Friday 02 de December de 2016
»El cambio de medicamento y la mala atención médica, entre las causas 

Una familia busca justicia por la muerte de su hijo

Melina González      29 Mar 2014 21:30:05

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  • La familia del difunto César Fabián Esquivel considera que fue una negligencia, aunque habrá que esperar los resultados de la indagatoria. (Miguel Correa) La familia del difunto César Fabián Esquivel considera que fue una negligencia, aunque habrá que esperar los resultados de la indagatoria. (Miguel Correa)
  • La última cita médica del joven fue el pasado 17 de enero de este año. (Miguel Correa) La última cita médica del joven fue el pasado 17 de enero de este año. (Miguel Correa)
  • En reuniones con personal del IMSS se ha precisado a la familia que aún no hay fecha para terminar la investigación. (Miguel Correa) En reuniones con personal del IMSS se ha precisado a la familia que aún no hay fecha para terminar la investigación. (Miguel Correa)
  • El padre busca justicia.  (Miguel Correa) El padre busca justicia. (Miguel Correa)
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Las grandes ojeras que surcan sus ojos denotan las incontables noches en vela que ha pasado; dice que ya no le quedan lágrimas por derramar y que su pesar es tan grande que ni llorar puede.

Aprieta fuertemente las múltiples hojas que guarda con sumo cuidado: es la prueba de la atrocidad que, dice, han cometido contra su hijo. Busca justicia y pide la ayuda de las autoridades estatales.

El cambio repentino y sin explicación de medicamentos, la falta de atención médica y la actitud indolente de una recepcionista, desencadenaron en la muerte de un joven, quien, a juzgar por sus padres, “hasta entonces jamás había tenido problemas de salud; su muerte era algo que jamás pensamos”.

“Mi hijo, mi hijito estaba en mis piernas, yo lo tenía bien agarrado mientras mi cuñada seguía pidiendo, tras dos horas, que nos dejaran pasar; el pobrecito nada más cerraba los ojos del tremendo dolor que sentía; de repente, respiró muy hondo y me volteó a ver y me susurró: ‘me siento muy mal, papá’ y ahí murió. Lo supe porque soltó mi mano”, recordó.

El 13 de noviembre del año pasado, César Fabián Esquivel, de 31 años, derivado de una crisis de ansiedad, ingresó al hospital del IMSS para ser tratado, sitio en el que permaneció hospitalizado durante 24 horas.

Su padre, Everardo Esquivel Gámez, destacó que luego de dar de alta a su hijo, el doctor que lo atendió, del cual desconoce el nombre, ya que solo se presentó como “doctor Santos”, le había cambiado el medicamento que durante toda la vida había tomado para calmar las crisis de ansiedad, pero no de esquizofrenia, como le dijeron que requería.

Esquivel Gámez es un policía municipal de Guadalupe retirado. Durante 16 años prestó servicio en dicha institución, trabajo que le llenó de orgullo y satisfacción: “siempre serví con honorabilidad, tratando de evitar injusticias, sin saber que la peor me la cometerían a mí”.

Dolor aprisionado
A su lado, aferrada a él y sin prestar atención, está su esposa, quien con su silencio narra el más terrible sufrimiento al que una madre puede ser expuesta. Ambos, quienes subsisten de la precaria pensión del él, aprisionan con dolor el recuerdo de su hijo.

Hace poco más de dos meses enterraron a su hijo, víctima de lo que ellos consideran que fue una negligencia cometida en los pasillos de la sala de emergencia del hospital del IMSS, en la capital, que a su vez se originó por una serie de irregularidades que terminaron con la vida del joven de 31 años, aseguró el afligido padre.

“Mi Fabis tenía un problema de retraso mental, además de que le daban crisis de nervios, como de ansiedad, pero nada más. Era re’bueno para bailar, tenemos muchas fotografías de él en los festivales escolares porque mi hijo sí recibió educación”, relató.

Agregó que durante más de 25 años fue tratado en el IMSS por el doctor José Luis Barrón Contreras, quien en todo momento “lo trató y nos trató bien”. Destacó que su hijo tenía excelente salud, “buen apetito, buen ánimo, nunca se quejaba de nada, era sano”.

Sin embargo, tras su internamiento en el hospital en noviembre del año pasado, producto de una crisis y con nuevos medicamentos recetados, el joven comenzó a presentar cambios negativos en su salud: dolores abdominales y de cabeza constantemente lo aquejaban.

El argumento del doctor fue que su hijo había convulsionado y presentado un cuadro de esquizofrenia; además, se le dio la indicación de que tenía “cita abierta a Urgencias”, es decir, que en caso de una emergencia, serían atendidos de manera preferencial e inmediata en cualquier sala de urgencias del IMSS.

Cambio de medicina
El padre se mostró desconfiado ante el cambio del medicamento, pues “jamás en los 31 años de mi muchacho se convulsionó, al hospital no llegó convulsionándose y jamás lo vi hacerlo. Pero uno confía en los doctores”, sentenció el padre.

Destacó que aunado al hecho de que el doctor jamás se presentó de manera formal, este jamás le presentó una justificación que explicara el repentino cambio del medicamento: “no nos dijo nada, solo que se lo teníamos que dar y ya”.

