Thursday 08 de December de 2016

Una villa en honor a Jesús González Ortega

Mario Alberto Menchaca Trejo      15 Mar 2015 00:31:45

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  • (Cortesía) (Cortesía)
  • El monumento a González Ortega está labrado en cantera amarilla típica de la región. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía) El monumento a González Ortega está labrado en cantera amarilla típica de la región. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía)
  • Instituto Municipal de Cultura José Guadalupe Robles Guel. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía) Instituto Municipal de Cultura José Guadalupe Robles Guel. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía)
  • La presidencia y la iglesia forman parte del caso de la hacienda. (Imagen) La presidencia y la iglesia forman parte del caso de la hacienda. (Imagen)
  • El jardín principal, una tranquila estancia. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía) El jardín principal, una tranquila estancia. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía)
  • Tribus de guachichiles dominaron la región, antes de la llegada de los españoles. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía) Tribus de guachichiles dominaron la región, antes de la llegada de los españoles. (Emmanuel Guzmán López) (Cortesía)
  • La hija del dueño de la hacienda pidió que se construyera el templo. (Imagen) La hija del dueño de la hacienda pidió que se construyera el templo. (Imagen)
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Exuberante flora y fauna habitó el lago que existió durante el periodo cenozoico de la Prehistoria en lo que hoy es Villa González Ortega.

Por ello, se han dado hallazgos de restos fósiles, principalmente durante la década de los 80. 

En la época prehispánica grupos chichimecas nómadas de la tribu guerrera guachichil o huachichil, designados así por llevar plumas rojas sobre la cabeza, dominaron el territorio hasta la llegada de los españoles. 

Desde 1548, el conquistador y colonizador, Diego de Ibarra, ya era dueño de amplias propiedades, entre ellas las tierras que conforman el municipio.

Años más tarde, se organizaron expediciones militares, destacando la dirigida por el capitán Pedro de Ahumada Sámano en 1651 y la del capitán de Monroy, quien resistió al acecho de los chichimecas durante casi cinco décadas, logrando pacificar la región a finales del siglo 16.

El asentamiento formal comenzó con el descubrimiento de unas vetas de azogue (mercurio) en 1726, por Pedro Manzano, explotadas hasta después de 1740 por prohibiciones de la corona española.

Fue así que se levantó el primer casco de la Hacienda de Nuestra Señora de los Dolores de El Carro, conocido como La Muralla, al pie del Cerro del Calvario.

Con el tiempo, pasó a ser una finca de producción agrícola-ganadera, habitada por indígenas otomíes y huastecos, particularmente de Salinas del Peñón Blanco; negros y mulatos que acudían en busca de trabajo como pastores y un grupo de españoles. 

En 1816, la hacienda, perteneciente al Real de Minas de Pinos, fue comprada por Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, conde de San Mateo y marqués del Jaral. 

Pasada la guerra de Independencia, la hacienda estuvo adscrita a Noria de Ángeles, pero en 1890 se hizo la petición al Congreso del Estado para erigir la municipalidad de El Carro, categoría perdida 20 años atrás.

La solicitud fue aprobada por los diputados y reafirmada por el gobernador Jesús Aréchiga, en un decreto publicado el 18 de julio de ese año.

La hacienda pertenecía entonces a Mariano Moncada; a su muerte, entró en declive y sus posteriores dueños no fueron capaces de ponerla a flote.

Entre 1915 y 1917, las tierras se repartieron y se creó el ejido.  

En 1922, por decreto emitido por el Congreso del Estado, cambió de nombre por el de Villa González Ortega, en honor al ilustre zacatecano, quien fue héroe de las Batallas de Silao y Calpulalpan, así como gobernador de Zacatecas.


Visita obligada

A la Cueva de Miguel Chiquito muy pocas personas se atreven a llegar. En la época prehispánica fue ocupada por los chichimecas y posteriormente por un legendario bandolero que, se dice, ocultó un valioso “tesoro embrujado”, codiciado por muchos. Aquí se han  encontrado fósiles y puntas de flecha. 

