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Repartidos políticos
Juan Carlos Ramos León 16-07-2017 23:34 hrs

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Liga Corta




Nuestro sistema de representatividad democrática está podrido. Al más puro estilo de “uno para ti, tres para mi”, el poder, y con él, el dinero público, se reparte entre unos cuantos grupos manejados, a su vez, por otros grupos de supuesta afinidad de ideología social mientras, como suele pasar siempre, los intereses de los mexicanos pasan a segundo término.
Es un hecho que los partidos políticos registrados se han amafiado de tal suerte que es prácticamente imposible penetrar el círculo del juego democrático: supongamos que un grupo de ciudadanos de a pie nos ponemos de acuerdo y, hartos de tanto saqueo y corrupción formamos una asociación con serias intenciones de llevar a uno de los nuestros a un cargo de elección popular con el fin de que –al fin- nuestra voz se escuche y sean representados de forma auténtica nuestros principios en el sector público. Se tienen secuestradas de tal forma a nuestras instituciones que, aún cumpliendo con todos los requisitos exigidos por la ley, habrá algo que nos impedirá ocupar la silla que legítimamente nos corresponde en la sala en la que se toman las decisiones que marcan el destino de nuestros pueblos.
Convendría hacer una buena depuración del sistema político mexicano; todos los partidos políticos deberían de someterse a un escrutinio que analizara el historial de sus resultados en la administración pública y tomar muy en cuenta a aquellos representantes suyos que han sido sorprendidos en escándalos de corrupción, por ejemplo. Examinar si sus dirigentes y los criterios de reclutamiento de militantes aseguran que sus idearios políticos se lleven a la práctica y si su existencia ha arrojado algún aporte al desarrollo económico y social de la comunidad. Y habría que cancelar, de una buena vez, el registro a todos aquellos –y son varios, todos lo sabemos- que más que ayudar estorban. El riesgo sería quedarnos sin alguno, pero, en fin, valdría la pena intentarlo.
El caso es que hay muchos partidos políticos y de todos no se hace uno y mientras los mexicanos seguimos perdidos en medio de la confusión mientras quienes se supone que están para representarnos se andan peleando el poder por el poder.