Friday 09 de December de 2016

Xavier Velasco y Haruki Murakami 

Édgar Félix      28 Jul 2014 22:20:04

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He leído en los últimos años críticas muy mordaces e irónicas contra los escritores Xavier Velasco y Haruki Murakami. Lo menos es que escriben para secretarias, para gente que no sabe leer y lindezas así.

A mí no me parecen, aunque esos sabios y profundos críticos -esa profesión me parece muy ingrata- me quiten de su lista de lectores cultos. No me importa, seguiré leyéndolos porque me parecen dos escritores contemporáneos importantes. Velasco, consagrado por el premio Alfaguara cuando era un completo desconocido y lejano de la pureza intelectual mexicana, y el japonés Murakami entregado en cuerpo y alma a escribir más de cinco horas diarias.

Ambos, pertenecientes al sector de la novela de la industria del entretenimiento, pero con profundidad a lo largo de sus obras. Tal vez no tengan la pureza intelectual, real, de Javier Marías, de Juan Villoro, de Orhan Pamuk, de Vicente Leñero, de Roberto Bolaño, de Alejo Carpentier, por mencionar solo a algunos autores contemporáneos, pero Velasco y Murakami han metido a miles de personas a la lectura y eso es de agradecer. Tampoco son un anzuelo ni la entrada al reino de los puros, de los impolutos y sin mancha. Son escritores que reflejan circunstancias actuales que nos sirven para entender mejor.

No me quiero imaginar la frustración de un lector novato tratando de apreciar y entender algún párrafo de Auto de fe, de Elías Canetti, o Deseo, de Elfriede Jelinek, o Los detectives salvajes, de Bolaño. Hay quienes necesitamos iniciar en este largo camino cuando no nacimos con la biblioteca puesta y explicada por un sabio en la sala de la casa.

Velasco y Murakami acercan al lector a la novela profunda, sin trivializar ni vulgarizar el recorrido místico y sagrado de quien abre todos los días un libro para poder mirar la realidad de frente de la que a veces ni siquiera intuimos o no vemos. No son el engaño ni la idiotez profunda de Paulo Coelho o Cuauhtémoc Sánchez y su abuelo Og Mandino.

Velasco nos enseña los sótanos de una sociedad putrefacta de valores y se mofa constantemente de la incongruencia de quienes insisten, en el ridículo, de seguir con una educación que ha resultado una impostura. Murakami nos enseña la oscuridad de un pozo y la crueldad del mundo. Nos muestra extraños personajes que habitan esta tierra al ritmo de The Beatles y atmósferas que exaltan el miedo kafkiano. Es decir, negarse a aceptar que las cosas son como parecen o como deben ser.

El filósofo español Fernando Savater asegura que “nada hay más confortable para el hombre, ni más peligroso que las certezas”.

Y en ese sentido, los escritores que dan certezas son pésimos, los mejores son aquellos que nos enseñan el arte de cuestionarlas, de pensar, de interpelar las verdades establecidas y ver qué esconden.

Velasco y Murakami contribuyen a hacerlo con un lenguaje sencillo sin perder profundidad. Y eso es de agradecer para quienes intentamos profundizar más en nuestras lecturas.




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