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Valía más ser borracho conocido que alcohólico anónimo

Javier Torres Valdez      14 Oct 2013 21:11:09

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Desde que alguien inventó a los alcohólicos anónimos, en los pueblos, los borrachitos conocidos fueron discriminados cruelmente y algunos han pasado a engrosar las eternas filas de los olvidados, que lo fueron no por anónimos, sino por conocidos.

Las nuevas generaciones no supieron del servicio siempre amable en el cumplimiento de algún encargo de Vidalito “El Borracho Caballero”, quien, aún en los tormentosos días de beber y beber, cedía la banqueta a las damas y agachaba la cabeza, a la vez que levantando la mano saludaba: Buenos días le dé Dios.

-Buenos días Vidal. Respondían a la vez que entregaban una moneda para la “cura”.

Y Como no recordar a “La Ticha”, quien espantó a los clientes del Bar Monterrey, cuando, se metió un ratón vivo a la boca, con tal de ganarse un caballito de tequila y unos cigarros Faros.

El menos amable, fue Simplicio, quien padecía del delirio de persecución y para defenderse, escondía entre sus ropas un pequeño cuchillo.

La Madre Chona, fue un bolero, que tras caer en las garras del alcohol se refugió en Jerez abandonando para siempre sus papeles de ciudadano americano, por haberlos vendido por unos cuantos pesos a un jerezano que los supo aprovechar.

En Jerez, todavía hay quien recuerde a Calayo, a quien cierta vez lo declararon muerto y luego en el velorio que se realizaba en su domicilio, espantó a todos los presentes, al levantarse del ataúd y al quedarse solo tomó los candeleros y los empeñó en una cantina de la calle Rayón con el propósito de echarse otras copas antes de que en verdad le llegara la muerte.

El Tanis, era otro borracho conocido, quien fingiéndose loco, simulaba tener comunicación con los marcianos, a quienes mentalmente les radiaba (?), sus mensajes de cómo estaba la situación en la Tierra.

Cierta ocasión, lo encontré caminando por la acera de la avenida 16 de Septiembre, en ciudad Juárez, me sorprendió la normalidad con que me saludó.

-Quiubo Jóven, ¿Cómo está, qué dice Jerez?
Luego me contó que por la crisis económica que pasaba el municipio, se había ido a la frontera. –En Jerez, sólo me daban vino y usted sabe, uno también necesita comer.

Cierto día, Tanis, fue encontrado muerto a puñaladas en terrenos aledaños a la colonia Guadalupe, hasta donde sabemos, nadie reclamó su cuerpo.

El Valedor,era un individuo de mayor edad, con una larga y canosa barba y aunque ya era conocido su truco de beber gratis; los cantineros guardaban los residuos de los vasos y copas para simular servirlos cuando este personaje llegaba.

-Sírvame un caballo, ordenaba al cantinero y éste, simulando una amabilidad que no tenía, le servía una copa, entonces.

El Valedor llevándola a los labios, decía antes de tomarla: - “Esta va fiada, salud”.

El Caballo tenía una borrachera muy tranquila, las gentes decían que padecía mal de amores y cuando alguno le preguntó si era cierto, dijo: -La gente dice que sí.

-¿Y cómo son esos males?.
Solamente te puedo decir que te apendejas y ya jamás se te quita, lo bueno es que tampoco te dan ganas de trabajar, sólo de tomar la copa.

Muchos de los alcohólicos anónimos, se encuentran entretenidos para dar “Los Doce Pasos”, pero para que les quede más cerca la cantina.

El Chicharrín, sólo decía: agua, pasto de ranas y sapos, donde se lavan los trapos ¿quieren que eso beba yo?. No… que beban agua los bueyes, que yo pa’ beber estoy el jugo de los magueyes. Salud







elalacran@hotmail.com.mx.


Desde que alguien inventó a los alcohólicos anónimos, en los pueblos, los borrachitos conocidos fueron discriminados cruelmente y algunos han pasado a engrosar las eternas filas de los olvidados, que lo fueron no por anónimos, sino por conocidos.
Las nuevas generaciones no supieron del servicio siempre amable en el cumplimiento de algún encargo de Vidalito El Borracho Caballero, quien, aún en los tormentosos días de beber y beber, cedía la banqueta a las damas y agachaba la cabeza, a la vez que levantando la mano saludaba: "Buenos días le dé Dios".
-Buenos días Vidal- le respondían a la vez que le entregaban una moneda para la “cura”.
Y cómo no recordar a La Ticha, quien espantó a los clientes del Bar Monterrey, cuando se metió un ratón vivo a la boca, con tal de ganarse un caballito de tequila y unos cigarros Faros.
El menos amable fue Simplicio, quien padecía del delirio de persecución y para defenderse, escondía entre sus ropas un pequeño cuchillo.
La Madre Chona fue un bolero que, tras caer en las garras del alcohol, se refugió en Jerez abandonando para siempre sus papeles de ciudadano americano, por haberlos vendido por unos cuantos pesos a un jerezano que los supo aprovechar.
En Jerez, todavía hay quien recuerde a Calayo, a quien cierta vez lo declararon muerto y luego en el velorio que se realizaba en su domicilio, espantó a todos los presentes, al levantarse del ataúd y al quedarse solo tomó los candeleros y los empeñó en una cantina de la calle Rayón, con el propósito de echarse otras copas antes de que en verdad le llegara la muerte.
El Tanis era otro borracho conocido, quien fingiéndose loco, simulaba tener comunicación con los marcianos, a quienes mentalmente les "radiaba" sus mensajes de cómo estaba la situación en la Tierra.
Cierta ocasión, lo encontré caminando por la acera de la avenida 16 de Septiembre, en Ciudad Juárez. Me sorprendió la normalidad con que me saludó.
-Quiubo jóven, ¿cómo está, qué dice Jerez?- dijo.
Luego me contó que por la crisis económica que pasaba el municipio se había ido a la frontera. –En Jerez, sólo me daban vino y usted sabe, uno también necesita comer.
Cierto día, Tanis fue encontrado muerto a puñaladas en terrenos aledaños a la colonia Guadalupe, hasta donde sabemos, nadie reclamó su cuerpo.
El Valedor era un individuo de mayor edad, con una larga y canosa barba; era conocido su truco de beber gratis. Los cantineros guardaban los residuos de los vasos y copas para simular servirlos cuando este personaje llegaba.
-Sírvame un caballo-, ordenaba al cantinero y este, simulando una amabilidad que no tenía, le servía una copa, entonces.
Valedor llevándola a los labios, decía antes de tomarla: “Esta va fiada, salud”.
El Caballo tenía una borrachera muy tranquila, las gentes decían que padecía mal de amores y cuando alguno le preguntó si era cierto, dijo: -La gente dice que sí.
-¿Y cómo son esos males?.
Solamente te puedo decir que te apendejas y ya jamás se te quita, lo bueno es que tampoco te dan ganas de trabajar, sólo de tomar la copa.
Muchos de los alcohólicos anónimos se encuentran entretenidos para dar “Los Doce Pasos”, pero para que les quede más cerca la cantina.
El Chicharrín sólo decía: agua, pasto de ranas y sapos, donde se lavan los trapos ¿quieren que eso beba yo?. No… que beban agua los bueyes, que yo pa’ beber estoy el jugo de los magueyes. Salud.
alacranzac@hotmail.com

Cosas de Jerezpor Javier Torres




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