Thursday 08 de December de 2016

Los expertos y la gente sencilla 

Sigifredo Noriega Barceló      8 Jul 2014 21:20:09

A- A A+

Compartir:
Hacía tiempo que no “saboreaba” una fe tan grande, tan sabia… Fue en El Lobo, parroquia de La Concepción, municipio de Loreto, Zacatecas. Me quedé extasiado, sin saber qué decir, admirado de la sabiduría de la gente sencilla. Hay ocasiones en que nos quedamos con la boca abierta ante respuestas de personas que nos han asombrado.

Las redes sociales se quedan cortas, muy cortas, ante la capacidad y la rapidez de comunicación de nuestra gente. No hubo discursos… La sabiduría de la gente sencilla no los necesita… Hubo rostros conmovidos, gestos humildes, brazos alegres, corazones desbordados, fe manifiesta ante la presencia inesperada del obispo que llegó sentado cómodamente en el asiento de un automóvil (no montado en un burro).

Hagan de cuenta la palabra de este domingo, versión zacatecana 2014. Este domingo, las palabras-oración de Jesús son un grito del alma; la revelación de la intimidad hijo-padre, padre-hijo. Nos encontramos con un Jesús que palpa y saborea la grandeza de los pequeños. Su grito–oración-gratitud lo manifiesta. Es la gente sencilla la que no tiene problemas en reconocerle, en aceptarle, en ver en él al hijo de Dios… No se trata de oponer sabiduría a ignorancia… Es indispensable poner corazón, apertura, acogida, sorpresa ante el misterio. Hay saberes arrogantes que deshumanizan. Hay una sabiduría humilde que nos abre al misterio de la vida y al misterio de Dios; una sabiduría que nos lleva a reconocer que no nos hace grandes lo que sabemos, sino lo que somos: hijos, hermanos, padres...

Hay cosas que no se entienden con la cabeza, solo con el corazón de la fe. A Jesús le había ido muy mal con los expertos y entendidos: incomprensiones, murmuraciones, persecuciones… No lo reconocieron, no lo aceptaron… Se quedaron en la oscuridad, no amaron, murieron en sus pecados…

Sus saberes fueron estériles, la soberbia a nadie salva. Quizás hemos conocido y conocemos a personas con una sabiduría “divina”. ¿Dónde la aprendieron? De seguro que en el trato humilde con Dios y en el silencio obediente ante el misterio y los misterios de la vida. Son maestros del espíritu. Hay mucha de esta gente en casa, en el pueblo, en la calle… Gente de fe y de fiar.

El Evangelio es fuente permanente de sabiduría (para los sencillos). Es cuestión de ponerse a la escucha, como María, José, todos los santos y santas de Dios. Después de la exclamación de gratitud Jesús se ofrece (a los pobres, necios, ignorantes) como alivio, descanso, como carga llevadera… Jesús se presenta ante las personas solicitando una relación de amor, rompe distancias, se hace cercano (prójimo). Jesús entra por la puerta de la humildad del amor… Y donde hay amor no hay peso, o el peso se lleva sin que sea una carga; todo se descomplica.

El Evangelio es siempre fermento actual. Nuestro mundo -que hemos complicado tanto- lo necesita. ¿Somos cristianos sencillos? ¿Somos portadores de la savia sabia del Evangelio?

Con mi afecto y la bendición de Dios.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.32
Venta 20.82
€uro
Compra 21.88
Venta 22.38

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad