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Cartas desde el exilio

El horror

Miguel G. Ochoa Santos
~
22 de Enero del 2017 16:15 hrs
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Liga Corta




La ola de violencia padecida en la última década ha desembocado por desgracia en una suerte de normalización del horror. Después de la exhibición impúdica de cuerpos mutilados, de cientos de fosas clandestinas donde se enterraron innumerables víctimas, de crueles asesinatos, secuestros y extorsiones,  la capacidad de asombro e indignación de la ciudadanía parece saturada y, por tanto, adormecida.
 
Acaso por ello, la casta política ha seguido expoliando brutalmente las arcas públicas, tranquilizados por la anestesia social que padecemos. Solo el gasolinazo ha cacheteado la modorra ciudadana, no obstante, la irritación mostrada en la plaza pública proviene más del golpe bestial dado al bolsillo que de una conciencia cívica gestada por un proceso de largo cocimiento.
 
Las balaceras en Cancún e Isla Mujeres no han provocado marchas de protesta ni presiones políticas de gran calado. Quizá el miedo a posibles represalias del crimen organizado las han inhibido, aunque el daño económico para la industria turística pueda ser considerable a mediano plazo. Los robos violentos y la marea criminal persiste en amplias zonas del territorio nacional, lo mismo que los secuestros que no cesan de producir muertos.
 
Al respecto, Nuevo León es un caso notable. El año pasado el hurto de automóviles aumento exponencialmente, las ejecuciones persisten y los raptos y extorsiones se incrementan. Ahora se han dado a conocer que en 2016 se encontraron 70 cadáveres en una tumba ominosa, allí fueron a dar los restos de las víctimas ultimadas por los chacales armados. Unos cuantos han sido identificados por las autoridades, falta la mayoría, mientras tanto el dolor permanece frente al horror.
 
En este feroz panorama, veo con perplejidad en la televisión regiomontana a un padre con su hija pequeña festejando la caza de un venado, gracias al disparo certero de la infanta. Algunos se atreven a llamar a esta atrocidad arte de la caza, el mismo que practicaba el adolescente que baleo a la maestra y los compañeros de clase en una escuela de Monterrey.