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Las 5 diferencias entre la vida universitaria y la laboral
Redacción
~
10 de Mayo del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Archivo / La idea de alcanzar un estilo de vida bastante relajado en poco tiempo habita en la cabeza de cualquier estudiante

El cambio que llega al concluir la universidad e integrarse al mundo laboral implica cambios importantes en la vida de cualquiera pues la vida académica y la laboral son dos terrenos muy distintos.

Más allá de las expectativas que se proyectan durante la vida estudiantil, el iniciar a trabajar –y más aún si es en algo muy relacionado con lo que se estudió– conlleva comenzar a vivir cosas inesperadas, desconocidas y sorprendentes.

Por ello, enlistamos las más importantes que se deben considerar para sobrellevar de la mejor manera esta transición.

  1. No todos los compañeros de trabajo son “buena onda”. En la universidad no tienes que competir con los demás por asegurar tu lugar dentro del aula; y los pocos compañeros que compiten lo hacen, en realidad, contra ellos mismos y sus expectativas de lo que es una “buena calificación”. Sin embargo, el esfuerzo en el mundo laboral deber ser más fuerte: aunque no todos los compañeros son competitivos, es muy común encontrar a más de uno que aplica diferentes técnicas no solo para asegurar su permanencia en la organización, sino para hacer que sus rivales den un traspié que conlleve su despido.
  2. Terminan las excusas válidas. Cuando se es estudiante es muy fácil sacar excusa de cualquier tipo para convencer a los profesores y obtener prórrogas, justificantes o permisos Esto ya no aplica en el mundo laboral pues las organizaciones buscan entornos eficientes en los que los trabajadores no tengan excusas para todo.
  3. Ser recién egresado y no saber nada. No importa si las calificaciones alcanzadas durante la formación académica son las mejores pues al empezar el desempeño dentro del mundo laboral todos se dan cuenta de que lo aprendido dentro del aula no acaba de sustentar lo que se necesita saber en el trabajo. Esto se debe a que la mayoría de los programas académicos limitan –ya sea por falta de tiempo o de visión–muchas de las habilidades que se necesitan en las empresas. Aunque al principio cualquiera se siente desubicado, el tiempo dará la pauta para adquirir más experiencia y poder ubicar las habilidades adquiridas con los profesores y las que el trabajo te va enseñando.
  4. Estar consciente del dinero real que ofrecen los trabajos. La idea de alcanzar un estilo de vida bastante relajado en poco tiempo habita en la cabeza de cualquier estudiante. Sin embargo, en la mayoría de los casos -y sobre todo al iniciar la vida laboral- los jóvenes recién salidos de la escuela chocan con la realidad y se dan cuenta de que, al menos al inicio, no podrán ganar lo necesario para viajar por todo el mundo o comprar la casa de sus sueños. Frecuentemente sucede que los recién egresados tienen un sueldo muy bajo; sin embargo, con constancia y empeño, la vida profesional recompensa estas primeras precariedades.
  5. El trabajo ideal no es tan fácil de encontrar. Otra idea que ronda en la cabeza de los estudiantes prontos a acabar su educación superior es integrarse, de inmediato, en la organización que los valorará como profesionistas y les permitirá realizar todas sus metas profesionales. La mayoría de las veces los primeras vacantes con las que se topa un recién egresado tienen poco que ver con esa idea, pero son útiles para hacer experiencia y currículum. A medida que se comienza a trabajar las relaciones y los contactos permitirán encontrar nuevas oportunidades que vayan siendo más afines a las metas individuales.