Monday 05 de December de 2016

Ser o no ser, ir o no ir

Sigifredo Noriega Barceló      30 Sep 2014 23:28:06

A- A A+

Compartir:
Otra vez la parábola de la Viña. Otra vez el creyente en Jesucristo se ve en la necesidad de tomar una decisión libre, generosa, bien calibrada ante la oferta de la verdad de la fe.

Otra vez la oportunidad de la frente en alto ante la verdadera felicidad. Otra vez la posibilidad del fracaso personal ante los espejismos de verdades a medias, de mentiras completas, de religión a la medida.
Estamos en nuestras propias manos: ser o no ser, ir o no ir, creer o no creer. Nuestra historia es la historia de nuestras decisiones, de nuestra libertad.

Me encanta el Evangelio de Jesús que siempre es gracia y misión, apuesta a la libertad, llama y capacita para la verdad.

Se trata de los grandes valores que son fuente y camino de felicidad; que fundan, sostienen y proyectan el amor y la justicia, la misericordia y la honestidad.

Jesús cuenta una parábola que echa por los suelos el vivir mediocre, el vivir en apariencia, el sobrevivir en la línea del conformismo, del no compromiso.

Lo nuevo de Jesús es que desenmascara a los que dicen que “sí”, pero en la vida están construyendo sobre la arena de las apariencias.

Jesús revela que puede haber mucha apariencia entre los que han dicho que “sí” al Dios de su vida, pero de labios hacia fuera. Jesús anuncia también que puede haber “síes” impresionantes (y mejores) que vienen de los que aparecen como personas del “no”. Jesús toma postura a favor de los últimos porque son mansos y humildes de corazón; no soportan vivir en la mentira; aceptan sus pecados y asumen la responsabilidad del trabajo en la viña, a cualquier hora, en cualquier circunstancia.

Los últimos serán los primeros. Los que tienen la etiqueta de “malos” entrarán en el reino de los cielos antes que muchos que se autoetiquetan de primeros y buenos.

Con Dios, como con el padre de la parábola, no basta la buena voluntad, ni las palabras amables. La bondad que Dios quiere es la que brota de las obras hechas en el amor y por amor.

Hay otra reflexión que podemos hacer: si los que llamamos malos pueden ser los preferidos, quiere decir que no hay pecado que no pueda ser perdonado.

Si los que llamamos buenos pueden ser dejados hasta el último, quiere decir que no hay bondad que no pueda perderse.

La seguridad no nos viene de nuestras fuerzas y esfuerzos. La seguridad para todo nos viene de Dios, de la escucha de su palabra y de las obras que salen de nuestras manos y de nuestro corazón.

Al contar la parábola de los dos hijos Jesús quiso que sus oyentes se preguntaran a sí mismos: Yo, ¿qué clase de hijo soy? ¿Voy a trabajar a la viña? ¿Me he puesto a disposición del buen Dios?

Los abrazo con mi bendición al terminar el mes de septiembre.

Obispo de la Diócesis de Zacatecas




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Descubren al amante debajo del colchón, es atacado y muere en hospital
Hospitalizan a niña que reveló infidelidad de su madre
El Runrún/Los chicos malos de Chayo 
Judit Guerrero obtiene la victoria en las urnas
Rebecca de Alba estuvo embarazada de Ricky Martin
Enríquez se despide de Mineros; Colima, su posible destino
El Bronco prepara impuesto para ¡las carnes al carbón!
Fuertes vientos azotan viviendas; PC se mantiene alerta
Fotos: Hawai, sí Hawai, se cubre de nieve
Partidos gastaron en zumba y menudo
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.57
Venta 21.07
€uro
Compra 22.14
Venta 22.64

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad