×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

La fe que hace caminar

Sigifredo Noriega Barceló
~
04 de Octubre del 2016 21:33 hrs
×


Compartir



Liga Corta




* 27º Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C .

En el otoño 2016 seguimos profundizando en las actitudes que hacen que el discípulo recorra bien el camino hacia su Jerusalén y viva la permanente novedad de la fe en el Señor Resucitado. El tema de este domingo es la fe como actitud y como estilo de vida. Estamos acostumbrados a comprender la fe cristiana como don de Dios y respuesta puntual del creyente. Es indudable este modo de entender y vivir lo que hemos recibido. Sin embargo, hay otro elemento que olvidamos con frecuencia: la novedad que aporta la fe del discípulo cada día, todos los días, toda la vida y más allá del tiempo.  

Hoy escuchamos -con los oídos de la fe- una petición urgente, una respuesta que compromete a Dios –siempre fiel y misericordioso-, un ejemplo que abre los ojos a quien quiera mirar y la invitación a romper con todo aquello que pueda bloquear el camino fecundo de la fe.  

Una petición: “Señor, ¡auméntanos la fe!”. Pedro y compañeros están ante una encrucijada: seguir la ley de Moisés y todo el sistema religioso construido alrededor de ella, o seguir a Jesús y la novedad creativa de libertad que están viendo y oyendo. En el texto que escuchamos parecen estar a punto de definirse. Piden aumento de fe para andar el camino del seguimiento y cumplir así las exigencias de la misión. ¡Qué bien nos haría una petición así! Jesús sabe lo que hay en el corazón de los que anhelan horizontes trascendentes y buscan salir de una fe mediocre. 

Una respuesta que compromete a Dios: “Si tuvieran fe...” La respuesta de Jesús es tajante: con un poquito de fe podrían hacer maravillas increíbles. Pero es necesario romper con las ataduras del legalismo religioso que, con frecuencia, bloquea la fe. Cuentan con el compromiso fiel de Dios. El mismo Jesús es la garantía de la fe; su firma es la cruz gloriosa. La respuesta comprometida de Dios sigue siendo la misma ante las amenazas de sistemas ideológicos inhumanos y… de todo tipo.  

Un ejemplo: “Quien de ustedes, si tiene un siervo...”  Con un lenguaje figurado, cargado de ironía, describe la esclavitud del sistema religioso legalista que no libera, que humilla inhumanamente, que condena al esclavo a servir a un amo despótico. El que está esclavizado no crece porque no es libre. Muchos habitantes en el siglo XXI le apuestan a la indiferencia, a la sospecha, a la queja crónica como sistema de vida. En la práctica renuncian a su fe al hacerla no significativa. Me temo que se conformen con el supuesto paraíso de las ‘libertades’ y renuncien a la ‘libertad’. No me extrañan las nuevas y posmodernas esclavitudes.  

Una invitación a vivir el seguimiento con audacia y la misión con alegría. Jesucristo es la verdadera, profunda, sólida y permanente novedad para quien se abre a la fe en él. Examinemos si nuestra fe es de calidad, no rutinaria. El Evangelio plantea muchas veces romper con esclavitudes de todo tipo si anhelamos crecer en la fe y mover montañas. Esta fe nos hará caminar confiadamente aunque, de momento, pasemos por cañadas y valles oscuros. El justo vivirá por su fe.

Con mi afecto y bendición al iniciar el mes de octubre.