Thursday 08 de December de 2016

Tenis o tabletas 

Antonio Sánchez González      21 Nov 2013 21:30:05

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El año 1918 fue el último en la historia en que las enfermedades del corazón no fueron la primera causa de muerte en el mundo. Durante el último año de la Gran Guerra la mayoría de la gente que perdió la vida no fue a consecuencia de heridas de bala, sino por influenza. Desde entonces, un tercio de la población mundial ha muerto por alguna dolencia cardíaca y exactamente en aquel momento empezó una de las líneas de investigación médica más importantes de la historia: la del colesterol.

El reconocimiento de los lípidos como factor causal de las enfermedades cardiovasculares está en el trabajo cotidiano de los médicos y es un cuento que generó múltiples publicaciones científicas y algunos premios Nobel. El proceso de su investigación es una saga que ha tenido muchos giros y sigue causando controversia.

Cuando se trata de reducir el número de personas en riesgo de perder la vida a causa de un grupo específico de enfermedades, particularmente cuando la cifra es muy grande, la conducta que adoptamos los médicos es la de tratar de prevenirlas. En el caso de las cardiopatías la tarea consiste en recomendar a la gente la adopción de conductas “saludables”, como adelgazar, no fumar y caminar un rato a diario, pero la alternativa de tomar una píldora con el mismo fin es atractiva no solo desde el punto de vista clínico, también desde el económico. Individualmente, también es más cómodo lo que viene después de comprar una caja de tabletas que de un par de tenis.

Para poder prescribir un medicamento, es necesario que el médico tenga evidencia de que la medida es útil. En el caso de las drogas para el colesterol hay seguridad incontrovertible sobre su utilidad para reducir el número de muertes derivadas de las enfermedades del corazón.

Es fácil recetar a una persona después de sobrevivir a un infarto porque entonces se trata de limitar los daños y en ese momento está claro el rol que juegan las estatinas, la familia de medicamentos para el colesterol que ha demostrado el poder de reducir el número de cardiópatas; el problema viene cuando se trata de explicar a una persona a la que no le duele nada que le conviene tomar para siempre una medicina, costosa y con efectos secundarios, con la perspectiva de reducir el peligro personal de un evento cardiovascular que eventualmente pudiera presentarse con el paso de los años. El entusiasmo generado para un paciente por un escenario así es equivalente al causado por los tenis.

Hace una semana aparecieron nuevas guías, más estrictas, que los médicos debemos seguir para prevenir infartos y embolias, y contemplan el uso casi universal de hipolipemiantes. Hoy, para los médicos está claro que tenemos remedios que pueden reducir el número de muertes por coronarias tapadas y falla cardíaca. Falta convencer al resto del mundo.
 




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