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Detectan a tiempo el cáncer de mama y se salvan 

Karla Padilla
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18 de Octubre del 2016 18:41 hrs
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Liga Corta




El cáncer de mama tiene el primer lugar en causa de mortalidad femenina y es en la actualidad el mayor ejemplo de que las enfermedades crónico degenerativas no distinguen entre edad, el género ni el estatus social.

En lo que va del año, al menos 55 zacatecanas han perdido la lucha contra este padecimiento y en gran medida, los decesos han derivado de detecciones tardías.

Médica ginecóloga, esposa y madre de dos hijos, Margarita Guzmán recibió su diagnóstico a los 45 años luego de que en una mastografía se le detectaran calcificaciones anormales sugestivas de cáncer en el seno izquierdo.

“El diagnóstico se dio en mi chequeo anual. Para corroborarlo repitieron la mastografía al día siguiente y fue lo mismo. Lógicamente entré en pavor”, recordó.

En su caso la biopsia no era viable ya que las calcificaciones estaban diseminadas y el tejido mamario era poco, así que su oncólogo en turno optó por una mastectomía que estuvo a cargo de cirujanos plásticos en León, Guanajuato. Todo el tratamiento lo recibió por parte del sector privado y con especialistas amigos, aunque dijo no desconfiar de las instituciones de salud pública.

 “No es una cirugía agradable, es muy dolorosa; durante dos meses no pude mover el brazo izquierdo”, comentó.

Luego de su primera intervención quirúrgica procedieron siete más para la reconstrucción del seno para mejorar su condición estética. Sin embargo el proceso se complicó por una infección en los implantes.
Al tratarse de lesiones distróficas  premalignas no fue necesario que se le adaptaran tratamientos de quimio y radioterapia; hasta la fecha monitorea su estado de salud con estudios anuales.

Margarita explicó que al enterarse de lo que sucedía prefirió reservar el diagnóstico para ella misma. 
Viuda en ese entonces, con sus hijos pequeños y siendo sus padres y hermanos decidió no comentarles nada hasta después de que le practicaron la mastectomía. 

A 15 años de este camino aseguró que “así como nos checamos médicamente hay que llevar terapia psicológica”.

Como médica y testimonio de recuperación invitó a todas las mujeres a que se acerquen a las instituciones de salud para prevenir cualquier indicio de la enfermedad.


No lo vio venir 
“Yo jamás pensé que me fuera a dar cáncer. Yo decía: eso es para cualquier persona, pero para mí no”, expresó Evangelina Santos, a tres años ocho meses de saberse portadora de cáncer de mama.

Integrante del magisterio zacatecano, Eva, como se refiere a ella misma, recuerda que una mañana se levantó con un dolor en el seno izquierdo por lo que de inmediato acudió al médico, quien luego de realizarle una mastografía y un ultrasonido la canalizó al área de oncología donde se le diagnosticó carcinoma lobulillar.

“Ahí empezó mi calvario. cuando el doctor me explicó que era cáncer yo sentí que me echó agua fría, no podía pensar”, dijo Eva de 63 años de edad.

Su glándula mamaria afectada fue retirada con una mastectomía y se le asignó también un tratamiento de seis quimioterapias en sesiones de siete horas. La parte más difícil para Evangelina, además del impacto psicológico que representó para ella perder su pecho, eran los síntomas posteriores a la aplicación del medicamento ya que pasaba sus días entre cansancio, náuseas, vómitos, lesiones bucales, inflamación de intestinos y además no podía hablar, caminar ni comer.

En seis meses fue de los 56 a los 42 kilos. Uno de los eventos más impactantes durante su proceso fue cuando comenzó a perder su cabello. “Un día me metí a bañar y cuando el agua me cayó en la cabeza sentí como mi cabello se deslizaba por mi cuerpo; me dio tristeza, coraje, impotencia, ¿cómo me iba a ver?”.

Eva lamenta que muchas personas crean que el cáncer sólo se refiere a quimioterapias y señaló que debe concientizarse en el tema y difundir que ésta enfermedad es algo que al principio no duele físicamente y que de a poco destruye la fortaleza espiritual de quien la padece. “Para mí el decir cáncer es soledad, tristeza, mutilación, enojo, muerte. Necesitamos apoyo extra; yo estoy segura de que mucha gente se muere de eso porque no tiene soporte emocional.”

Uno de los motivos por los cuales Eva se cataloga como una guerrera ante el cáncer de mama es por el acompañamiento de todos quienes la aprecian que siempre se preocuparon por su estado de salud.
Sin embargo su padecimiento se remonta también a la genética. En los últimos dos años a 15 integrantes de su familia fueron diagnosticados con cáncer, de los cuales 12 se han quedado en el camino de la lucha contra diversas variantes de esa patología.

Asimismo reconoció las atenciones médicas del oncólogo que hasta la fecha la atiende ya que siempre se dirigió a ella y a su familia con sentido humano y dispuesto a orientarlos para poder erradicar ese mal del cuerpo de Evangelina.

“Dios, la medicina y yo estamos luchando día con día. Aún sigo en tratamiento pero yo confío en que ya no tengo nada. Me detectaron el cáncer a tiempo y eso sin duda fue importante para mi recuperación. Actualmente atiendo al pie de la letra las indicaciones médicas y me rodeo de personas positivas que me están ayudando a erradicarlo.”

“Fue y sigue siendo difícil, pero entendí que ni un pecho ni el cabello me dan valor. Mi belleza, mi forma de ser, de pensar y de actuar es lo que me hacen importante.”

