Thursday 08 de December de 2016

Todo cambia

Marco Antonio Flores Zavala      10 Feb 2014 21:10:06

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La fiesta cívica del 5 de febrero, instaurada para celebrar la promulgación de la Constitución de 1857, era la primera manifestación política de cada año. El calendario cívico lo marcaba como un día de descanso obligatorio en las labores gubernamentales.

Anualmente se realizaba una ceremonia cívica para recordar el hecho. Los ritos ejecutados indican el perfil que se deseaba proyectar. También se manifestaba el vínculo deseable con la comunidad. Los discursos servían para enviar una reflexión política.

La celebración cada año tenía cambios en los actos y actores. En 1914 la muda fue radical. La autoridad militar de la vetusta ciudad de Zacatecas organizó un encuentro deportivo en la Alameda; las direcciones de las escuelas superiores realizaron manifestaciones académicas y sociales en su institución.

En la Alameda fueron congregadas las autoridades e integrantes de la élite económica local. En ese campo arbolado y terroso realizaron carreras de personas y de jinetes con caballos. Un par de las competencias fue con obstáculos en las pistas.

El gobernador Alberto Canseco y un grupo de funcionarios federales y estatales presenciaron las competencias, donde se mostró la “fuerza física del hombre” y el origen de esos eventos: los juegos olímpicos de Atenas.

En el Instituto de Ciencias, actual Escuela Preparatoria 1 de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en la noche del jueves 5 de febrero, las autoridades estatales y los directivos del Instituto y de las escuelas normales encabezaron los actos de premiación a los alumnos destacados de sus cursos.

Señalemos un dato: la profesora Beatriz González Ortega, directora de la Normal de Señoritas, fue parte de la comitiva del gobernador huertista.

Previo a la premiación, los estudiantes de las escuelas cantaron fragmentos de Beatrice di Tenda, de Vicenzo Bellini, y El dúo de la Africana, de Miguel de Echegaray.

Al concluir el acto reconocimiento, los asistentes pasaron al salón de actos del Instituto, donde ofrecieron un lunch-champagne y un baile.

Al día siguiente, pese los vientos fríos que asolaban esas jornadas invernales, en el patio de la Escuela Normal de Profesores, actual Casa Municipal de la Cultura, volvieron a reunirse las autoridades estatales, el personal docente, los normalistas y los estudiantes de la escuela primaria anexa.

El programa estuvo integrado con la declamación de poesías y prosas. Los pronunciaron los niños de la escuela anexa. El profesor Francisco Guadiana dictó la conferencia La Constitución política de nuestro país. Al final se cantó el Himno Nacional Mexicano.
 




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