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Viven cerca de bares; 'el ruido es impresionante'
Karla Padilla 16-07-2017 23:40 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Viven cerca de bares; 'el ruido es impresionante'

Alboroto en las madrugadas y suciedad en las calles son las principales molestias de vecinos de los más de 15 establecimientos nocturnos ubicados en el centro histórico.
En la calle Víctor Rosales, la familia Alvarado Román comentó que el ruido del bar La Taberna del Minero les impide tener un descanso pleno.
“Nosotros somos de León, Guanajuato, pero venimos cada dos meses. Fácil ya tiene más de siete años y todos los fines de semana el ruido es impresionante”.
La música baja de volumen entre la 1:30 y las 2 de la madrugada, aunque el establecimiento suele cerrar hasta las 4.
“Hay veces que le bajan el volumen pero los jóvenes se quedan ahí adentro, entonces siempre más tarde le vuelven a subir a la música”.
“En este caso tenemos una familiar enferma y la verdad sí es muy molesto escuchar que de pronto rompen vidrios o se andan peleando por aquí cuando salen del bar”, dijeron.
Hasta el momento no se han visto en la necesidad de solicitar ayuda de la Policía Municipal ni lo harán, ya que “la autoridad tiene que hacer su trabajo y verificar cada noche, no les tenemos porque estar hablando”.
En Tacuba se ubica el antro Juana VIP, y su concurrencia afecta principalmente a los habitantes del callejón de Tenorio.
La señora Jacinta relató que por la cantidad de años que tiene el establecimiento, ya se ha acostumbrado al volumen de la música y el comportamiento de la gente que transita por su vivienda.
“En general nunca hemos tenido problemas graves, lo que sí es que apagan la música muy tarde; a veces son las 5 de la mañana y todavía se escucha la gente ahí adentro aunque sí le bajan al volumen”.
“Ya no me afecta, también me tuve que imponer a que jueves, viernes y sábado es esto; yo sé que ellos tienen el lugar y si tienen el permiso para usarlo está bien”, aseguró.
Comentó que de la mitad del callejón a la avenida, por las mañanas se encuentran botellas rotas, orines y vómito, y la limpieza la realizan los trabajadores del antro o el Ayuntamiento.
“De vez en cuando algunas personas se pasan de beber y se escucha que se suben aquí a platicar y hacen algo de relajo, pero es muy raro que se hagan riñas”.
“Una única vez hablé a la policía porque dos jovencitos se estaban peleando muy fuerte aquí enfrente, pero nunca llegó. Desde esa vez mejor ya ni me asomo porque uno es mayor y se arriesga más”.
Entre Tacuba y la calle Aguascalientes, están los bares San Pedro, La Caprichosa, La Consentida y La Grosera.
Pese a que sus casas no están cerca de los establecimientos, vecinos de calles como la Primero de Mayo padecen los excesos y las malas costumbres de la gente que acude a dichos lugares.
“Por aquí se estacionan todos y ya que cierran los bares, que es como a las 4 de la mañana, pues se vienen para acá y vienen gritando y todo lo que conlleva la fiesta”, indicó el señor Jorge Esquivel.
“Prácticamente no estamos junto a los bares pero se escucha todo. A mi parecer los cierran muy tarde y eso da pie a que los jovencitos que van consuman más alcohol”.
“Si hemos visto muchos desfiguros; una ocasión estaban justo afuera de mi casa pidiendo ayuda unos muchachos porque los golpearon muy duro, también hemos visto señoritas completamente borrachas sentadas en la calle”, aseguró.
Esta zona suele amanecer con restos de vómito y orines. Son los vecinos quienes se encargan de limpiar ya que genera malos olores.
La familia Esquivel nunca ha presentado alguna queja en la presidencia municipal ni han solicitado los servicios de la policía.
En la Alameda, el bar La Diez generó desde su apertura muchas inconformidades entre los habitantes cercanos tanto por el volumen de la música como por los horarios.
Actualmente, vecinos aseguran que la situación ha ido mejorando y que la administración del bar ahora es más consciente.
“Casi todos por aquí somos adultos mayores y era muy molesto que desde el miércoles hasta el domingo había música y gente gritando”.
“Como tiene una terraza el ruido se escucha aún más, aparte que a veces está muy lleno”, dijo Jorge Velázquez.
Sobre todo en este último año el establecimiento ya ha respetado los decibeles y los horarios.
“Pasan mucho las patrullas por aquí, yo creo que eso también ha influido en que esté más controlado ese lugar. Antes todos le hablábamos a la policía por tanto ruido y sí venían a apoyarnos”.