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Joel Flores, un amante de su tierra y las letras

Daniel Torres
~
10 de Julio del 2017 00:00 hrs
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El escritor vive hace 6 años en Tijuana, Baja California.
Daniel Torres / El escritor vive hace 6 años en Tijuana, Baja California.
Su primera publicación
puede adquirirse en amazon.
Cortesía / Su primera publicación puede adquirirse en amazon.
La primera parte de su trilogía
se compone de 14 fragmentos.
Cortesía / La primera parte de su trilogía se compone de 14 fragmentos.

El contexto social de su tierra, Zacatecas, las experiencias trascendentales en su vida y personas que lo dejaron marcado han sido la fuente de inspiración de este escritor.

Joel Flores es un novelista radicado desde hace 6 años en Tijuana, Baja California que ha logrado poner en alto el nombre de su terruño sin estar dentro de él.

El estado fronterizo le ha dado la posibilidad de establecerse junto a su esposa gracias a oportunidades laborales; considera que el lugar es generoso en muchos aspectos que han contribuído a su crecimiento.

El inicio 

Mientras estudiaba la licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Zacatecas ayudaba a compañeros con la revisión de tesis; sin embargo, interrumpió en dos ocasiones sus estudios.

La primera vez por una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y la segunda por la Fundación Antonio Gala en España en su séptima promoción.

Ha sido editor de medios, autor de tres libros y actualmente es profesor de materias como Literatura, Metodología en Investigación y Comunicación Avanzada en Español en el Centro de Enseñanza Técnica y Superior Universidad Campus Tijuana.

Desde hace 9 años creó un blog personal: Bunker 84, en donde muestra su trabajo como literario y que ahora se ha convertido en una página web de autor.

Su obra

En 2012 recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz por su segunda publicación Rojo semidesierto, conformada por 14 fragmentos que relatan la historia de personajes que fueron víctimas de la inseguridad que vivía Zacatecas entre 1994 y principios del año 2000.

El título de esta novela que inicia una trilogía espaciada en un mismo universo se inspira en las zonas desérticas de Zacatecas, la tierra roja presente en muchos de sus escenarios y el color del los atardeceres que se pueden apreciar en el estado.

Nunca más su nombre es el segundo libro y el nudo de la trilogía; habla desde la perspectiva de un protagonista migrante ubicado en el espacio final de América Latina y su forma de ver la vida tras un cambio radical en su intento por sobrevivir.

La novela ganó el premio Juan Rulfo de Bellas Artes en 2014 y actualmente se prepara su presentación bajo el trabajo de Ediciones Era, casa productora a la que el autor confía sus textos incondicionalmente.

La tercera novela y el desenlace de una historia que ha logrado atrapar a miles de lectores está en proceso, aunque el novelista no tiene una fecha en concreto para su culminación y mucho menos para su estreno.

En esa historia se hablará de un personaje que pierde a su mejor amigo a causa del crimen organizado, víctima que tanto amigos como familiares tienen la esperanza de encontrar o que simplemente regrese, pues desde su desaparición no hay pistas de él.

Respecto al título, Flores mencionó que generalmente bautiza sus obras cuando están por terminarse, cree que esta parte es fundamental para cada libro, ya que desde el nombre debe contar una historia al consumidor.

El amor nos dio cocodrilos es el primer trabajo publicado por el autor, que al igual que sus otros textos, se inspira en la situación violenta que impera en el país y en sus víctimas colaterales. 

Con los estímulos recibidos, Flores ha logrado crear un patrimonio propio en la ciudad que le ofrece crecimiento artístico, profesional y personal.

Tiene un taller al que llamó Seminario de Creación Literaria en donde fomenta la lectura e instruye a los principiantes en el mundo de la literatura, el proyecto es coordinado por él y colabora junto a Yvonne Arballo y Cinthia Meza. 

Supo que sería escritor desde que llegó una computadora a su casa y el internet no tenía el mismo alcance que en la actualidad, el programa Word fue para él una herramienta que sin saber, lo acompañaría hasta el día de hoy.