuelos afirma que se sentía listo para emprender su propio negocio, aunque asegura que al principio tuvo dificultades para instalarlo tales como la búsqueda de un crédito y de un local que finalmente encontraría en la calle Allende.

Refiere que en poco tiempo su farmacia fue bien acogida por los zacatecanos que ya lo conocían de antaño y además de ofrecer los productos de las grandes farmacéuticas, él mismo elaboraba sus propias fórmulas que todavía vende con mucho éxito, como la PLR, que es “para lo rosado” y la creó en cierta ocasión que requería calmar las rozaduras que el pañal provocaba a su hijo recién nacido.

“Recuerdo una noche que mi hijo el mayor no dejaba de llorar. Mi esposa y yo tratamos de entender qué era lo que había provocado esa rozadura, así que bajé a la farmacia y yo mismo preparé la fórmula para tratar de ayudar a mi hijo. En efecto, lo curé y comencé a venderla al día siguiente y desde entonces no hay día en el que no se venda una pomada PLR”, expresa.

Luego de 17 años en la calle Allende se cambió a la avenida Guerrero, pues había comprado el local, sitio en el que ha permanecido desde hace 24 años la Farmacia de La Luz y donde estará por muchos años más con la atención personal de Romo Bañuelos ayudado por una de sus hijas.

Además, el galeno comenta que sus hijos también continuaron con la profesión de medicina.

Fórmulas únicas
Después de casi 70 años de haber iniciado en el mundo de los fármacos, José Luis Romo todavía elabora sus fórmulas de la misma manera: con pasión y cariño, por ello lamenta que en la actualidad muchas personas crean que el precio de un medicamento determina su calidad, pues afirma que el dinero solo costea la publicidad.

“Muchos fármacos, aunque no tengan el despliegue publicitario que las grandes farmacéuticas tienen, en ocasiones ofrecen una mejor respuesta porque lo que ellos venden es la marca y la cura no siempre funciona”, expresa con determinación.

Sin embargo, Romo Bañuelos enfatiza que en su farmacia no solo encontrará productos elaborados a la vieja usanza, sino que recibirán una atención personalizada que define como “tratar como de la familia a todos y cada uno de los clientes”.




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