Sunday 04 de December de 2016

Un patrón fuera de la norma

Sigifredo Noriega Barceló      23 Sep 2014 22:30:30

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En zonas productoras de uva están en el tiempo de la cosecha; entenderán bien la parábola de la viña, (San Mateo 20,1-16).

Lo más probable es que no estén de acuerdo en la manera como el patrón y productor maneja su empresa: contrata gente a destajo, a todas horas, paga lo mismo, parece chocante, escandaloso e injusto.

Dirán con razón; esa empresa va al fracaso. Ese dueño no va a sacar ni para pagar el agua, los impuestos, los intereses de los préstamos. Los trabajadores se le van a echar encima por no respetar las reglas de la economía del trabajo.

En pocas palabras, ese productor está fuera de tiempo, de moda y del mercado; va a tronar irremediablemente y terminará en los tribunales.

Lo anterior aplica a todos, no solo a los productores de uva. Es nuestra humana y actual forma de pensar donde todo lo calculamos, contamos vendemos, compramos.

Nos hacemos un Dios según nuestros esquemas y una religión a la medida. Pero el patrón de la parábola es Dios y “sus pensamientos no son como los nuestros y sus caminos no son como los nuestros (1ª Lectura)". “Amigo, yo no te hago ninguna injusticia… ¿Vas a tenerme rencor porque soy bueno? (Evangelio)".

Como podemos ver, el patrón va mucho más allá de nuestros cálculos y esquemas. El Dios que nos ha revelado Jesucristo se sale de nuestros esquemas tan humanos y convenencieros.

La viña (y también la vid) era símbolo de Israel y con Jesús es símbolo del Reino de Dios que se hace presente en su persona. Por eso, “trabajar en la viña” significa en el Evangelio dedicarse al servicio del Reino de Dios, realizando cada uno la misión que le ha sido encomendada.

Con esta larga introducción podemos comprender mejor el mensaje de la Palabra de este domingo: “el comportamiento” de Dios es sorprendente, siempre a nuestro favor.

Su única medida es el amor que en la parábola se traduce en bondad absoluta. La invitación a trabajar en su viña está dirigida a todos sin excepción, judíos y paganos, justos y pecadores.

No paga por trabajo realizado, ni por horas, ni a destajo, sino por disponibilidad, por la aceptación a entrar y trabajar en su reino.

Pensamos que solo pueden y deben trabajar en la viña los consagrados, sacerdotes, monjas y catequistas. Estamos en un mal entendido, no sé si por ignorancia o por flojera.

Todos y todas estamos invitados a ser buenos trabajadores en la construcción del Reino de Dios en la tierra. Hay un gran déficit de operadores cristianos y cristianos operadores en la Iglesia, la familia, la educación, la economía, la política, los medios, las nuevas culturas. Se nota en el tremendo avance de la corrupción y la mentira como estilo de vida “normal”.

Pareciera que el buen patrón está yendo a la quiebra, pero no. Sigue saliendo todos los días, a todas horas, a invitar a nuevos trabajadores y a despertar a los cristianos dormidos. ¿En qué hora del día te encuentras? ¿Ya te apalabraste con el patrón?

Obispo de la Diócesis de Zacatecas




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