La Laguna de Estancia de Ánimas está en la comunidad del mismo nombre; permitió el asentamiento de los guachichiles y al establecerse la hacienda, el agua se aprovechó para el consumo humano y como abrevadero. Las personas aseguran escuchar lamentos cerca de ese sitio, de ahí el nombre de ánimas. 


En el Cerro de San Miguel (al fondo) y las Minas de Santa María abundan tiros y socavones que datan de la época virreinal, por lo que la visita debe hacerse con las debidas precauciones. Hay diversidad de flora y fauna silvestre, donde se pueden admirar algunas especies en peligro de extinción, como el jabalí y el lince.

Edificios históricos

Templo del Señor de Santa Teresa:
La construcción inició entre 1848 y 1849, a iniciativa de la pequeña condesa a quien llamaban La Niña Conchita, hija única del dueño de la hacienda. Quedó concluido en 1855. La pintura interior es una verdadera obra de arte y las imágenes religiosas son de excelente calidad.


Casa de los Mauricio: En un domicilio particular se descubrieron los cimientos del primer casco hacendario, junto con el piso de la primera capilla, así como algunas sepulturas de donde se extrajeron restos humanos. Es el antecedente más remoto de un asentamiento humano después de la Conquista. 

Presidencia municipal: Fue la Casa Grande de la hacienda; forma, junto con el templo y la plaza, el casco completo donde se localizaban las trojes dispuestas alrededor de un enorme patio central de forma cuadrangular. Destaca la arquería y los pórticos de pesada apariencia en contraste con el airoso templo. 



Las Corratelas: En la primera mitad del siglo 18 se construye el nuevo casco de la hacienda, que hoy se conoce como Las Corratelas; tiene bodegas y galerones para el almacén de granos.



Platillos típicos

El mezcal:
Es la bebida por excelencia, que se elabora desde el corte del maguey -que debe hacerse cuando está a punto de generar el quiote-, hasta el destilado y el envasado.
La birria: Es preparada con carne de cabra o cordero, que debe ser hecha en barbacoa; es decir, en un hoyo en la tierra, pero se puede hacer también sobre la estufa, en un recipiente bien sellado.
El pozole: Puede ser verde o rojo, con carne de cerdo o pollo y granos de maíz. Se sirve con cebolla, lechuga y limón.
Nopalitos: Es uno de los alimentos más nutritivos, sazonados con cebolla y orégano.
Pan ranchero: Se puede comer con alimentos salados, cocido con leña dentro de un horno de ladrillo.

El personaje


                                    El violinista compuso más de 30 melodías típicas mexicanas.

J. Guadalupe Robles Guel (1919-2009): El maestro de música fue director de la Orquesta y Coro de la Casa de Cultura de Zacatecas, además de compositor. 

Nació en Villa González Ortega.  Fue un destacado violinista y estudió en el Conservatorio Nacional de Música.

A su regreso a Zacatecas fue maestro de la Normal de San Marcos de 1948 a 1973, cuando era catalogada una escuela modelo. 

En la época del gobernador Minero Roque no había programa importante al cual no asistiera a tocar.


Conquistó la fama en Aguascalientes, donde es considerado hijo pródigo por conformar el coro de la Casa de la Cultura y la Orquesta de Cámara de ese estado.

Entre sus composiciones se encuentran más de 30 melodías típicas mexicanas, la más popular es el vals Generación 57.

Fue también el jefe del departamento de Música de la Casa de la Cultura y director de la Cámara del DIF municipal. Además, fue miembro de la Orquesta de Polo Dueñas y de la Corresponsalía del Seminario de Cultura.

En 1989 se jubiló después de 42 años dedicados a la enseñanza.

El Instituto Municipal de Cultura de Villa González Ortega lleva su nombre.

Falleció en julio de 2009.

Ciudadanos ilustres

Francisco Esparza y Esparza (1842-1916):
Gracias a este liberal, combatiente de la Intervención francesa, fue creado el municipio de El Carro, hoy Villa González Ortega. Fundó la primera escuela pública junto con Benito Carrera de Lira.

