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Millenials

Juan Carlos Ramos León
~
27 de Marzo del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Así se ha denominado a una generación de nacidos –según los expertos- entre 1984 y 2004.
Llevaría hasta un libro completo el describir cada una de sus características. Lo que ha llamado poderosamente mi atención con respecto a algunos de los rasgos de esta generación es su apatía hacia una importante diversidad de cuestiones.
Toda generalización puede herir susceptibilidades y ofrezco una disculpa a los brillantes jóvenes a quienes esta reflexión pudiera lastimar. No es la intención. La intención es hacer que más de uno reaccione, especialmente aquel que está educando a la siguiente generación para que esté consciente de los retos a que se enfrenta y tome cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde.
En una exposición realizada precisamente por un millenial sobre marketing digital se habló de la necesidad de facilitar al millenial todo tipo de actividad ya que la exigencia de cualquier esfuerzo haría perder su interés en el tema. Nunca lo tuve más claro: hemos educado a las nuevas generaciones a volverse inútiles, dependientes y apáticas. 
Nacen nuestros bebés y les ponemos el chupón para que no lloren. El llanto favorece el desarrollo de la criatura, es bueno tanto física como psicológicamente para ella, pero no para los papás. Crecen los críos y apenas pueden sostener la tablet o el smartphone y con eso los aplacamos para que nos dejen ocuparnos de cosas “más importantes”. En cuanto es posible, les llenamos su agenda infantil con cursos para mejorar su rendimiento académico, entrenamientos deportivos y actividades culturales y solo cuando alcanza, les damos algún tiempo libre para que hagan lo que quieran, que generalmente es ver la televisión o agarrar a cualquiera de los que han sido sus compañeros desde la infancia: la tablet o el smartphone.
Y luego se vuelven adolescentes y nos la pasamos reclamándoles que porque no nos hacen caso, que por qué tan bajas notas en la escuela, que cuándo van a trabajar, que por qué no se casan, que para cuándo los hijos…
Formar hijos con iniciativa, creatividad y espíritu de lucha es una decisión que nuestra propia generación debe de tomar hoy mismo.