Tuesday 06 de December de 2016

Zacatecas en 1914 

Marco Antonio Flores Zavala      15 Feb 2014 22:27:29

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  • Panorámica de la ciudad de Zacatecas tomada por José Silva Briseño, fotógrafo aficionado, alrededor de 1903 y 1904. En primer plano, a la derecha, se aprecia la cúpula y las torres campanario del Templo de Santo Domingo. Se pueden advertir las pocas construcciones en las faldas del cerro, así como la ausencia del
Observatorio Meteorológico, el cual fue inaugurado en 1906. La postal pertenece a la Colección Gilberto Becerra Silva. Fondo: Concurso tiempo, memoria y plata de la Fototeca de Zacateca (Cortesía) Panorámica de la ciudad de Zacatecas tomada por José Silva Briseño, fotógrafo aficionado, alrededor de 1903 y 1904. En primer plano, a la derecha, se aprecia la cúpula y las torres campanario del Templo de Santo Domingo. Se pueden advertir las pocas construcciones en las faldas del cerro, así como la ausencia del
Observatorio Meteorológico, el cual fue inaugurado en 1906. La postal pertenece a la Colección Gilberto Becerra Silva. Fondo: Concurso tiempo, memoria y plata de la Fototeca de Zacateca (Cortesía)
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Febrero de 1914. La vetusta ciudad de Zacatecas es la capital del estado. También es cabecera de un ayuntamiento y de una jefatura federal de operaciones militares.

Su territorio mide 26 mil 334 hectáreas. Es la segunda municipalidad con menos área de dominio. La otra es San Francisco de los Adame, actual municipio de Luis Moya, con una superficie de 21 mil 67 hectáreas. La municipalidad con más territorio es el inmenso Mazapil, con 2 millones 808 mil 976 hectáreas.

El censo levantado en 1910 reportó que en su seno habitaban 29 mil 301 personas. De ellos, 13 mil 443 eran hombres y 15 mil 858 eran mujeres.

Esos números la indican como la comunidad con más habitantes. Las otras más pobladas eran Fresnillo y Jerez. Una con 27 mil 461. La otra con 25 mil 870.

La guerra civil implicó el arribo de un par de miles de soldados federales. En el periodo de febrero-junio de 1914 llegaron entre 4 mil y 10 mil guachos. Cientos de ellos sobrevivieron a las batallas de Torreón y el occidente del país.

Aventuremos una cantidad aproximada de habitantes, para el periodo febrero-junio de 1914: 35 mil personas. Unos civiles y otros soldados.

Imaginamos esa cantidad porque el desplazamiento de los habitantes no fue radical. Los que pudieron moverse en el verano de ese año, máximo fueron a Guadalupe, Tacoaleche y Trancoso.

Consignemos una descripción sincerista: la vetusta ciudad de Zacatecas es como las otras capitales de los estados. En febrero de 1914 disfruta de medios de comunicación y transporte con caché de progreso.

Hasta enero de 1914, los ferrocarriles pasaron diario. Unos iban al norte, otros al sur. La guerra civil sólo interrumpió el ir allende Fresnillo. Hacia Aguascalientes siguió activo el transporte.

En la ciudad circula una docena de automóviles y el término chouffer apenas se aclimata. Los tranvías van y regresan de la villa de Guadalupe y de la estación del ferrocarril a la Plazuela de García. Cada media hora se mira un vehículo por la avenida Hidalgo.

Bicicletas hubo pocas. Al menos los reportes no dan constancia de manifestación. Los peatones son lo común en una ciudad cuyas calles siguen terrosas y sin banquetas. Pocas son las vías empedradas, como las avenidas Hidalgo y González Ortega, y la calle Fernando Villalpando.

Las calles ostentan tres símbolos de modernidad: la cubierta cañería para las aguas nauseabundas; las lámparas de luz eléctrica; y los enjutos postes que soportan los cables de luz eléctrica, de telégrafos y el privadísimo teléfono.


En la bizarra capital se consignan más de 200 números receptores de llamadas.
Zacatecas es cosmopolita. Las colonias extranjeras son visibles propietarias de minas, ferreteras, hoteles, tiendas de ropa e inversiones varias.

Es ordinaria la importación de zapatos, lavadoras de ropa, vestuario alberto, anisado del Chichón, máquinas de escribir, vajillas, libros…

La vetusta ciudad es una comunidad paradójica. En febrero de 1914 se juegan los primeros partidos serios de béisbol. Las corridas de toros son el teatro para escenificar las vorágines de la comedia humana. El gran matador es Rafael Gaona.

En el Salón Azul, situado en la Plazuela de Tacuba, diario se proyectan películas italianas y americanas. En tanto lo permitieron las circunstancias de viajar por el estado, en el Teatro Calderón laboran compañías dramáticas y de comedia.

Cada domingo, en la Alameda y en la actual Plaza de Armas, las bandas de música militares y del estado presentaban conciertos con música reciente. La asistencia popular ocurre, aun cuando en Catedral se celebra la misa del mediodía.

La élite se congrega en el Casino Zacatecano. Este es un espacio que cuenta con cantina, mesa de billar y un salón para dialogar. En otro lugar, dominicalmente la orquesta Candelario Rivas ofrece un concierto exclusivo.

Los operarios mineros gozan en las cantinas instaladas en los barrios de los trabajadores. Estos eran los que estaban en las faldas del Cerro del Grillo.

Las cantinas del populacho eran misceláneas y tolerantes. Unas eran tiendas de abarrote, otras tenían mesas para el diálogo, otras ofertaban comida y estas vendimias permitían que hombres y mujeres fueran actores del espacio público.

En febrero de 1914 la vetusta Zacatecas es una ciudad viva. Aunque existe temor. No recela del ejército federal que es leal al presidente Victoriano Huerta. Tampoco de los revolucionarios asentados en Sombrerete, finalmente emergieron de su seno.

La aprensión es por el rumbo de la Revolución.




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