Mariano de los Santos Guadalupe de Moncada y Hurtado de Mendoza (1819-1882): Hijo del conde del Jaral y heredero de la hacienda de El Cerro; fundador de escuelas para hijos de los peones.

Agustín Moncada de Luna (1861-1941): Médico militar que dedicó toda su vida a atender la salud de la gente de su pueblo natal. María Concepción Moncada y Murguía (1846-1913): Penúltima dueña de la Hacienda de El Carro. Fue religiosa en la Ciudad de México hasta su muerte. Gracias a su intercesión, se construyó el Templo del Señor de Santa Teresa.

Leocadio Guerrero Rivas (1868-1924): Agrarista destacado y diputado federal fallecido a causa de una trifulca en el Congreso de la Unión; en su honor existe un monumento en Estancia de Ánimas.

Cuauhtémoc Esparza Ruiz de la Peña (¿?-1937) : Político destacado que fue gobernador interino de Zacatecas en el periodo del general Matías Ramos Santos.

Leyenda

Miguel Chiquito 

Miguel fue un bandolero de la Hacienda del Carro. Al principio robaba juguetes, hasta que se convirtió en ladrón de ganado.

Su madre lo premiaba diciendo: “qué buena suerte tienes hijito”. 

En el pueblo lo apodaban Miguel Chiquito, pues era de baja estatura y muy escurridizo.

Un día fue sorprendido y fue condenado a morir en la horca.

Cuentan que cuando estaba con el dogal en el cuello, invocó al diablo y un rayo cayó justo en la rama que lo sostenía. 

Miguel Chiquito se ocultó en una cueva y robaba cuanto podía.
 
Un día, los pobladores descubrieron su escondite y, al verse acorralado, Miguel se quitó la vida enterrándose una daga en el pecho. Cuando los pobladores entraron a la cueva, vieron las enormes riquezas que guardaba.

Pero, cuando querían tocar alguno de esos objetos, el cuerpo de Miguel Chiquito se movía.

Al no poder hacer nada, se dieron cuenta del encantamiento que el bandolero había lanzado y regresaron a sus casas. Hoy en día aún se cuenta esta historia.

Ubicación

Festividades
Casi todos los meses se realiza alguna festividad, sobre todo de carácter religioso. Por ejemplo, en enero se acostumbra pedir el “año nuevo”.

Los niños salen a las calles para recibir de los comerciantes dulces, cacahuates, galletas y otras golosinas; es una tradición que está por desaparecer.

En Semana Santa, la gente participa en los actos litúrgicos del templo y también en los de carácter popular, como la representación del viacrucis viviente, donde intervienen alrededor de 100 actores, atrayendo a muchos paisanos.

La fiesta del Cristo llamado Señor de Santa Teresa es la más importante del pueblo; el novenario se realiza del 11 al 19 de mayo.

Durante esta celebración, diariamente se reza el rosario y se ofrecen misas, a donde acuden incluso los habitantes de los pueblos circunvecinos para dar gracias o solicitar algún favor ante la imagen del milagroso crucifijo.

Al caer la tarde, en medio del bullicio de los espectadores, las peregrinaciones se abren paso a golpe de la tambora y el violín que acompaña a los danzantes, seguidos de carros alegóricos, cánticos y el ruido de los cohetones.

En las mismas fechas se realiza la feria regional y se instalan juegos mecánicos, puestos de comida, juguetes y artesanías en la Plaza Madero, la calle González Ortega y la Morelos.

El patronato organiza el Teatro del Pueblo, donde se presentan grupos de danza folklórica, música y otros espectáculos. No pueden faltar las peleas de gallos, el tamborazo, las competencias charras y la pirotecnia.

Durante el mes de diciembre el pueblo convive en los festejos a la Virgen de Guadalupe, con actividades similares a las de la fiesta patronal, pero en menor escala.



Jefe del Departamento de Difusión de la Crónica del Estado




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