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El Recreo

Por mi raza hablará el WhatsApp

J. Luis Medina Lizalde
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18 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Como si se tratara de subrayar que en Zacatecas no hemos tomado nota de los cambios en los modos de gobernar vigentes antes de los ochenta del siglo pasado, se produjo el relevo del general Carlos  Froylán  Cruz  como titular de la Secretaría de Seguridad Pública, pretendiendo que la decisión se tomó  cuando el gobernador quiso y no cuando se lo pedían, reaccionando como aquel que se cayó  del burro y que ingenuamente quiso evitar las burlas de los espectadores diciendo “ al cabo ya me iba a bajar”.     
La tajante directriz dada a los diputados priístas, que constituyen mayoría en el congreso local (tres son formalmente del PVEM y dos del Panal), de rechazar un exhorto al Ejecutivo que ya había sido dictaminada positivamente en comisiones  los mostró sin margen alguno para representar la voluntad ciudadana cuando esta  no coincide con la del  gobernador.
Los más duchos de la bancada oficial que estuvieron en condición de hacerlo guardaron silencio durante el debate y los que se vieron forzados a entrarle, en su mayoría lo hicieron conscientes del “papelón” que les tocó.
Lo que son las cosas, el cambio decidido por Alejandro Tello tiene el mérito de que por primera vez  desde  hace diez años en que irrumpió el crimen organizado en su versión contemporánea,  la seguridad pública recae en  un profesional del tema,  pero la  medida  no será valorada en sus méritos por  procesar la decisión  con  la cortedad de miras con la que se hizo,  ya que en vez  de asumirla con la naturalidad de un gobernador  que escucha a sus gobernados,   pretendió  envolverla   en una “autoridad”  parecida a la infalibilidad papal,  que sugiere  que  darle la razón al que la tiene debilita al gobernante, ese modo anclado en el pasado le impide nutrirse de la sociedad, de la crítica, de la oposición. 

Lo que el tiempo se llevó
Las nuevas generaciones de gobernantes no saben lo que sí sabemos los que hacemos uso de la palabra verbal o escrita con sentido inconforme desde  los tiempos de las rebeliones estudiantiles:   ahora se puede decir de todo de un gobernador y de un Presidente de la República. 
Antes  no había espacio para la denuncia fundada, para el análisis bien fundamentado, para la crítica mínima al  ”Señor Gobernador” .  Ahora toda figura pública  tiene que digerir,  junto con  la denuncia fundada  y el análisis fundamentado sino también la calumnia, los insultos, las bajezas y todo lo que inspira  el resentimiento que no alcanza a madurar como inconformidad conscientemente asumida
En el México de hoy  algunos  soberbios con pluma o micrófono que confunden la crítica con otra cosa, se dan el lujo de juzgar  lo que no entienden y los que son objeto  de sus “sentencias”  no tienen más fortaleza que  el  buen juicio colectivo
¿Qué  puede hacer un gobernante  ante  eso?  Respetar  todo tipo de periodismo, especialmente al crítico, investigador,  libertario y responsable que afortunadamente florece día con día. En vez de reprimirlo o cooptarlo, respetarlo por su invaluable papel de motor de la democracia 
Algo similar sucede con el Poder Legislativo, ¿Le ha servido al desarrollo de Zacatecas un Poder Legislativo que no es poder porque opera subordinándose al gobernante en turno?  Ya conocimos legislaturas con mayoría opositora al partido gobernante, pero todavía no conocemos una legislatura que asuma con autenticidad la representación popular que le mandata la Constitución.
 La compra de voluntades  en los últimas décadas no caben en un libro de un solo tomo, desde luego, siempre hay quien no nada en el lodazal, el caso es que Zacatecas tiene un Poder Legislativo que no conquista aprecio ciudadano,  ante la percepción general ni siquiera es Poder.

Consigna en tiempo real
 ¿Al  gobernador le sirve de algo subordinar  al Poder Legislativo? 
 A los gobernadores del Siglo Veinte  si les hizo más fácil la tarea  aunque no fuera democrático, pero a Alejandro Tello no le hace más fácil la tarea, más bien  lo deja solo con la tarea porque lo hace aparecer como el único obligado a responder ante los grandes desafíos  de manera que las omisiones, negligencias e irresponsabilidades del Poder legislativo se le anotan a la cuenta del Ejecutivo aunque no quiera.
 Antes la consigna llegaba  con anticipación,  ahora se legisla “en tiempo real” y por  watshap  llega la orden perentoria  de  votar “a favor” , “en contra”
Del  mismo modo que la  función de la prensa  apoya el desarrollo de la sociedad, un Poder Legislativo “empoderado”  fortalece al estado y por ende, al Ejecutivo,  que ya no tendría porque cargar solo el costal.
En la paz y en la guerra, solo los  débiles  se preocupan  por no parecerlo. Nos encontramos el jueves en el Recreo.