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El Día del Señor

Los primeros discípulos y apóstoles de Cristo recibieron de Él, la misión de anunciar el Evangelio

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
~
18 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos.
Cortesía / Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos.

Introducción

Cristo, como Palabra encarnada del Padre, se nos ha revelado como mensajero de la buena nueva del Reino de Dios. Ésta es la tarea esencial de Jesús, para dar a conocer a los hombres, sin acepción de personas, el designio de salvación del Padre con la sabiduría del Espíritu Santo.

Designio oculto en el seno divino, desde toda la eternidad y antes de la creación del mundo y que se nos ha dado a conocer para la gloria de Dios y la salvación del género humano por medio de Cristo y luego por la Iglesia que recibe de Él, la misión de anunciar a todos los pueblos de la tierra ésta misión evangelizadora.

Tomemos conciencia con nuestra homilía de este domingo, undécimo del tiempo ordinario, ciclo A, de la misión  que  ha dado a sus primeros apóstoles y a partir de ellos en sucesión ininterrumpida de generación en generación hasta nuestros días.

Identidad eclesial desde la misión
evangelizadora de los primeros apóstoles

El evangelio de hoy, tomado del evangelista San Mateo, nos dice: “En aquel tiempo. Al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas como ovejas sin pastor. 

Entonces dijo a sus discípulos: La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

En seguida,  Jesús llamó a los primeros doce discípulos y apóstoles, enviándolos a misionar la buena nueva del Reino, con el poder para expulsar  a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Los llamó a cada uno por sus nombres, consignados en el evangelio que consideramos hoy.

Aquí puntualizamos, que, solamente desde la misión de Cristo enviado por su Padre al mundo para salvarlo, se puede entender adecuadamente, la misión de la Iglesia al mundo, es decir, la tarea de la evangelización, es quehacer de todos y cada uno de los cristianos.

Y por el ejemplo y la actuación de Jesús, se nos capacita para entender, que nuestra evangelización como misión que nos ha dado el Señor, no es proselitismo que hace rasa de la libertad con sus actitudes sectarias; no es, de ninguna manera, propaganda mercantilista, ni oferta interesada por el dinero.

El meollo de la evangelización que Jesucristo nos confía, es la gran noticia de que Dios, Uno y Trino, ama a los hombres; los invita a la fe, a su amistad, a su adopción filial por el bautismo y demás sacramentos y a la fraternidad fundada en la gracia divina que da sentido e identidad a nuestra comunión íntima como cristianos y miembros de la Iglesia en misión recibida de parte de Dios.

Por estas razones que estamos diciendo, no perderán nunca de actualidad en la comunidad de fe eclesial extendida por todo el mundo, las palabras de Cristo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del  Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 18-20).

¿Cómo han de realizar los discípulos y
apóstoles de Jesús esta gran misión universal?

+   Con un corazón compasivo y misericordioso como el de Jesús, muy conscientes de que el dueño de la misión es  Dios y no es de ellos.
+  Con palabras del evangelio y con las obras, pero sobre todo rogando al “dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
+  Teniendo como ejemplo siempre a Jesús que tiene y da el poder “para expulsar  los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias”.
+  Siguiendo las instrucciones de Cristo que da en y para un tiempo determinado: “No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos…”( Después de la resurrección Jesús les dirá a sus discípulos: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos…”( Mt. 28, 19) ).
+ Reconociendo y aceptando en todo momento, que esta misión implica búsqueda, anuncio  y acciones concretas: “Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder, ejérzanlo, pues, gratuitamente” (Mt. En el evangelio de este día).


Conclusión

¡Hermanos y hermanas: estemos dispuestos a confiar en la gracia del Señor, que nos envía y nos capacita, para anunciar su evangelio: en el seno de nuestras familias, en nuestras sociedades y pueblos; sin temor ni vergüenza y con valentía que nace de nuestra vocación cristiana y estemos siempre seguros de que Dios está con nosotros todos los días, hasta la consumación del mundo y con la aparición del nuevo cielo y la tierra nueva, como las arras de nuestra vida eterna en el cielo que esperamos gozosos, vigilantes y  llenos de amor a Dios y a nuestros prójimos!

*Obispo emérito de Zacatecas