Saturday 03 de December de 2016

Sin control, venta de comida chatarra en escuelas

Redacción      15 Mar 2014 19:10:06

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  • (Nallely de León) (Nallely de León)
  • Algunos comerciantes cambiaron las frituras por frutas o verduras.  (Nallely de León) Algunos comerciantes cambiaron las frituras por frutas o verduras. (Nallely de León)
  • Los dulces, el principal producto.  (Nallely de León) Los dulces, el principal producto. (Nallely de León)
  • Algunos comerciantes dijeron a Imagen que sin estas ventas no podrían sobrevivir.  (Nallely de León) Algunos comerciantes dijeron a Imagen que sin estas ventas no podrían sobrevivir. (Nallely de León)
  • "De nada sirve que pongan los comerciales donde dicen que hay que hacer ejercicio, la verdad es que a los papás nos da miedo que salgan los niños a las calles porque hay mucho carro, vándalos y luego no hay planes de ejercicio que no cuesten caros, como natación" 
Francisco Valerio. 
Padre de familia (Nallely de León)
Imagen de


Puestos de comida de alto contenido calórico y de poco valor nutritivo forman parte de la estampa diaria a la entrada de los planteles públicos de educación básica, pese a que autoridades educativas han reiterado su voluntad por erradicar la venta de la llamada comida chatarra en las escuelas.

Durante un recorrido por seis planteles de Zacatecas y Guadalupe, la mayoría de los padres encuestados por Imagen aseguraron que siempre mandan a sus hijos a la escuela con un lonche preparado en casa; sin embargo, los niños gastan un promedio de 10 a 15 pesos diarios en frituras y golosinas tan solo en el horario escolar.

Juan Gómez, como prefirió ser nombrado, lleva más de 19 años vendiendo a las afueras de la primaria María Soledad Fernández y dice que conforme han pasado los años ha modificado los productos que vende para adecuarse a las exigencias de salud.

Dijo que los churros ya casi no se venden, por lo que ahora optan por ofertar fruta picada, además de nachos y raspados.

Explicó que para poder vender en ese lugar aportan a la presidencia municipal de Zacatecas una cuota de 25 pesos diarios.

Ningún llamado
El caso anterior es aislado, pues los demás comerciantes aseguraron no haber recibido instrucciones de sustituir frituras o antojitos por alimentos más saludables como frutas o verduras.

Algunos vendedores sostienen que sin estas ventas no podrían sobrevivir; en cambio, para otros el negocio es muy rentable, pues en menos de una hora de instalarse a la salida de las clases, se consume buena parte de su mercancía.

Piden trabajo al gobierno
Uno de los vendedores de frituras que acostumbra instalarse frente a la escuela Francisco García Salinas, en Zacatecas, explicó que la única manera de poder mantener a su familia es vendiendo duros.

“Que el gobierno cree trabajo, que nos dé un empleo digno; yo no digo que nos mantenga, pero que nos dé trabajo. No hay nada más qué hacer y luego todavía nos quieren quitar, ¿así cómo vamos a salir adelante?”, expresó.

Buenas ventas
La historia que cuenta Josefina Tejeda, una de las vendedoras que se coloca por cuatro horas a las afueras de la primaria Salvador Varela Reséndiz en Tres Cruces, es otra, pues con el trabajo de unas horas a mediodía consigue alrededor de 350 pesos.

Asimismo, manifestó que el permiso para instalarse se lo otorgó la propia institución y nunca se ha acercado personal de la Secretaría de Educación (Seduzac) o alguna otra institución para hablarle sobre una posible reubicación.

Un testimonio semejante ofreció Marcos, otro de los vendedores de churros y golosinas que comparte espacio con Josefina y quien reveló que nunca ha tenido problemas para vender sus productos, cuya demanda es muy fuerte a la hora que los niños salen del plantel.

Dentro de las escuelas también
En ocasiones los comercios no solo atestan las banquetas a la salida de los centros educativos, sino que están instalados dentro de los mismos recintos.

Esto sucede precisamente en este mismo centro, Salvador Valera, donde no existe una cocina escolar: solo un puesto en el que se venden alimentos calóricos a los niños como molletes, tacos y tortas.

Eso no quita que a las afueras del plantel proliferen varios puestos de golosinas que se colocan al mediodía, hora en que concluyen las clases.

