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A 30 años de la Mano de Dios; lo que no sabías de aquella tarde

Excélsior
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22 de Junio del 2016 13:42 hrs
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Bilardo destruyó las playeras argentinas y consiguió otras en la colonia Moctezuma, antes de vencer a Inglaterra en el Azteca.
Excelsior / Bilardo destruyó las playeras argentinas y consiguió otras en la colonia Moctezuma, antes de vencer a Inglaterra en el Azteca.
CIUDAD DE MÉXICO.- Carlos Salvador Bilardo había destruido las playeras de Argentina días antes del partido contra la selección de Inglaterra. El técnico de la Albiceleste decía que las camisetas azul marino, hechas por la marca deportiva Le Coq Sportfit no eran las ideales para jugar a medio día en el estadio Azteca y mandó a sus utileros a buscar unas nuevas en algún local de la Ciudad de México.

“Nosotros tuvimos que hacer un uniforme nuevo horas antes del juego contra Inglaterra. Bilardo se quejaba que la tela de la playera era muy pesada y no dejaba que la transpiración saliera. Carlos Bilardo estaba en todos los detalles. Quería que la playera azul tuviera unos agujeritos al igual que la albiceleste, entonces ahí ves al utilero buscando casi como relámpago playeras para toda la selección de Argentina”, cuenta a Excélsior Luis Islas, uno de los porteros de Argentina en México 86.

La playera con la que Diego Armando Maradona se sirvió de la Mano de Dios para anotar el 1-0 y luego fue elevado al adjetivo de Barrilete Cósmico después de dejar a cuanto inglés se le puso en el camino, no estaba lista 24 horas antes del partido en el estadio Azteca.

Bilardo, en uno de sus arranques, había destruido con tijeras la indumentaria azul marino porque decía que sofocaba a sus futbolistas y la Asociación Argentina de Futbol se centraba en otros problemas, exigía a la FIFA que antes del partido contra los ingleses hubiera un minuto de silencio por los muertos en la guerra de Las Malvinas. Jorge Valdano reclamaba a los medios mexicanos porque no se había dado la atención necesaria al juego contra los ingleses y los utileros continuaban buscando en algún rincón del Distrito Federal 28 casacas de color azul marino.

“Las camisetas eran muy pesadas para tremendo calor y tenían cuello muy cerrado, estrecho. Se jugaba a la una de la tarde, en verano, bajo un sol terrible. La azul que usamos por primera vez ante Uruguay era especialmente agobiante. Los muchachos habían transpirado muchísimo. Como en el sorteo que se hizo antes del duelo con Inglaterra se determinó que, otra vez, debíamos vestir la camiseta azul, hablé para tratar de confeccionar un equipo nuevo que no sofocara tanto a los jugadores. Y contrarreloj consiguieron unas telas un poco más ligeras, con tejido y cuello más abiertos”, recuerda el técnico Carlos Salvador Bilardo, en su autobiografía titulada: Doctor y Campeón.

Era una lucha contra el tiempo. La solución estaba en un local de la colonia Moctezuma, en la Venustiano Carranza, en una casa de artículos deportivos que le pertenecía al portero Héctor Miguel Zelada, jugador del América, la sorpresa en el equipo de Carlos Bilardo. El tercer arquero de la selección albiceleste conocía a la perfección las instalaciones de las Águilas, el cuartel general del equipo de Maradona en ese Mundial, y sugirió al doctor Bilardo comprar las playeras para el juego contra Inglaterra en su negocio.

“Yo me ofrecí para que a través de mi casa de deportes que estaba en la colonia Moctezuma se hiciera el pedido de las playeras para la selección Argentina. Le dije a Bilardo lo de mi tienda para salir del paso y sacar el problema de las camisetas lo más rápido posible”, confiesa Héctor Miguel Zelada, portero del América y campeón en México 86.

Las playeras Le Coq azul marino habían sido destrozadas y un video de la concentración de Argentina revela a Jorge Burruchaga desesperado porque faltaban 24 horas para el partido contra los ingleses y las costureras del América todavía no terminaban de bordar los escudos en la camiseta que años más tarde valdría más de 350 mil dólares.

“No era la misma tela que la de las playeras originales. Me acuerdo que las costureras del América, que era el club donde concentrábamos, tuvieron que quedarse hasta altas horas de la noche cosiendo las playeras, los escuditos, los parches, era una cosa de locos, terrible, bárbaras, pero eso habla que todos estábamos en todos los detalles. Era una selección que tenía el objetivo claro de ser campeona. De inmediato teníamos 28 playeras y las costureras ayudaron mucho, cosieron a mano todos los detalles y sin descanso, para que la selección de Argentina tuviera su uniforme a tiempo”, agrega Luis Islas, también exportero del Toluca y León.

La albiceleste debía de presentar la indumentaria antes del partido de los cuartos de final contra la selección de Inglaterra. Una vez bordados los escudos, faltaba elegir los números. Se utilizaron unos que originalmente fueron fabricados para jugar futbol americano y Diego Armando Maradona pidió que fueran de color gris.

“Las camisetas se consiguen el viernes o el sábado, recuerda que el partido se juega en domingo. A Maradona le enseñan dos, elige una y dice: ‘con ésta le ganamos a los ingleses’. Los escudos los cosen las empleadas del América y los números son unos grises de futbol americano, que compran allá en México. Habían comprado amarillos, rojos y grises, en la desesperación de los delegados de la selección Argentina”, comparte desde Argentina Andrés Burgo, periodista y escritor argentino, autor del libro El Partido del Siglo, que narra las historias alrededor del partido entre la albiceleste e Inglaterra en México 86.

La playera con la que Diego Armando Maradona se convierte en la estrella del futbol Mundial, según el cronista Víctor Hugo Morales, fue confeccionada por manos mexicanas.

Simplemente, el Barrilete Cósmico con trapos mexicanos.