Lamentan muerte 
La posibilidad de que existiera un mal diagnóstico inicial es una de las principales dudas por las cuales a dos años de su muerte, la familia de Guadalupe Robles lamenta la partida de la mayor de ocho hermanos, esposa, madre y servidora pública.

 En el 2010 y con 55 años de edad, Guadalupe identificó una bolita anormal en su pecho izquierdo. Sin tendencias hereditarias fue diagnosticada con cáncer de mama en el Hospital General de Zacatecas.
 “Dicen cáncer y es una palabra que te enfría, pensamos ¿qué vamos a hacer?”, comentó su hermana Elena, con quien Guadalupe mantenía también un fuerte lazo de amistad.
 
Luego de realizarle la mastectomía para evitar la expansión de las células cancerígenas, comenzó con quimioterapias y radiaciones.
 
A pesar del pronóstico, Elena asegura que su hermana mantuvo el optimismo que la caracterizaba como ser humano y le hizo frente a la enfermedad junto a sus seres queridos que en ningún momento la desatendieron.

 Aparte de su tratamiento médico, Guadalupe probó una gran variedad de remedios naturales y caseros como una alternativa para su recuperación. “Supo verse guapa a pesar de su enfermedad”, dijo Elena, quien recuerda a su hermana portando pañoletas oncológicas y con un gran ánimo.

 “Las reacciones a la quimioterapia las expresaba como la cosa más horrible; sentía todo su interior caliente y tenía vómitos constantes en los que pensaba que iba a devolver todo lo que había dentro de ella”. Para estas reacciones se le administraban medicamentos que contrarrestan el efecto químico del tratamiento. Sin embargo, éstos no son indicados para todos los pacientes y además no están siempre disponibles en las instituciones de salud pública.

 Antes y después de cada quimioterapia para el cáncer de mama, Guadalupe consumía una tableta que representa una inversión de más de mil 500 pesos.

 Luego de dos años de lucha le realizaron nuevos análisis médicos. En esta ocasión el cáncer se había extendido a su pulmón izquierdo y algunas partes del hígado. “Nos derrotamos, creímos que ya estábamos superando todo”, dijo Elena, “sabíamos el riesgo del diagnóstico y no sabíamos qué procedía.”

 Con el último diagnóstico dejaron de lado a las instituciones públicas y acudieron al sector privado del estado de Jalisco con la esperanza de tener un mejor control clínico y atención personalizada. En el 2012 cada quimioterapia significaba para la familia un gasto de 18 mil pesos más el transporte y otros gastos.

 Para ese momento Guadalupe dejó de lado todos los remedios que había adoptado como una ayuda externa. Aunque le propusieron como una alternativa extirpar parte del pulmón, decidió continuar con las quimioterapias. Cuando llevaba cinco ya habían desaparecido las manchas en ese órgano.
 En cada viaje, Lupe, como la llamaban sus familiares y amigos, sentía angustia por no poder estar en su casa y por todo el desgaste físico que representaba para ella viajar con los efectos del tratamiento.
 
Se extendió a ocho el número de quimioterapias para garantizar la mejoría de Lupe. Por desgracia luego de los estudios posteriores le informaron que el cáncer volvió a su pulmón y necesitaba una medicación distinta que podía ser otorgada por el ISSSTE, institución a la que estaba afiliada
 
El resultado de las ultimas radiografías con alto contraste no les fue explicado ni a la paciente ni a su familia, supone Elena que por la complejidad del asunto; propusieron más alternativas para su recuperación pero Guadalupe ya no estaba dispuesta a aceptarlas luego de casi cuatro años de estar enferma. Sentía que ya nada le ayudaba.
 
“Llegó un momento en que ya no quiso salir de su casa. El optimismo se fue; ahora la frustración, el enojo y la derrota era lo único que veíamos en mi hermana. Yo hasta cierto punto la entendí porque nos puso de muestra su fortaleza con 18 quimioterapias sin quejarse y extendiendo su brazo una y otra vez”.
 
Tanto su esposo como sus hijos apoyaron la decisión de Guadalupe y procuraron su bienestar con visitas médicas domiciliarias, aunque en su último periodo de enfermedad era difícil encontrar personal profesional y humano que le brindara buenas atenciones.

 Fue el 6 de diciembre del 2014 cuando Lupe dejó de salir de casa, y para el 7 de enero del siguiente año el cáncer la venció. Elena reconoció que todavía existe un malestar por su ausencia, aunque dijo, verla consumiéndose de a poco no era nada agradable.

 Luego de la muerte de su hermana compartieron el caso con más especialistas quienes concluyeron que el análisis de la primera biopsia no fue el adecuado ya que según el avance de la enfermedad, podía haberse detectado alguna anomalía aparte del cáncer de mama.

 Aunque para ella lo más preocupante no es la hipotética ineficacia en el sistema de detecciones. El personal del sector salud no siempre mantuvo un trato cordial y respetuoso hacia los enfermos ya que en ocasiones, además de actitudes déspotas hacia Guadalupe y su familia, fueron testigos de los mismos tratos sobre todo hacia personas que reflejaban un poder adquisitivo menor.

 Elena concluyó compartiendo que la detección temprana es fundamental para preservar la vida de miles de mujeres que año con año pierden la batalla alrededor del mundo.

 El 19 de octubre es el Día Mundial contra el Cáncer de mama y en éste sentido se incrementan las campañas médicas y de concientización, pero la responsabilidad de prevenir debe convertirse en una actividad permanente para que en caso de contar con antecedentes familiares o un indicador que sugiera el desarrollo de la enfermedad, la esperanza de vida aumente.