Refirió que por cuenta propia, mediante internet se informó sobre el medicamento: Difenilhidantoina (DFH), empleado como antiepiléptico y barbitúrico, es decir, como sedante. Dicho medicamento tiene como efectos adversos desde síntomas de somnolencia, reacciones de hipersensibilidad, arritmias cardiacas y anormalidades endocrinas, así como inflamación y necrosis.

Esquivel Gámez aseguró que inclusive el médico de cabecera de su hijo, el doctor Barrón Contreras, manifestó su desacuerdo ante tal prescripción, ya que en todos los años de brindar atención al joven César Fabián, este jamás se había convulsionado o presentado un cuadro esquizofrénico, como los había diagnosticado el llamado doctor Santos.

Ni siquiera dio el nombre
Tras la hospitalización, se agendó una cita para el joven con el médico internista, misma que quedó establecida para el 10 de diciembre; sin embargo, el joven no fue atendido, ya que la doctora de nombre Patricia Angélica Gutierrez Raygoza jamás se presentó, motivo por el cual se reagendó para el 24 de diciembre.


“Nosotros llegamos muy puntuales a la cita, pues estábamos preocupados por el nuevo medicamento, ya que desde que mi’jo lo empezó a tomar se sentía muy mal: con dolor de estómago, de cabeza, náuseas y queríamos que nos dijeran qué pasaba”, recordó.

A pesar de haber sido una segunda cita, el 24 de diciembre, el médico internista, cuyo nombre el denunciante asegura “ni se molestaron en dármelo”, tampoco se presentó. “Está en una fiestecita, ya sabe usted cómo son estas épocas”, le dijo la asistente a Esquivel Gámez y a su enfermo hijo.

Un día después de la segunda cita, a la que no acudió ningún médico, el 25 de diciembre regresaron a Urgencias del IMSS, ya que el joven presentó un agudo dolor abdominal; tras media hora de chequeo, fue dado de alta sin un diagnóstico en concreto.

Tres días después, el 28 de diciembre el joven presentó un nuevo y severo dolor abdominal, por lo que de nueva cuenta acudieron a la sala de Urgencias. A pesar de que informaron a la recepcionista que se encontraba en turno sobre la indicación de cita abierta a Urgencias, fueron obligados a esperar por más de dos horas.

“Mi cuñada, que venía conmigo, le pidió, le explicó a la recepcionista que nos pasara a Urgencias, que mi hijo estaba muy mal, que teníamos carta abierta, a lo que le contestó, siempre muy grosera, que teníamos que esperar, que así era ahí, que no estaba mal mi hijo, que exagerábamos”, reclama.

Terapia intensiva
Sin embargo, el joven se desplomó en la sala de Urgencias sin haber recibido atención médica. Esquivel Gámez refirió que alguien llamó a los doctores, quienes se aglomeraron alrededor del cuerpo inerte.

Destacó que algunos le dijeron que estaba muerto, mientras que algunos más le practicaban técnicas de reanimación.

El joven ese mismo día fue ingresado a terapia intensiva, sitio en el que yació hasta el 6 de enero, fecha en la que lo declararon oficialmente muerto. Durante ese tiempo, el padre aseguró que recibió malos tratos y actitudes déspotas, inclusive por parte de los practicantes que diariamente asistían al nosocomio.

El certificado de defunción quedó asentado por una encefalopatía metabólica, hipotermia aguda severa, síndrome urémico con insuficiencia renal aguda y nefropatía, esta última, producida por la acción agresiva de medicamentos.

Sin embargo, Esquivel Gámez aseguró que no fueron los medicamentos los que mataron a su hijo: “fue el desprecio hacia la vida, los malos tratos, la falta de humanidad y humildad de doctores y sobre todo, de la recepcionista inhumana los que lo mataron”.

Ahora, el afligido padre, quien lidia con la severa depresión que embargó a su esposa, lo que le ha producido varios padecimientos, pide se haga justicia y sea destituida la recepcionista, así como todo el personal médico que resulte responsable por el fallecimiento del joven.

Sentencia, sin fecha aún
Tras la defunción del joven, Esquivel Gámez interpuso una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), que fue atraída por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) con el folio 10299.

A su vez, interpuso otra denuncia ante la Coordinación Delegacional de Atención y Orientación al Derechohabiente, la cual fue recibida por Soraida Zorrilla Fernández, titular del departamento.

En reunión a la cual acudió Imagen, se le precisó al padre que la investigación “no tiene fecha para cuándo terminar”, ya que por haber presentado la queja ante la CDHEZ, el caso será tratado directamente desde las oficinas centrales del IMSS, “lo que hará más tardado el procedimiento”.

Zorrilla Fernández precisó que, de no haber emitido la queja ante dicha instancia, la investigación y la sentencia se podría haber obtenido en un plazo no mayor a los 20 días, por lo que únicamente se comprometió a mantener “informado sobre los avances” a los desesperados padres.

IMSS, con más quejas
En 2013, el IMSS fue la institución con más quejas a nivel nacional ante la CNDH al haber acumulado mil 660 denuncias; los principales motivos fueron negación de la atención médica, negligencias médicas, profanación de cadáveres o restos humanos con actos de vilipendio o necrofilia y negación de prestaciones sociales.

Tan solo en Oaxaca, durante el último trimestre de 2013, se presentaron seis denuncias por negligencia médica; este año, en febrero, en la localidad de Matías Romero de dicho estado, un bebé falleció en el vientre de su madre tras haber tenido que esperar más de cinco horas para recibir atención médica.




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