Wednesday 07 de December de 2016
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La Villa de Fresnillo en 1810

Las enardecidas turbas entre insurgentes y realistas provocaron la supensión del trabajo en las minas..
Las enardecidas turbas entre insurgentes y realistas provocaron la supensión del trabajo en las minas..
Carlos López Gámez •452 días
fresnillo@imagenzac.com.mx Centro de Investigaciones Históricas de Fresnillo. (CIHF) La Villa de Fresnillo en 1810 Los habitanes de la Villa del Fresnillo se enteraron de manera circunstancial del movimiento independentista iniciado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en el poblado de Dolores, Guanajuato, la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Así se consigna en dispersas citas históricas alusivas a hechos ocurridos en esta población en aquellos lejanos días. Resulta que, un viajero de nombre Rafael Jáquez, que regresaba de la ciudad de México, con destino a Durango, al arribar a la Villa de Fresnillo divulgó lo que había presenciado a su paso por la comunidad de Dolores. Esa fue la forma en que la comunidad se enteró de ese movimiento, que de acuerdo a los historiadores oficialistas, fue el inicio de la lucha para independizar nuestro país del yugo español, que se venía ejerciendo durante tres siglos. Como era de esperarse, la reacción a la inesperada noticia alarmó en sobremanera a la población minera. La noticia se conoció en este lugar ocho días después del levantamiento. El mencionado viajero, según las referencias, hizo lo mismo a su llegada a Sombrerete, ahí fue detenido e interrogado. Al comprobarse la noticia de inmediato se tomaron las providencias necesarias. Como consecuencia natural del levantamiento armado empezaron a surgir tanto simpatizantes de la independencia como realistas. Como era de suponer, el efecto de semejante noticia hizo reaccionar a los alarmados residentes españoles que buscaron protección tanto de las autoridades civiles como clericales. En respuesta al intendente realista de Zacatecas, de nombre Francisco Rendón, solicitó a los hacendados de la región armas y tropa para defender a la población. Se sumaron al llamado administradores de las Haciendas del Mezquite y Trujillo, don Santos de Guizaburnaga y don Ramón Genaro del Hoyo, respectivamente. Cada uno enviaron 20 hombres a caballo fuertemente armados. Los pormenores de lo que ocurría en esos tiempos en la Villa de Fresnillo, por desgracia no son abundantes. Es muy cierto que por fortuna se han rescatado algunas dispersas citas del movimiento independentista,con base en ellas nos enteramos que el 8 de octubre de 1810 arribaron a este lugar, procedentes de Zacatecas, numerosas familias de españoles que huían de los insurgentes.Aquí les unieron nada más. De las incursiones de los llamados insurgentes por esta villa, se anota que al grito de: “mueran los gachupines” irrumpían con violencia comercios y viviendas cometiendo infinidad de abusos y excesos. Una de las víctimas fue el español Agustín Campo Blanco, quien se desempeñaba como segundo alcalde, el cual fue obligado a abandonar la ciudad. Las enardecidas turbas en sus incesantes correrías dejaban una cauda de personas muertas y heridos. Asaltaban comercios y despojaban a sus propietarios de todos sus valores, además cometían incalificables atentados contra quienes ellos consideraban que eran realistas. Para someterlos al orden intercedían ciudadanos respetables, entre ellos el alférez real don Juan de Ledesma y hasta el cura párroco de la villa. Las tropas realistas, por otra parte, perseguían con saña a los insurrectos. Otros efectos que repercutieron en la región, principalmente en la villa, debido a los enfrentamientos entre topas leales a la realeza como a los rebeldes, vinieron a provocar que todo tipo de actividades comunes se paralizaran por completo. Por ejemplo: la suspensión de los trabajos en las minas, el comercio cerraba sus puertas, en el campo las haciendas también resintieron la ausencia de mano de obra y de paso la emigración masiva. El 14 de abril de 1811, las tropas realistas e insurgentes se trabaron en una sangrienta batalla por ocupar la plaza de la Villa de Fresnillo; las fuerzas insurgentes derrotaron a los realistas. No dudamos en lo absoluto que hubo otras batallas, lamentablemente no han sido debidamente homologadas, solo dispersas referencias hablan del movimiento independentista en este lugar. Se destaca un hecho en el cual se involucra a un sacerdote simpatizante de los realistas, al parecer su nombre era José Francisco Álvarez, cura de Santa Cruz. Era más popular como el cura de chicharronero, sobrenombre que se gana porque cuando caía en sus manos un insurgente lo mandaba quemar, ordenaba a los verdugos: “échale más leña mijito hasta que huela a chicharrón”. También se narra de curas seguidores de Hidalgo en esta villa. Entre ellos don Ignacio Jiménez, capellán de la hacienda de Tetillas. El fue fusilado el 17 de julio de 1812 en Durango. Para evitar que los insurgentes se reagruparan y continuaran con sus correrías, se tomaron estrictas medidas de parte de los realistas. Entre ellas prohibían a la población civil que portara armas de fuego o blancas, además que montaran caballos. Se permitía tan solo el uso de mulas y burros para transportación de personas y mercancía. Para quienes no acataran tales medidas, eran sancionados. las enardecidas turbas entre insurgentes y realistas provocaron la supensión del trabajo en las minas..Imagen/ Cortesía

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