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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal
Juan Ignacio de Castorena y Sor Juana Inés de la Cruz
Salvador Lira 18-06-2017 21:40 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Retrato de Juan Ignacio de Castorena y Ursúa.

Sin lugar a dudas la figura poética más prominente de la segunda mitad del siglo 17 en la Nueva España es Sor Juana Inés de la Cruz. Lo comprueba su Primero sueño, sus sonetos, sus romances, la delicada retórica o los poemas que elogian el amor al conocimiento, por encima del amor mundano.

Dos zacatecanos estuvieron cerca de las redes culturales de Juana de Asbaje. El primero el jesuita fresnillense Antonio Núñez de Miranda, su confesor, quien luego de ser una figura plenamente allegada y benefactora, tuvo un distanciamiento con la poetisa por varias polémicas.

Otro personaje destaca, por su cercanía, relación y difusión de la obra de Sor Juana: el zacatecano Juan Ignacio de Castorena y Ursúa. La autora le dedica unos versos, “Con graciosa agudeza, recompensa con el mismo aplauso al doctor Juan Ignacio de Castorena y Ursúa, por un papel que discurrió en elogio y defensa de la poetisa”:

 

Favores que son tan llenos,

no sabré servir jamás,

pues debo estimarlos más

cuanto los merezco menos.

De pagarse están ajenos

al mismo agradecimiento;

pero ellos mismos intento

que sirvan de recompensa,

pues debéis a mi defensa

lucir vuestro entendimiento.

 

La décima –poema de diez versos octosílabos–, según Antonio Alatorre y Martha Lilia Tenorio, sería un agradecimiento luego de que el zacatecano pudiera ser el autor de la Carta de Serafina de Cristo, en el que defiende y elogia a la autora. En cualquier caso, mencionado documento no es más que otra afirmación de la promoción que Juan Ignacio de Castorena y Ursúa realizó en torno a Sor Juana Inés de la Cruz.

El zacatecano, además de escribir varios pareceres, sermones o bien participar en expresiones de lealtad, hizo también obras que mostraron la vida cultural de la Nueva España. Si bien, por su carácter inédito en el continente americano, se le reconoce por la Gaceta de México y noticias de la Nueva España, es también la edición de los poemas de Sor Juana una de sus máximas obras con mayor difusión: Fama y obras póstumas del Fénix de México, décima musa, poetisa americana, sor Juana Inés de la Cruz, publicado en 1700.

La obra fue dedicada a Mariana de Neoburgo, esposa de Carlos II último rey español de la casa de Austria. En la dedicatoria, el zacatecano argumentó:

Ansioso el anhelo de la lealtad, solicita siempre los más peregrinos pájaros del Obre, que tributar a la soberanía de los Monarcas. Cuidadoso mi estudio trajo de los fines del Universo esta racional Fénix Mexicana, para que entre las Lecciones espirituales de Libros Devotos, con que el celo de Vuestra Majestad nos edifica a todos sus Criados logren la elección de atendidas, por discretas, las Meditaciones, y por sagrados, los Ofrecimientos de esta Religiosa.