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Generación perdida
Juan Francisco del Real Sánchez 19-04-2017 22:50 hrs

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Liga Corta




Cuando hacemos referencia a las generaciones en cualquiera de los ámbitos, ya sea por una corriente cultural, por jóvenes con ciertas tendencias a realizar actividades o tener posturas sobre determinados temas, también vemos la generación política, esa clase gobernante que está en la toma de decisiones y que sus acciones marcarán la directriz de la clase política que desean ser. 
En una primera instancia se ubican aquellos políticos viejos, de corte liberal que la honestidad, integridad y reconocimiento son los principales móviles para estar y hacer política, no necesariamente profesionistas, pero sí gente decente que busca mejorar las condiciones de su ciudad. Sin duda, una generación que más allá del discurso y la época que les tocó vivir, su filosofía fue predicar con el ejemplo. 
Posteriormente, sigue una generación política que se especializa, que se prepara para ser mejor funcionario o representante pero que desafortunadamente para poder entrar a la toma de decisiones necesita corromperse, o en su caso transgredirse moralmente, ver y dejar pasar para posteriormente decidir. Esto gracias a las secuelas de un sistema corrupto que corrompió todo, incluso a los “ciudadanos”.
Con la llamada alternancia, no como el fin de un partido sino como el fin de un sistema, llegó la pluralidad política y los mecanismos democráticos que permitirían quitar poder a los políticos y que los ciudadanos fueran eso, más ciudadanos. Y como en las corridas de toros de gran expectativa, la decepción fue peor. Una clase política relativamente joven, con discurso de hartazgo hacia la clase política corrupta, hacia las formas arcaicas de administrar el poder, y en los hechos volvimos a ver nepotismo, corrupción y tráfico de influencias. Los resultados son políticos detrás de las rejas, corruptores gastando dinero público y una ciudadanía decepcionada. 
La confianza ciudadana de ahora es no confiar en nada, y con justa razón. Y no es un partido político o un líder mesiánico quien podrá generar condiciones de justicia y felicidad, sino una actitud renovada de compromiso social en cada uno de los ciudadanos sean funcionarios, maestros, periodistas, empresarios, empleados y artesanos.