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El tabarete

Graff de ayer y hoy

Alejandro Castañeda
~
15 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




El grafiti ilegal era un grito desesperado por espacios de calidad para la expresión de los artistas.
Cortesía / El grafiti ilegal era un grito desesperado por espacios de calidad para la expresión de los artistas.

Muchas ciudades tienen como referencias de sus calles y barrios los grafitis, sean legales o ilegales, pero ahí están las pintas en las bardas que hablan sobre las realidades sociales, las cuales son un grito de la ciudad misma.

En esta reducida metrópoli hay pintas viejas y ya no es tan común ver las expresiones ilegales que se veían en otros años por las calles, avenidas y bulevares de la ciudad.

El contexto y los factores de violencia y criminalidad han influido en que muchos grafiteros ilegales hayan optado por pintar con permiso, pues en el otro camino de la adrenalina clandestina es más complicado, ahora ya no sólo se deben de cuidar de la autoridad, sino también de la delincuencia.

Ese cambio forzado a la formalidad legal de pintar con permiso, no ha sido reflejado en más foros y nuevos espacios, al contrario se ha creado una censura alrededor del movimiento grafiti.

Y no es que desde la trinchera aboguemos por las pintas ilegales, pero se necesitan más espacios, la ilegalidad era un grito desesperado por espacios y buenos spots para demostrar a otros el arte urbano que se producía en las mentes de los artistas.

En años anteriores se tenía la Guerra del Mixtón, evento que juntaba los cuatro elementos del hip hop (DJ, MCs, B-Boys y Grafiti) donde Zacatecas figuraba a nivel nacional.

Hoy en día no hay esfuerzos ni de los crews ni mucho menos de los gobiernos para impulsar eventos de calidad que se conviertan en foros de expresión donde suenen los aerosoles y fluya la pintura.

Aun así hay luchas individuales aisladas por crear y reforzar la cultura hip hop, donde se incluye el grafiti, pero estos no son suficientes para hacer una consciencia alrededor del movimiento.

Y digo esto porque hay pintas ilegales y rayones, que no deberían considerarse tags por su mala calidad y estética nula, que invaden la ciudad sin un trasfondo real, ni de protesta ni de reclamo.

Mientras tanto seguimos viendo malas firmas, pésimas bombas e intentos de artistas urbanos que en vez de llenar con colorido y flow la ciudad empeoran el ya de por si jodido entorno de la tierra donde abunda el zacate.