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Memoria viva

Patrimonio Cultural de Zacatecas ¿en riesgo?

Manuel González Ramírez
~
07 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Zacatecas, siglo 18, Mapoteca Macional Manuel Orozco y Berra.
Cortesía / Zacatecas, siglo 18, Mapoteca Macional Manuel Orozco y Berra.

El 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente con graves y tristes muestras de devastación de nuestro entorno. Y muy poco o nada estamos haciendo al respecto.


Nuestros remotos antepasados nos pusieron el ejemplo de lo que no se debe hacer y de lo que estamos obligados a realizar en favor del patrimonio natural.

Los invito realizar un breve recuento de las primeras acciones que en este sentido se efectuaron en Zacatecas.

​Hace muchos millones de años emergió una burbuja ígnea que se solidificó, una singular formación rocosa que recibió el nombre de Cerro de La Bufa, en el siglo 16. Un cronista anónimo de principios del siglo 19, imagina y describe el génesis de este gigante de riolita:

“La Bufa ha sido desgarrada en otros tiempos por los fuegos volcánicos; y sin duda que nunca ha presentado un aspecto tan imponente como el que ofreció hace millares de años, cuando el fuego hervía en sus entrañas, depurando la plata que ahora forma sus vetas opulentas; cuando columnas de humo salían de su seno y se elevaban a los cielos; cuando rebozaban de ella a torrentes las lavas encendidas; cuando entre las sombras de la noche relampagueaba su excelsa cumbre, iluminando con pálido esplendor la serranía, y se agitaba y se estremecía su enorme mole, resonando sus hórridos bramidos entre la solitaria cordillera”.

​En torno al cerro, la naturaleza proveyó innumerables cantidades de vetas de plata y de oro, y a la vez, vistió su superficie con abundante flora y fauna. Las que serían aprovechadas desde los más remotos habitantes de estos lares.

También este cerro fue testigo de la llegada de los primeros europeos, acaecida en 1546, y quienes a los pocos meses comenzaron con la explotación de toda suerte de recursos naturales.

Y fue en la segunda mitad del siglo 16 cuando tuvieron lugar varios acontecimientos vinculados a la gestación y las primeras acciones de la protección de lo que ahora conocemos como patrimonio natural y cultural de Zacatecas.

​La diputación de las Minas de los Zacatecas (antecedente institucional del actual ayuntamiento) sesionó el 6 de mayo de 1575.

Uno de los asuntos abordados fue la tala inmoderada que se estaba llevando a cabo en los montes de esta jurisdicción, lo cual traía consigo algunas consecuencias adversas para sus habitantes, entre otras, el encarecimiento progresivo de la leña debido a que cada vez se traía de mayores distancias. 

Por este motivo, la autoridad emitió una ordenanza para evitar la devastación de árboles y otras plantas.

Asimismo, acordaron que quien contraviniera estas disposiciones pagaría una fuerte multa que consistía en la nada despreciable cantidad de veinte pesos de minas.

Un monto respetable para aquel año de 1575. Además, se determinó que los infractores, además de pagar su multa sufrirían el decomiso de la leña que trajeran consigo y sería donada a los pobres del hospital.

Y para que nadie alegara ignorancia de esta ordenanza se mandó pregonar por todos los parajes de la ciudad y su jurisdicción, a tan sólo dos días de su expedición.

​Unos días más adelante, el 3 de junio, la diputación de las Minas de Zacatecas realizó otra sesión en la que determinó que para dar el cabal cumplimiento a la ordenanza anterior y para poner “Remedio de muchos delitos que se hacen en los campos y términos de estas minas, y que se prendan los delincuentes y castiguen y se mire por el pro y utilidad y conservación de los montes nombró por alguacil del campo a Martín Pérez, vecino de estas minas” a quien se le dio su respectivo nombramiento para que lo ejerciera. 

Estas son las evidencias más tempranas de disposiciones oficiales para la conservación del entorno en Zacatecas y del nombramiento de la primera autoridad competente para vigilar su cumplimiento.

Y en la actualidad, hay normas, hay autoridades competentes, hay recursos económicos destinados para ese propósito pero... creo que los resultados son tan pobres como la voluntad y la conciencia de muchos que tienen esa responsabilidad. 

*Cronista de Zacatecas