×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



Nochistlán, pueblo trágico
Rafael Flores Mendoza 20-04-2017 22:18 hrs

Compartir

×


Compartir



Liga Corta




Durante esta temporada vacacional, distintas actividades se generaron para la atracción turística a este emblemático municipio aprovechando la coyuntura del descanso de los días santos y el potencial polo turístico que tenemos en aquella región del estado.

Hasta ahí todo bien, sin embargo cabe señalar que para que esta estrategia pudiera haber sido redituable en todos los sentidos se debió contar con una mayor gama de servicios para que el turista que asistiera contara con distintas opciones para cubrir la demanda tanto familiar como de aventura, cultural o algún otro tipo.

Pero este no es el verdadero problema que trataremos, sino uno que genera mayor impacto tanto en la sociedad como en la percepción nacional sobre nuestra entidad y hace que los esfuerzos para crear espacios y actividades turísticas se vean opacados casi en su totalidad.

El verdadero problema al que nos enfrentamos en aquella región no es, en sí, la atracción de turismo, sino la inseguridad y la constante presencia del crimen organizado y esto hace no solo que el arribo de visitantes sea sumamente bajo sino que genera la expulsión de su población debido al bajo control que tiene el estado para generar condiciones de gobernabilidad en aquella región y en todos los pueblos mágicos de Zacatecas.

Ante los alarmantes hechos sucedidos en el municipio donde un enfrentamiento entre dos bandos antagónicos del crimen organizado, duro más de una hora y qué generó pánico entre la población, se han levantado voces que señalan  la inoperancia de la Policía Municipal cuya base está a tan solo unos cuantos metros del lugar se los hechos.  

Tal afirmación resulta irresponsable si tomamos en cuenta que de haber acudido los 10 o 15 policías municipales en turno mal equipados y mal entrenados el resultado hubiera sido trágico porque sería enviarlos a una muerte segura mandándolos a la mitad de una  disputa sobre el control de esta zona, tanto de trasiego como de consumo de droga para el estado y sus entidades vecinas como Jalisco y Aguascalientes, dejando un sinnúmero de pérdidas económicas, una percepción de inseguridad que permea mucho más y de manera más fácil que cualquier esfuerzo que el gobierno quisiera implementar.

La estrategia de seguridad no está funcionando, no podemos tapar el sol con un dedo, ni podemos dejar de ocuparnos en cambiar la cultura tan enraizada que muchas veces debilita el estado de derecho en tantas regiones de nuestro país como es este el caso; veámoslo de esta manera, para invitar a alguien a nuestra hogar, primero debemos tener un hogar.

La solución no está en ir a darnos la vuelta un día con las unidades más recientes y mejor equipadas, refrendando compromisos que sirven solo para “hacer como que hacen algo” y todo el demás tiempo, dejar que la delincuencia organizada siga generando redes que desde la niñez solo los eduquen a ser la carne de cañón, no podemos  acostumbrarnos a la violencia.

La principal obligación de un gobierno antes de siquiera de prestar servicios tan elementales como el agua o el drenaje, es dar a su población seguridad y en esa tarea evidentemente se está fallando. En el 2009, que fue el peor año de la antepasada administración, los decesos anuales alcanzaron los 75, que contrastan con los más de 250 en tan solo los primeros cuatro meses de lo que va del año.