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El tabarete

Madres...

Alejandro Castañeda
~
11 de Mayo del 2017 00:00 hrs
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La explotación de la madre es una realidad de la vida cotidiana, pero hay quienes no bajan la guardia. (ILUSTRACIÓN DE RAQUEL DÍAZ REGUERA)
Cortesía / La explotación de la madre es una realidad de la vida cotidiana, pero hay quienes no bajan la guardia. (ILUSTRACIÓN DE RAQUEL DÍAZ REGUERA)

Ayer fue Día de la Madre, fueron consentidas por sus hijos, los bondadosos y amorosos, pero hoy despiertan en la misma realidad de cada día, donde se sigue con la explotación diaria de la madre.


Como a muchos de ustedes, a mí me tocó crecer bajo la tutela de una jefa de familia, maestra trabajadora que le hizo frente a la vida, sola con dos hijos, una “mamá luchona”, como hoy en día se les dice de manera despectiva.

Me siento bien con lo que soy ahora, ella encaminó y dejó volar a aquel niño que hoy se ve con más de lo que soñaba.

Hay quienes todavía tenemos bien arraigado a ese macho, hasta las propias mujeres, y denostamos a aquellas a quienes antes se les decía “mamás solteras”.

Nos enojamos si nos dicen: “chinga tu madre”, pero humillamos y replicamos las burlas de las redes sociales a otras mujeres y decimos que es de puro cotorreo.

Nos enchilamos, pero al día posterior al 10 de mayo volvemos a las mismas prácticas familiares; que hagan de comer, que laven los trastes, que hagan el quehacer, que nos apapachen, que nos hagan una terapia y tantas cosas más.Que trabaje para que mantenga el hogar.

Nadie puede jactarse de ser el mejor hijo, pero la mayoría nos sentimos orgullosos de tener a la mejor madre, somos ambiguos.

Hay quienes agradecen a su jefita el haber heredado algún gusto musical, el amor a la lectura, el no haberla cagado tan morro, pero sobre todo el pedazo de vida, ya cada quien sabe si lo desperdicia.

Pero también está el lado triste del abandono y del olvido, muy pocos recuerdan que fueron bebés y que alguien tuvo que cuidarlos para sobrevivir, se volvieron adultos, arrumbaron sus recuerdos y abandonaron a su madre en algún asilo, “para que la cuidaran”.

Un aplauso desde esta pequeña trinchera a todas aquellas madres que día a día y noche a noche luchan por un mejor futuro para sus familias, y sobre todo a las que buscan a sus hijos.