Claudia Zúñiga, madre de una niña estudiante, comentó que normalmente le pone lonche para que coma cosas nutritivas, aunque también le da 15 pesos diariamente para que compre algo de tomar y “alguna chuchería”.

Ana Gabriela Orozco, madre de un niño, comentó que debido a su trabajo no puede ponerle lonche al pequeño por lo que todos los días le da 20 pesos para que desayune en la escuela.

En tanto, Bruce, el hijo de Gabriela, expresó que las tortas cuestan 10 pesos y los molletes 5 pesos y agrega que recientemente se retiraron del menú las sopas instantáneas.

En la escuela Francisco Villa, de la colonia Francisco Herrera, las niñas Adriana y Julia comentaron que
sí existe una cocina escolar en la que se venden desayunos a 15 pesos.

Claudia Lazalde, madre de una pequeña, dijo que ella prefiere ponerle lonche aunque también le da 10 pesos, pues también se venden dulces y otras golosinas al interior del plantel.

José Díaz, propietario de un carrito de nieves que se coloca a las afueras del plantel, manifestó que las ventas por día son de entre 200 y 300 pesos, además de que nunca le han llamado la atención las autoridades.

En recorrido por la escuela Valentín Gómez Farías, ubicada en centro de la capital, se constató que existe un puesto de venta de comida chatarra frente a dicha institución, el cual, al momento de la salida de clases, también se abarrota de estudiantes.

Karen Sánchez, estudiante de la institución, admitió que todos los días compra churritos y aunque aseguró que su mamá la envía la envía con lonche, a ella le gusta adquirir sus frituras para comérselas antes de que llegue su mamá por ella, “porque luego se enoja”, dijo.

En la escuela Francisco García Salinas, en la calle Abasolo, también en el centro capitalino, se instalan varios puestos de comida chatarra y de nieves, mismos que son bastante concurridos por los niños al salir de clases.

Francisco Valerio, padre de familia, explicó que de nada sirven las campañas de prevención de diabetes juvenil y contra la obesidad que en los medios de comunicación existen, pues en la vida diaria los niños están expuestos en todos lados a estos alimentos.

“De nada sirve que pongan los comerciales donde dicen que hay que hacer ejercicio, la verdad es que a los papás nos da miedo que salgan los niños a las calles porque ya hay mucho carro, mucho vándalo y luego no hay planes de ejercicio que no cuesten caros como natación, que nunca hay cupo y cuesta mucho”, aseguró.

Agregó que con la comida chatarra, el precio alto de productos básicos como el huevo, la tortilla y el queso resulta difícil mantener una dieta balanceada en los jóvenes, quienes además se ven rodeados de tiendas de conveniencia en las que abundan las frituras.

“Corredor gastronómico”
Más de siete puestos de vendedores ambulantes entre alimentos y juguetes venden de lunes a viernes a las afueras de la primaria María Soledad Fernández, ubicada en la calle Chepinque de la capital.

El número de vendedores que está a las afueras de la primaria se justifica por los 600 alumnos que estudian de lunes a viernes en la institución pública; los padres de familia suelen comprar nieve, raspados y fruta como un aperitivo antes de comer.

En este tianguis, que dura 40 minutos, los estudiantes y sus padres pueden consumir elotes cocidos, fruta picada, gelatinas, nachos con cueritos, chicharrones, churritos, dulces variados, aguas frescas, raspados, nieves de varios sabores e incluso adquirir plumas, libretas, estampas y diferentes accesorios para niños.

Piden clemencia
“No es justo que el municipio nos cobre los 18 pesos por día cuando solo trabajamos la plaza 30 minutos”, aseguró Raúl Márquez, vendedor por más de 23 años en la primaria Pedro Coronel, en la colonia Arboledas en Guadalupe.

Indicó que el cobrador del municipio siempre le exige el cobro de su lugar, aunque venda adentro de la primaria, por lo que tiene que pagar una cuota significativa a la institución y otra al municipio, lo que es un gasto doble.

Refirió que él tiene más de 60 años y que esta es su única fuente de trabajo, además de que sus ganancias no superan los 200 pesos cada dos días, por lo que pidió al municipio fueran condescendientes con los que usan la plaza menos de una hora, de aplicar una cuota menor.

Con información de Selene Lamas, Melina González, Alejandro Román y Beatriz Martínez.




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