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Andanzas

Las nopaleras

Ricardo González
~
08 de Febrero del 2017 23:29 hrs
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Liga Corta




La humedad de las banquetas recién barridas comenzaba a irse, dejando la calle con su cara lavadita, como esperando ver al novio.

En un pasillo del mercado cerca de la puerta principal se instala este grupo de señoras que desde antes que existiera el edificio ya eran llamadas: las nopaleras.

Doña Petra se había casado con un tío abuelo, ella era de la familia aunque haya quedado viuda hace años. Petrita era la nopalera con más antigüedad del pueblo.

Los nopales del cañón son mejores que los de la capital porque son más delgados y con menos espinas, tienen buen cuerpo y no exceso de baba como los otros, aquellos son de tonos más secos que los verdes vivos de acá –siempre decía Petrita con orgullo-.

Antes de que falleciera el tío Juan el era quien quitaba las espinas, no hay técnica para eso, según lo ligero de las manos de cada quien, algunas lo hacen de abajo para arriba agarrando a las espinas por la espalda, pero hay otras que le dan para arriba y para abajo con el mismo éxito.

Las manos de las nopaleras están bien curtidas por tantos años en la labor, y más de una buena espinada se han dado.

Ellas hacen dos tipos de paquetes, las pencas chicas y cuadritos de nopal, a las primeras solo le quitan las espinas y las orillas, a los segundos además de quitar lo anterior pican las pencas en cuadros para que las señoras en su casa tengan menos trabajo al cocinar.

Aunque su oficio lo dice no solo venden nopales, también tienen huache y temachaca que solo  se dan por temporadas.

El huache es una semilla que viene en vaina, se abre la vaina y se ponen las semillas en una tortilla, se las baña con una salsa de molcajete y se disfruta ese manjar.

La temachaca es diferente, se consume como un caldo, son las ramas más nuevas y tiernas del árbol, la preparación es sencilla se hierve agua con cebolla, jitomate, algo de chile y un poco de consomé, de deja un rato hirviendo, antes de introducir la temachaca se debe apagar, es una infusión no debe hervir –dice Petrita como si fuera ley-.

A veces le ayudo a Petrita a acarrear sus cubetas de nopales hasta su lugar en el pasillo, me paga la cargada con un paquete de nopalitos para mis viejitos.
Cuando la veo trabajar, sentada en su silla de madera con asiento de ixtle, con la serenidad que le han dado los años, con esos cabellos de plata que delatan su sabiduría, me pongo a pensar ¿cómo me veré a sus años?, ¿llegaré?

Twitter: @rik.gonzalez13