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El Día del Señor

LOS APÓSTOLES DE JESÚS NO DEBEN TENER MIEDO AL ANUNCIAR SU EVANGELIO DE VIDA

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
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25 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




 

INTRODUCCIÓN

Hoy, en el evangelio de este domingo, Jesús nos anima y exhorta a no tener miedo al anunciar y testimoniar su evangelio como mensaje de salvación para este tiempo y para el más allá. Nos inculca: “No temas pequeña grey, porque ha sido del agrado del Padre, darles el Reino”. Dios ha llamado a hombres débiles y de suyo timoratos, para que con fortaleza y gracia de lo alto, sean discípulos y misioneros con valentía y audacia, por encima de situaciones adversas y difíciles, incluso ante las persecuciones  por causa de Cristo, quien constantemente nos da su ejemplo de firmeza y valentía ante el odio de sus enemigos y perseguidores, quienes al final de su vida sobre la tierra lo enjuiciaron, lo hicieron sufrir en su pasión, asumiendo la muerte ignominiosa de la cruz, mostrando en medio del sufrimiento y la debilidad humana la fortaleza que solo viene de Dios.

Reflexionemos, pues, lo que significa el temor y la valentía al recibir de parte de Dios, el compromiso de un testimonio evangélico hasta la muerte y muerte de cruz para conquistar la vida eterna, para nosotros mismos y nuestros semejantes.

CRISTIANOS DÉBILES Y TIMORATOS, SÍ, PERO ASISTIDOS POR LA GRACIA DIVINA
PARA TESTIMONIAR Y ANUNCIAR CON FUERZA Y VALENTÍA EL EVANGELIO DEL REINO

Tenemos como partida, nuestra experiencia humana desde que somos niños. Tenemos miedo a la soledad  y la obscuridad; tememos  ante la posible pérdida de nuestros padres quienes por causas diversas pueden dejarnos en el desamparo y el abandono; miedo o temor ante las circunstancias que encontramos en nuestras ciudades y comunidades muy complejas en su seno y en su entorno. Añadimos la violencia, la criminalidad que nos acosa continuamente en nuestras sociedades tan marcadamente azotadas por  los crímenes de toda clase con impiedad y frialdad. Hoy día, se hace más arduo el temor de salir a la calle y nos asalten, nos roben y nos secuestren o encontremos tiroteos de violencia y muerte. Estamos viviendo con buena dosis de impunidad e inseguridad. Experimentamos a cada paso de nuestra existencia, nuestra flaqueza y limitación que nos llenan de temor, sobre todo ante situaciones imprevistas y mortales. ¿Cómo liberarnos del temor y el miedo ante tantas posibilidades de muerte y desamparo?

Los cristianos de hoy y de siempre, estamos llamados para ser fuertes y valientes con la fuerza divina, en medio de nuestras debilidades y desalientos; en medio de muchas tribulaciones que nos acechan y con el desaliento de no poder salir adelante, por ejemplo, cuando falta el trabajo y no se tiene hogar seguro, vestido y alimentación suficiente y no se puede dar a los hijos la educación y formación permanentes para que lleguen a ser personas de provecho y puedan hacer frente, más adecuadamente, a la vida con tantos retos o desafíos.

CRISTO NOS DICE: ¡NO TENGAN MIEDO, TENGAN FE Y
CONFIANZA EN MÍ, PORQUE YO HE VENCIDO AL MUNDO!

En el evangelio de hoy, Cristo nos dice: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”. Y al  leer los evangelios nos encontramos, afortunadamente, las palabras que Jesús en muy diversas circunstancias dirige a sus discípulos:

+ El día de la anunciación el ángel le dijo a María: “No temas,  María, pues Dios te ha concedido su favor” (Lc 1, 30).

+  A los sencillos y humildes pastores que pastoreaban sus rebaños, cerca de Belén, en el nacimiento de Jesús se les anunció: “No teman, pues les anuncio una gran alegría”…(Lc 2, 10).

+  Junto al lago de Genesaret, Jesús dijo a Pedro: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (Lc  5, 10). 

+  Cuando los discípulos están en lo recio de una tempestad en el mar que amenazaba con hundirlos y ahogarlos, Jesús se presenta en medio del fragor de la tormenta y les dice “ ¡Ánimo! Soy yo, no teman” ( Mt 14, 27).

Estas muestras de los evangelios nos ayudan a entender y vivir confiados en la bondad,  fuerza y gracia del Señor. Son una invitación fuerte para tener fe y confianza en él. Confianza plena en Jesucristo, quien se ha encarnado para traernos la gozosa “Buena Nueva” del Reino de su Padre y asegurarnos que él está siempre con los suyos, a pesar de las persecuciones. Tribulaciones, desamparos y sufrimientos del alma y del cuerpo. Sobre todo en las enfermedades incurables y en muchos casos terminales.

En estos tiempos de tantas pruebas y dificultades debido a tanta pobreza y carencias, desempleo, violencia e injusticias…Jesús nos dice una y otra vez: “¡No teman!”, es decir “Tengan fe que yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación de los siglos y hasta la vida eterna”.

CONCLUSIÓN

“En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio; pues como él es, somos nosotros en este mundo, pues no hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor  mira al castigo y quien teme, no ha llegado a la plenitud del amor” (1ª de Jn  4, 17 – 18). Pidamos, pues, fervientemente hoy al Señor, que nos dé su amor perfecto que nos haga triunfar ante las pruebas de esta vida; que nos ayuden a ser los verdaderos discípulos, testigos y heraldos de Jesucristo resucitado “esperanza cierta de la gloria que queremos alcanzar”.

 

*Obispo emérito de Zacatecas