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»Se cumplen 171 años de su nacimiento 

Vida y obra de Jesús Aréchiga

Redacción      15 Nov 2014 20:29:08

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El general Aréchiga es el 178 gobernador de Zacatecas. (Cortesía de Héctor Pascual Gómez Soto) (Cortesía)
El general Aréchiga es el 178 gobernador de Zacatecas. (Cortesía de Héctor Pascual Gómez Soto) (Cortesía)
El general Mojarro fue el 178 gobernador de Zacatecas y quiso mejorar la situación de su Estado. Por eso y más la siguiente es una semblanza de lo que el general fue.

Nació en Jalpa Zacatecas, el 16 de noviembre de 1843. Sus padres fueron el Sr. Antonio Aréchiga y la Señora Julia Mojarro, a los 16 años fue hecho prisionero junto con Antonio G. De la Cadena quien fue presidente de Jalpa en los años 1896 a 1897.

Muy joven se afilió a las filas liberales y participó en la lucha contra los conservadores. Y al producirse la injusta intervención francesa, el general Aréchiga combatió a las huestes extranjeras y a los malos mexicanos en Calpulalpan, Tlaxcala, junto al mando del general J. González Ortega, quienes destacaron en las filas.

Aréchiga por su arrojo y valentía se unió a la brigada Patriotas del Sur bajo las órdenes del General J. Trinidad García de la Cadena, en donde le aprendió las estrategias para la lucha armada. Cuenta la historia oral que tenía como lugarteniente al indio Fabián , indio valiente originario de la Villita de San José (oficialmente Guadalupe, Victoria) que junto con el general Aréchiga formaban una valiente mancuerna por su valentía y sagacidad.

Se cuenta que Aréchiga era muy diestro con el espadín, lo demostró cuando fue atacado por un grupo de rebeldes. Al estar en la lucha cuerpo a cuerpo se formó un hoyo donde estaba parado. Esto fue por la agilidad de girar sobre su propio eje al combatir.

Recordemos que el Gral. Mojarro, férreo liberal, enemigo de la iglesia, gobernó el estado durante 20 años, a partir del 16 de septiembre de 1880 hasta el 16 de septiembre de 1900, con gobernadores interinos intercalados.

Durante las festividades nacionales del 15 de septiembre de 1892, Aréchiga fue anunciado que nuevamente sería gobernador del estado, el pueblo salió a la calle.

“El pueblo salió a la calle a echar vivas y mueras”. Vivas al general J. Trinidad García de la Cadena como recuerdo de una época de paz y tolerancia, vivas a la Virgen del Patrocinio, a la Virgen de Guadalupe, a la fe católica; y mueras a la libertad, al hambre, a la democracia, a los masones, a los protestantes, al general Aréchiga.

“Como enérgica protesta en contra de la enconosa persecución religiosa y sus
ministros”.

Aquella noche se convirtió en un verdadero desorden en donde los faroles fueron destrozados, apedreadas las casas de los masones y protestantes. La autoridad fue consciente del motivo de la protesta, se limitó a mandar patrullas de simple expectación y el general Aréchiga, que debía salir al balcón para celebrar la independencia, se abstuvo de hacerlo.

Para tratar de controlar a la muchedumbre se dio vuelo a las campanas de la catedral y de todos los demás templos “para sofocar las entusiastas vivas y mueras, quebrantándose con ello el ridículo Reglamento de campanas, con gran pesar de su autor, un maligno ratón que por aquí tenemos”, dice un seminario religioso de la época, “amantísimo del sepulcral silencio, como todos los de su especie”.

Sus ideales y puestos políticos
El general perteneció a la logia masónica Unión Perpetua número seis del Oriente de Zacatecas. La masonería en el Estado, para los años que abordo, inicialmente era del Rito Nacional. Es decir, tras la salida del ejército francés del estado, la logia volvió a sus actividades.


Sin embargo, conforme avanzó la implantación del Rito Escocés, los masones zacatecanos pasaron a éste. Formaron más de media docena de logias, con las que integraron la Gran Logia de Estado Unión Perpetua, que era la estructura básica del grupo político del citado general Aréchiga. Esta Logia de Estado fue parte de la porfirista Gran Dieta Simbólica.

Uno de los capitulares de filosóficos llevó el nombre de I.•. y P.•. H.•. Al estar . en la década de 1890.

Se le atribuye la muerte de J. Trinidad García de la Cadena, después de un complot manejado desde el centro del poder, concretamente planeado por don Porfirio Díaz quien mandó a Julián Villegas al mando de fuerzas federales y por último entregado a Atenogenes Llamas para darle muerte. Este hecho le ha costado mucho rezago histórico al general, a pesar de sus buenas labores hechas.

Por fricciones entre el gobierno estatal y el federal, no fue reelecto en 1900. Durante el movimiento maderista permaneció neutral y con cierta simpatía al movimiento revolucionario.

El 22 de febrero de 1913 tomó posesión de la jefatura federal de operaciones en el Estado. Cuando Victoriano Huerta traiciona a Madero, el general Aréchiga informó sobre la situación del movimiento maderista en la entidad, la Secretaría de Guerra y Marina lo consideró poco confiable y exagerado, por lo que fue sustituido por el coronel Manuel Rivera.

Un mes después de haber sustituido al general Aréchiga, la Secretaría de Guerra y Marina se dio cuenta que no exageraba, pues el 23 de junio de 1914 fue tomada Zacatecas por las fuerzas revolucionarias de la afamada División del Norte, que originó el derrumbe del régimen huertista.

El retiro y el homenaje
El general Aréchiga se retiró a la vida privada. Murió en la ciudad de Zacatecas el 16 de julio de 1923, víctima de una gastroenteritis.

Por estos años gobernaba el país el general Álvaro Obregón y en Zacatecas don Donato Moreno, los que dispusieron honrar debidamente al general Aréchiga rindiéndole honores correspondientes a su alta jerarquía, una brigada compuesta por elementos del Octavo Batallón y el Noveno Regimiento de Caballería, así como elementos del gobierno del Estado y todo el pueblo acompañó los restos del general Aréchiga al panteón de la Purísima.

Se recordó que el músico Genaro Codina le dedicó la marcha que denominó Aréchiga. Pero cuando se le presentó, él rechazó esta denominación y él mismo recomendó llamarla Marcha Zacatecas y así es como en la actualidad se le conoce. Es así que se reconoce con orgullo que hoy por hoy es el Segundo Himno Nacional, los jalpenses lo recuerdan ya que la plaza principal de esta ciudad lleva con orgullo su nombre.

Actualmente sus restos descansan en la Rotonda de Hombres Ilustres en el Cerro de la Bufa de nuestra hermosa Capital.

(Texto de Héctor Pascual Gómez Soto, cronista municipal de Jalpa)




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