Friday 02 de December de 2016

Todos somos violencia

Édgar Félix      31 Mar 2014 21:10:06

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La violencia se manifiesta desde el saludo hasta el lenguaje corporal. El odio es la parte contraria al amor y el odio es el principal motor de la violencia.

Basta salir a la calle para percibirla. Escuchar, observar, platicar, para sentir si una sociedad tiene ese cáncer y, lamentablemente, Zacatecas lo padece crónico desde que la cultura del narcotráfico inundó todas sus calles y plazas. Claro que no es un fenómeno único, sino una mancha que se esparce por todo el país. Pero no es motivo es el consuelo sino la detección del tumor para exterminarlo antes de que sea demasiado tarde.

Recientemente anduve por el sureste de México, la región donde viví mi infancia. Veracruz tiene miedo y es irascible; Tabasco es violento y bullanguero, Yucatán un edén de buenos modales y amabilidad, Quintana Roo es parte del México pacífico que perdimos hace algunos años. Toda una región del México que se nos fue.

Pero duele ver a la sociedad zacatecana con el virus a flor de piel y sin vacuna contra la violencia. Lo leímos ahora el miércoles pasado en el periódico Imagen, en la nota informativa “Denuncian padres de familia violencia en escuelas del estado”. Y esos casos, seguramente, son la punta del iceberg. Los maestros se desquitan con los alumnos y los alumnos con los que se dejen mediante el bullyng. Toda una escalada de violencia porque como siempre hemos escuchado: “la violencia genera violencia”. El más fuerte contra el más débil; la ley de la selva.

Urge la atención de las autoridades mediante el fomento de la cultura, pero por favor no confundan la manifestación salvaje del folclor con la violencia rapaz de narcocorridos y letras de sujetos llamados komander y cosas por el estilo. Hay que reconquistar la palabra, la lectura, la cultura ancestral que nos lleva a pensar, a reflexionar sobre temas, la buena música. A fomentar el diálogo, la erradicación del lenguaje violento que tanto daña a la sociedad.

Pareciera una utopía lograr que la sociedad viva en paz, en el amplio sentido de la palabra. Una sociedad que está rota desde el tejido familiar, desde la parte de la educación y la cultura del trabajo. Prevalece el hurto, la apología del narcotráfico (todos los niños juegan a ser esa cosa llamada chapos y zetas), el lenguaje violento que falta el respeto al otro, que utiliza palabras como proyectiles.

Erradicar la violencia no es un asunto de pistolas, policías y balas. Es un asunto mucho más profundo y más sutil. Se trata de retejer la estructura social, de fomentar la cultura de la paz desde la escuela, desde la familia, de la relación entre padres y madres con sus hijos, de la sociedad con su entorno, con el principio del respeto al otro y de difundir mensajes que apoyen realmente a cada ciudadano. Y no eso que llaman combate a la violencia que entienden como contratar más policías, traer más soldados y convertir a las ciudades en zonas de guerra. Bonita cosa.







Periodista freelance




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