Sunday 04 de December de 2016

Se murió el amor

Juan Carlos Ramos León      20 Jul 2014 20:40:12

A- A A+

Compartir:
¿Qué cosas tienen que haber pasado entre un hombre y una mujer que antes se amaban de tal forma que, en su momento, decidieron consagrar sus vidas uno al otro ante Dios, para que acaben dándose con todo en un traumático divorcio?

Esta pregunta fue motivo de una larga discusión en una reciente reunión social.

Es fácil comprender que los desacuerdos entre dos partes lleguen a hacerse tan graves que terminen por volverse sencillamente irreconciliables; si el amor no se cuida y se cultiva como se haría con una planta, se muere.

Lo que no resulta fácil comprender son aquellas situaciones en las que el amor parece tornarse en odio y convierte la irremediable separación en un campo de batalla en el que parece que se busca ya no una salida justa, equilibrada y lo menos dolorosa posible, sino que, por el contrario, se pretende lograr causar el mayor daño posible a la contraparte peleándole hasta el perico y no se diga la custodia de los hijos -cuando los hay- como si de parte del botín se tratase.

Hasta que la muerte los separe: dejaron morir al amor, luego entonces, se separaron.

En contraste, es reconfortante conocer el testimonio de parejas que siguen unidas después de toda una vida juntos, en la que han visto pasar hijos, nietos e incluso bisnietos y parecen amarse con la frescura del primer día.

Con seguridad también tuvieron sus puntos de quiebre, en los que se cernió sobre de ellos la sombra de la duda; también, seguramente, atravesaron por desiertos en los que el amor pareció haberles abandonado, pero el caso es que siguen ahí, en pie de lucha.

¿Qué es lo que hace la diferencia? Yo pienso que son varios factores.

Primero, vivir con la convicción de que el divorcio no es opción. Sí la es, claro está, pero pensar y vivir como si no lo fuera. “Quemar las barcas”, podríamos decir. Se supone que se escogió bien, que se conocía perfectamente a la pareja antes de decidir endosarle el acta de nacimiento.

Sacrificio. Amar es estar dispuesto a sacrificarse por el otro aunque muchas veces no lo valore. Amar inteligentemente es, por supuesto, encontrar la reciprocidad. Se da, pero también se recibe.

No somos mártires, claro está, pero bien podríamos aprender un poco de ellos y a lo mejor el panorama nos pintaría un poco diferente.

Comunicación. No permitir nunca que se destruya el puente entre uno y otro. Solicitar ayuda, de ser necesario, cuando dicho puente comience a desmoronarse y deba reapuntalarse.

Oración. Si Dios los unió, que no los separe el hombre, y menos si ese hombre es uno de los cónyuges. Es una garantía que un matrimonio que reza unido permanece unido.

El amor no se muere. Somos nosotros quienes lo matamos cuando omitimos cuidarlo.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Carambola brutal; mueren 2 personas
Anuncian aumentos en tarifas de electricidad para diciembre
‘No pagaremos el muro, ni negociaremos nada al respecto’: SRE
‘Si Dios nos puso juntos, seamos buenos vecinos’, pide SRE a EU
Economía incierta para 2017: analistas; efecto Trump
Se impulsará expansión del libre comercio: Peña
Busca Inapam incrementar beneficios para adultos mayores 
Los hermanitos Ramos esperan con fe al Niño Dios
La FEPADE y el IEEZ trabajando de cara para la elección extraordinaria
Hallan equipo de espionaje en el Congreso de Aguascalientes
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.60
Venta 21.1
€uro
Compra 21.98
Venta 22.48

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad